
Puede ser que esta «intempestiva» resulte la más tempestiva en el día de hoy, aniversario de la proclamación de la II República Española, de tan limitada duración y trágico final.
Pero, más allá de la forma de Estado, la Democracia Formal, que tanto denostaba Platón al concebirla como Demagogia y Aristóteles como gobierno intermedio de la clase media de su época, se ha convertido en el paradigma macro-político global , con diversas matizaciones,desde el triunfo de las revoluciones burguesas.
Era de esperar que la transformación digital que se inició en los albores de este siglo llegara también a la política, y así ha sido, y aun con enormes dificultades que se han acrecentado con la pandemia del COVID-19. De hecho, y por lo que respecta a la participación ciudadana, en muy pocos lugares se ha aceptado el voto electrónico, si bien se han llevado a cabo varios experimentos, muy limitados, en relación al voto por correo. Es muy posible que la falta de fiabilidad ante la ausencia de los protocolos de seguridad correspondientes tenga mucho que ver con esta situación.
Sin embargo, el aspecto administrativo de lo político, que tantas veces se confunde tecnocráticamente con la política bajo la figura de la gestión, sí ha sido sometido a un proceso acelerado de vinculación electrónica, sobre todo en los ámbitos recaudatorios , si bien para la ciudadanía está suponiendo mayormente todavía un engorro – ¡(ni)nuevo( ni)fácil)! -bien por la ineptitud y precipitación de la propia Administración, bien por la falta de medios y experiencia de las agencias semi-privadas subcontratadas al efecto.
Por otro lado, y a pesar de la legislación vigente, son muchas las dudas acerca de la viabilidad de la protección de datos que , como se ha podido comprobar en muchas ocasiones, han sido directamente comprados a grandes plataformas electrónicas, conculcándose derechos básicos y fundamentales- al menos en regímenes autodenominados como «estados de derecho».
Así que, aunque la mayor parte de las dimensiones de la dinámica política general no está sometida todavía a la digitalización, pero ante la evidencia de su progresiva implantación en la administración pública, no estaría de más que quienes se dedican precisamente a las Ciencias Políticas y de la Administración comenzaran a dejar oir su voz, porque en el reequilibrio residirá la clave de la gobernanza de la democracia-on- line…








