
(Para A.)
«La historia se escribe a partir de la amnesia», afirma el doctor Erik Davidsen, protagonista de la inteligente Elegía para un americano, de Siri Hustvedt.
Probablemente, se debería haber escrito «Historia», con mayúscula, para resaltar que se trata de un relato y no del devenir de la «historia» como acontecimiento, y para evitar dar lugar a confusiones del tipo «la historia me absolverá», siempre ( y ahora más) tan en boga y que valen tanto para un barrido como para un fregado.
Pero Davidsen hace bien en contraponer el relato a la amnesia, es decir , a la falta de memoria ( a-mnesia), sea la memoria individual o colectiva, como distinguió muy bien el sociólogo Maurice Halbwachs en su momento.
Viene todo lo anterior a que, al cabo, la Historia es una reconstrucción de la historia y que,por mucho que se pretenda objetiva ,siempre será vicaria de un punto de vista o una ideología, sobre todo si la investigación en que se basa se resuelve en una metodología arbitraria y en unas fuentes parciales.
Y , a su vez, viene todo lo anterior, en órbitas sucesivas, a que la pandemia del COVID-19 que ahora nos ocupa está haciendo historia y que algún día será relatada como Historia.
Decía Cicerón aquello de «Historia, magistra vitae», y aunque a las alturas de nuestro siglo, su vigencia no está nada clara, sí lo esta en su sentido original, esto es ,concibiendo la Historia como indagación ( istoríe).
Y como toda indagación , en este caso sobre la memoria , un trabajo paralelo a la resolucion de la crisis sanitaria y a sus consecuencias económicas y sociales , debería ser la recopilación exhaustiva de todo género de testimonios antes de que se pierdan para siempre.
Sólo así la a-mnesia social que sin duda surgirá para olvidar cuanto antes este trágico periodo histórico podrá recuperarse como Historia, como recordatorio (an-a-mnesis.)..Y se verá si sirve para algo…








