CRÓNICAS PANDÉMICAS. 6.Apologías rurales.

Los rebrotes del Covid-19 en áreas urbanas están teniendo como efecto colateral una apología de todo lo rural que se ha convertido en un nuevo paraíso en el sentido etimológico del término, o sea, como jardín maravilloso tan seguro como emparedado.

Y así ha sido notable el incremento de la demanda de alojamientos en este último medio ante , por cierto, el amedrantamiento de los circunstantes que temen que por esos pagos también se extienda el impetuoso virus.

En este sentido quienes tenemos severas reservas físicas y metafísicas respecto del campo o de la Naturaleza en general – algo que no hay que mentar o hacerlo con la boca pequeña ya que se trata de uno de los idola fori del momento – nos encontramos en una situación dificultosa, pues por un lado no queremos hacer apología de unas ciudades retranqueadas hasta la colmatación por la especulación inmobiliaria de muchos que luego viven en chaletones apartados, pero tampoco podemos aceptar la alegría pastoril de una vida campestre donde te puede comer Ramón entre cánticos de alocados pajarillos.

Y todo ello sin ni siquiera contemplar la dimensión deportiva de lo rural de los urbanitas arrepentidos, esa obsesión por trepar hasta el pico más alto , atravesar foces insurrectas o extenuarse en largas travesías, actividades todas que más bien recuerdan viriles y agónicas maniobras militares – a efectos prácticos siempre he dividido al personal entre quienes hicieron la mili y quienes no la hicieron ( y entre ellos, a quienes, sin saberlo, se quedaron con las ganas).

Y así, sin poder aceptar esta alternativa rápida y antagónica movida por el deseo básico de huida de la amígdala límbica, algunos ( y no sé si algunas ) nos quedamos quietos-paraos, en silencio, y mirando por la ventana…Any way… ¡Qué bien suenan las apologías rurales!

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