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El eurodiputado del Partido Popular Pablo Zalba encarna la última víctima pública a manos de quienes quieren poner a prueba la ética de nuestros máximos representantes democráticos, envite que ha sabido solventar con la mejor muestra de incorruptibilidad de la que es capaz un integrante de la casta política española y en concreto un cargo electo del PP, partido que no ha dudado en subirse al carro de este nuevo martir del periodismo de investigación cobarde y manipulador realizado con cámara oculta por un zafio medio extranjero como lo es The Sunday Times, amparando su personal ejemplar comportamiento que ha sabido resistir la tentación de dejarse comprar la voluntad por un puñado de euros. Tanto es así que, acertadamente, la dirección del Partido Popular estima que al no haber aceptado el supuesto soborno, no hay motivo para abrir una investigación de lo que no ha existido.
Por consiguiente, nos quedamos con la versión de que, unos desalmados periodistas haciéndose pasar con mentiras y embustes por miembros de un lobby inexistente que pretendía modificar una directiva para ayudar presuntamente a los pequeños accionistas europeos, le tendieron una traicionera trampa a este ingenuo y bien intencionado navarro de 36 años, prometiéndole falsamente emplearle como consejero del grupo con una remuneración de cien mil euros anuales, sin que tuvieran intención alguna de entregársela. Zalba, por supuesto, no quiso saber nada del asunto y así se lo hizo saber a sus granujas interlocutores hasta en tres reuniuones distintas que mantuvo con ellos para que quedara clara su firme postura, no fuera que por motivos de traducción hubiera algún malentendido; Pero en su bondad, bien por no saber decir ¡que no! bien porque le pusieran cara de lástima y le llegara al alma dejarles tirados, este buen samaritano del euro-parlamento, acabó votando a favor de dicha modificación de la ley, lo que una vez conocidas las secretas imágenes pudiera parecer una aceptación de dicho trato, cuando a él, sólo le ha movido su espíritu democrático en bien de la comunidad. El hecho de que todavía no haya constancia de un ingreso por dicha cuantía a su favor, es buena muestra de su inocencia y del timo al que este buen político ha sido sometido desde principio a fin.
Con todo, los mal pensados de siempre, asociarán desde ahora las siglas del PP a las leyes Previo Pago que tampoco debería escandalizarnos tanto en una sociedad como la nuestra donde todo se rije por el libre mercado.