España, séptima exportadora de armas mundial

Los psicólogos recomiendan no irse a dormir con preocupaciones por alterar estas gravemente el sueño, ni cenar viendo el telediario cuyas malas noticias no sólo interfieren negativamente en los procesos de la digestión nocturna, que también agudizan las antedichas sobremanera; quizá por mi parte deba sumar en adelante a estos inteligentes consejos no abrir los correos que me llegan de los amigos socios de asociaciones como Amnistía Internacional, pues cuando no me ponen al corriente de lejanas ejecuciones en los Emiratos Árabes, Kuwait, Qatar y esos países con los que nuestros gobernantes tienen excelentes tratos comerciales y nuestro anterior Jefe del Estado estrecha lazos familiares o de torturas en Marruecos con cuyo monarca las autoridades españolas mantienen excelentes relaciones de ayuda mutua y colaboración interfronteriza reconociéndose muy identificadas – diplomáticamente hablando – ocupen o no el poder, me dan a conocer esas escondidas miserias de nuestra patria, como la que acaba de llegar al buzón de entrada con el lema: España séptima exportadora de armas mundial.

Conforme al reciente informe publicado por el Instituto Internacional de Estocolmo para la investigación sobre la paz cuyas siglas en inglés responden a (SIPRI), sobre transferencias internacionales de armas en el último quinquenio 2010-2014, – el cual tendrá de mi parte una más detenida atención para entender los movimientos geo-estratégicos venideros, si esta noble tribuna lo resiste en plazo breve – España, pese a la crisis económica, a los recortes en educación, a la bajada de salarios, a la reducción de plantilla en el CCSIC, a la fuga de cerebros al extranjero, y la drástica reducción del presupuesto para ciencia e investigación, se ha mantenido en el selecto grupo de los diez países mayores vendedores mundiales de armamento, ocupando una meritoria séptima plaza, que para si la quisiera el Ministro Wert en el Informe Pisa, o algunas de nuestras Universidades en el ranking de Excelencia, con un nada despreciable 3% de cuota internacional en el negocio de la guerra, destacando escandalosamente entre el grueso de sus ventas ese oasis de los DDHH llamado ¡cómo no! Arabia Saudí (10%).

La clasificación de las potencias exportadoras de material armamentístico está encabezada por la omnipotente y omnipresente en todos los conflictos bélicos del planeta, Estados Unidos, seguida de la muy democrática Rusia y el supermercado China, que adelanta al cuarto clasificado, la pacífica Alemania, perseguida de cerca por un tambaleante Reino Unido y una Francia decadente. Y entre estas potencias hallamos a España. ¿Cómo se explica la presencia de un país como el nuestro que hasta hace poco, su mayor contribución a la escena internacional durante el siglo XX ha sido la fabricación del maravilloso Hispano-suizo, seguido de la fregona y el chupa chups?

La pregunta no pretende ofender el orgullo nacionalista, sino indagar en cuál puede ser la clave de nuestro éxito en la industria militar, por si el mismo pudiera ser extrapolado al ámbito comercial, industrial, financiero, empresarial y político tan necesitado de él. Porque, si se atiende la clasificación mencionada, es evidente que los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, (EEUU, Rusia, China, Francia y Reino Unido) en su calidad de garantes de la paz mundial, están ahí por derecho propio tras hacer y ganar la Segunda Guerra Mundial; como Alemania lo está en agradecimiento a sus servicios prestados para poner en marcha el negocio de la muerte y la destrucción, que no sólo de la Mercedes, LG o Bayer vive el postnazismo, como tampoco lo hace el Imperio USA por lo que se ve con Hollywood, el Mc Donalds y la Coca Cola. Pero, ¿Por qué España, aparece séptima? Se me antoja un misterio que de no ser porque la información no ha sido desmentida por el Gobierno de Rajoy, sospecharía se trata de una actualización de la tristemente célebre leyenda negra contra la sagrada patria.

La respuesta, posiblemente esté relacionada con el papel humanitario que juegan nuestras tropas en los conflictos allá donde van. Nuestros soldados, que nosotros sepamos, jamás matan a nadie, nunca causan daños colaterales, no destruyen casas, ni hospitales…se dedican a ayudar a la gente del lugar, reconstruyendo sus viviendas, curándoles en tiendas de campaña, levantando campamentos para refugiados…y esa información ha corrido como la pólvora entre las gentes afectadas por las guerras y los buenos gobernantes del globo, quienes a la hora de adquirir armas para su defensa, piensan en la marca España, esa que aparece en las minas antipersonales cuando les explota a los niños mientras juegan, la misma que es leída en las bombas de racimo con uranio empobrecido arrojadas sobre Serbia, porque nuestras granadas, bazucas, nuestras balas, pistolas, fragatas, carros de combate, etc, son buenas; no en el sentido técnico del término, sino en el moral; son armas más que defensivas, inofensivas que no causan mal a nadie y de hacerlo sólo a los malos, siempre bajo supervisión de la ONU o de su brazo armado la OTAN.

Nobel de la Paz Interior

El Nobel de la Paz según reza en el Testamento de su promotor, “debe entregarse a la persona que haya trabajado más o mejor, en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos y la celebración y promoción de procesos de paz». Seguramente más de uno pensará que el pobre hombre se estará revolviendo en la tumba enterado de que su medalla a ido a parar a gente como Kissinger, Arafat, Obama, por no irme muy lejos en el calendario. Es lo que sucede cuando no se especifica claramente lo que se entiende por Paz.

Por suerte, en el Ayuntamiento de la Capital Noruega, existe un Comité para dirimir el asunto con planteamientos éticos más profundos que los expresados vagamente por el fundador. Porque la Paz, es algo más que no hacer la guerra o evitarla. En ocasiones, la Paz necesita echar alguna que otra Bomba Atómica para su consecución definitiva. En consecuencia, lo expresado en el testamento no es más que una infantil directriz que debe ser interpretada con holgura en función de los acontecimientos. Es en dicha holgura donde tiene cabida la entera Europa como merecedora del Premio Nobel de la Paz.

Es posible que Europa en su conjunto haya hecho matanzas fuera de su territorio. ¡Justo es reconocerlo! Pero nunca antes de haberlas cometido dentro de si misma, cosa que nos honra. Porque, sólo quienes padecimos la guerra, el hambre y la miseria durante siglos, estábamos en condiciones de exportarla en su justa medida para que de su realidad el mundo obtuviera provecho y alegría, en forma de Democracia, Desarrollo y sobre todo Libertad, palpables cualidades de aquellos pueblos que no se resistieron al natural curso de los acontecimientos.

Es posible también, que las distintas potencias que ahora conformamos la Unión Europea, no dejáramos de batallar entre nosotras durante la primera mitad del siglo XX. Ahí están las dos Guerras Mundiales para demostrarlo. Pero ¿Puede haber Paz sin haber Guerra? Si se nos responsabiliza de haber llevado al entero Planeta a la Guerra, justo es que se nos reconozca igualmente haber dado la Paz, al menos en dos ocasiones. ¡Es más! Si alguien merece tan noble distinción, somos nosotros los europeos. Y deberíamos estar muy enfadados por no habernos concedido este preciado galardón en 1945.

Desde aquello, hemos soportado con estoicismo cómo distintos individuos incapaces de montar por si solos una Guerra, han recibido el premio. ¿Pero qué Paz puede ofrecer un sólo individuo de no estarse callado y quietecito? Es por ese motivo que los países integrantes de la Unión Europea, hartos de ver como se nos despreciaba edición tras edición, por miedo a que la OTAN se nos adelantase en la carrera hacia la Paz, decidieron hacer la Guerra por su cuenta sin enfrentarse a sus vecinos, reconvertidos en socios: los ingleses armaron una buena en Palestina, luego no han dejado de colaborar en todas las Guerras que les ha sido posible junto a los EEUU, dieron buena leña a los argentinos con ocasión de las Malvinas; los franceses no se quedaron atrás con lo de Argelia, han expulsado de sus tierras a pueblos enteros de sus islas del Pacífico – tiene gracia – para hacer pruebas nucleares, no escamotearon recursos para iniciar el Genocidio de Ruanda; los belgas ahí donde los tienen la bordaron en el Congo ¡Qué carnicería! los Griegos con los turcos…Pero, estaba visto que no había nada que hacer por separado. La concesión del Premio Nobel de la Paz al Presidente alemán en 1971, estaba claro que debió ser a título honorífico.

Tomada conciencia de que haciendo la Guerra por separado los europeos nunca más estaríamos en disposición de alcanzar el Premio Nobel de la Paz, decidimos unir nuestras fuerzas terrestres, marítimas y aeroespaciales para combatir en Santa Alianza allá donde tuviéramos la oportunidad de demostrar nuestras ansias de alcanzar la Paz: Somalia, Irak y Afganistán, donde nuestras bombas inteligentes y nuestras operaciones selectivas de castigo, han imprimido un nuevo espíritu más humanitario al noble arte de la Guerra como en su día lo hiciera la aparición de la Cruz Roja en el campo de batalla.

Los europeos somos conscientes del gran revuelo que ha causado nuestra designación. Pero no nos avergonzamos de ello. Nos tienen ¡Envidia cochina! Todo el mundo está en guerra, sea esta grande o pequeña, externa o interna…así que no nos vengan con monsergas. ¿A caso Suiza o Andorra se lo merecen más? Será por lo poco que contribuyen a la guerra lavando el dinero negro como todo paraíso fiscal y lo mucho que ayudan a mantener la paz social de las dictaduras custodiando el dinero robado a sus pueblos. Por eso, como europeos, hemos de rechazar sin paliativos las explicaciones que justifican nuestro Premio Nobel como otorgado a nuestra capacidad de entendimiento tras la Segunda Guerra Mundial cuyo fruto sería estas siete décadas de Paz Interior…

Los Europeos, merecemos este Premio porque hemos hecho avanzar la idea de Paz hasta donde nadie había imaginado. Durante siglos los pensadores han oscilado entre “Si quieres la Paz, prepara la Guerra” y ese otro más ñoño de “Si quieres la Paz, prepara la Paz” no faltando los folkloristas morales que propugnaban la idiotez “Haz el amor y no la Guerra” como si fueran cosas distintas. Nosotros, hemos demostrado que haciendo la Guerra en el exterior puede alcanzarse la Paz Interior, sin necesidad de practicar aquella locura de “amar a nuestros enemigos”, “poner la otra mejilla”, o sus postmodernos herederos del “Paz y Amor” o el “Diálogo de Civilizaciones” que sólo son Paz para hoy y Guerra para mañana.

Traficante de armas ¿Condenado?

Pero ¿Cómo? No doy crédito a lo escuchado esta semana sobre que en EEUU, una de las mayores potencias en la producción, distribución y empleo de la Industria Militar a nivel mundial, se ha condenado a un Traficante de Armas. Debe haber un error en la información o algo se me escapa.

Y tanto que se me escapa…la noticia ofrecida por activa y pasiva en todos los Tontodiarios, leída con atención arroja detalles suficientes para comprender el titular cuya simpleza ofusca a la mente que se plantea la duda de cómo se diferencia a un representante y responsable de ventas de la Industria Militar de un Traficante de Armas.

Así uno se entera que el tipo bautizado por los medios oficiales de propaganda como “El mercader de la muerte” para distinguirlo de sus otros colegas buenos los “Portadores de libertad”, es un ex militar soviético. Con este dato en la mano, el asunto se parece más a una revancha en cancha propia de parte de uno de los jugadores ante su mayor rival en el negocio de la guerra, que a la desinteresada acción de la Justicia local por castigar una de las mayores fuentes del Mal que existen en la actualidad junto al tráfico de drogas, de órganos, de mujeres, de personas y demás negocios en los que la Banca fundamenta sus altos beneficios anuales amparados internacionalmente por la acción conjunta cómplice de los Gobiernos y partidos criminales como el PPSOE en sus respectivos países.

Pero leyendo un poco más, nos enteramos que dicha operación encubierta que sirviera para capturar a tan peligroso comercial consistió en hacerle creer que estaba tratando con representantes de la guerrilla colombiana de las FARC interesados en adquirir misiles tierra-aire y otros productos de alta tecnología construidos con los fondos oficiales destinados a I+D+i susceptibles de ser empleados en la selva contra miembros de la lucha antinarcóticos de Estados Unidos. Desde esta otra perspectiva, más que una disputa por el mercado entre dos empresas competidoras, la historia apunta a algo parecido a una intervención policial por vender armas a los malos oficiales. Resultaría que el Libre Mercado de armas está reservado para los Estados reconocidos, independientemente de que sean o no democráticos y al margen de consideraciones sobre su respeto a los derechos Humanos. Por eso, vender armas a Arabia saudí, Libia, Siria o Israel es legal y hasta decente, mientras hacer negocios con palestinos, kurdos o tibetanos, raya la colaboración terrorista. Y sin embargo, son los Estados los únicos capaces de emprender y mantener guerras entre sí o en su defecto contra su propia población que ha de mantenerse pacíficamente indefensa a merced de las mismas armas que se les vende a sus atacantes legales que para su mayor desgracia contraen deuda que más adelante se les hará pagar también a ellos como les sucediera a los tontos argentinos.

Visto desde aquí, cualquiera pensaría que los EEUU hacen gala de gran cinismo e hipocresía. Pero no es correcta la observación; A diferencia de nuestra europea moralidad teleológica atraída por fines o virtuosa establecida por principios, es de carácter pragmática y utilitarista que se guía siguiendo lo que le beneficia y rehuyendo lo que le perjudica, sin necesidad de otro debate que el de los resultados sin tener que analizar intenciones o la adecuación de sus acciones a la naturaleza de las cosas, lo que les permite vivir con generosidad y despreocupación su felicidad individual y hasta colectiva, aunque esta última les preocupe menos. Nosotros, en cambio, si que somos cínicos e hipócritas dejándoles cargar con toda la culpa que les atribuimos en indecorosa descarga de nuestra responsabilidad, primero por beneficiarnos de su comportamiento abiertamente rechazable por nuestra conciencia y segundo, por hacer lo mismo pero sin quererlo hacer, que no en vano España es uno de los mayores productores y vendedores de armas internacional y el País vasco uno de los mayores fabricantes de minas del mundo. Claro que como Viktor Bout, podemos aducir en nuestra defensa lo mismo que este representante de la Industria de Armamento Rusa declaró antes de conocer la sentencia, a saber «nunca quisimos matar a nadie».

El FBI contra Megaupload

La verdad es que, caída la Bestia Negra de Osama Bin Laden, con Al Qaeda en horas bajas, a falta de un enemigo global contra el cual dirigir la furia y la atención de la ciudadanía, el FBI, la CIA y resto del medio centenar de Agencias de seguridad de los EEUU, no podían haber elegido mejor rival para sus fines. Megaupload, reúne todos los ingredientes necesarios para ocupar el espacio vacío dejado por los villanos hollywoodienses: Posee un nombre apropiado que recuerda a los legendarios monstruos mitológicos contra los que debieron luchar los primeros dioses y Héroes de la humanidad con la actualización del gusto que ahora manda al más puro estilo de Godzilla, tampoco se queda corto su fundador y máximo responsable Kim Schmitz cuyo sobre nombre “Kim Dotcom” rememora de una parte al malo malísimo del Dr. No de la serie de James Bond y de otra, al no menos temible Kim Yong Il con quienes guarda otras semejanzas bien trazadas por los medios de comunicación para que hasta el más tonto de ustedes pueda reconocerlo como tal, verbigracia, su aparente extravagancia, su semblante, su vestimenta negra, su opulencia y ostentación de riqueza, su pretendido aislamiento en una isla de Nueva Zelanda desde donde gobierna su imperio mundial, etc.

Como operación de distracción ante un público asiduo a las películas de Tom Cruise podría pasar; Aunque, para quienes estén acostumbrados al cine inteligente de Truffaut, Allen y compañía, es probable que no haya convencido demasiado eso de cerrar una página de internet mientras la promesa electoral de Obama de clausurar Guantánamo está todavía pendiente, por no citar el cierre de los Paraísos fiscales que a su alrededor como las Bahamas, mantiene abiertos de par en par, para tener contentas a las élites de su país por mucho que digan las encuestas que reprochan el comportamiento del candidato republicano Romney.

Cuando parecía que las mayores preocupaciones del Imperio y sus Aliados eran el terrorismo internacional, la crisis económica, el libre comercio y garantizar el suministro de petróleo a todo Occidente, resulta ¡que no! Que es la cultura y la protección de los derechos de propiedad intelectual lo que ha movilizado a toda la Administración Obama y seguramente a la entera flota del Pacífico que durante meses habrá estado realizando tareas de radioescucha con los Awacs y de seguimiento de los sospechosos de poner en jaque a la noble industria audiovisual que lucha denodadamente por salvaguardar los sacrosantos valores de las sociedades capitalistas basadas en el consumo. Pero por lo que se ve, no en el consumo gratuito que ha pasado a ser poco menos que un crimen contra la humanidad digno de ser perseguido internacionalmente, no como esos otros cometidos por las Dictaduras contra ciudadanos indefensos que han de solventarse con leyes de punto final.

Si la Guerra de Vietnam se emprendió para frenar el avance asiático del comunismo, la de Irak para preservar el suministro de petróleo, la de Afganistán para combatir el terrorismo de Al Qaeda, Irán puede respirar tranquila, que la excusa de la droga ya se utiliza en Colombia para controlar América Latina por medio de la DEA y ahora toca defender los intereses de las discográficas. Y me perdonarán los iraníes, pero aun reconociéndoles una cultura riquísima y milenaria, por su minoritario idioma y facción del islam, como que no son rival de entidad en este asunto, por muchos premios que su cine de ensayo en blanco y negro reciba fuera de su territorio. Quienes hemos de estar muy alerta de la que se nos viene encima, somos países como España y territorios asociados, que desde hace tiempo estamos en el punto de mira del gendarme internacional.

De hecho, nuestro Presidente Mariano Rajoy al poco de entrar en el cargo, recibió un aviso por medio del Embajador jefe de la Cámara de Comercio Americana en España, Jaime Malet, de la posible inclusión de España en una “lista negra” de países piratas de no aprobarse en breve la Ley Sinde y proteger con más decisión la Propiedad internacional de los derechos intelectuales, añadiendo que ello supondría por descontado, el vuelo de la inversión extranjera y la toma de medidas más severas de parte de su Gobierno. Amenazas que de provenir de Andorra, pues podrían movernos a risa, pero visto la que se montó con la invasión de Perejil a manos de Marruecos, como que hemos de empezar a contar los días en que la VI Flota del Mediterráneo se acerque a nuestras costas, que por tierra y aire ya tenemos a los marines en las bases como la de Torrejón, para auxiliar a la SGAE en sus operaciones de castigo contra la hostelería, la detención de menores en sus domicilios por descargarse videos de Play Boy o recoger pruebas como sicofonías para demostrar ante los tribunales como los habitantes de Quintalacopia silbaban un conocido estribillo de Ramoncín durante una verbena popular.

Intramuros

Muros los hay para dar y tomar. Hay muros psicológicos que aparecen cuando el mundo se divide en Yo y los demás como le sucede al autista; muros económicos que separan a los pasajeros en preferentes y turistas, muros lingüísticos que discriminan a los ciudadanos en nacionales y extranjeros, a los extranjeros en turistas e inmigrantes, a los inmigrantes en legales e ilegales, euskaldunes y maketos, catalanes y charnegos…pero durante estas fechas conmemorativas del cincuenta aniversario del levantamiento del Muro inspirador de los Pink Floyd, toca hablar de esas heridas de cemento que se alzan entre los pueblos sobre las más ocurrentes excusas que quepa imaginar como mantener la Ley, ayudar a la estabilidad social, preservar la paz, garantizar la seguridad, salvaguardar la libertad, proteger la democracia, defender los valores Occidentales, etc, que desde la caída del denominado “Muro de la Vergüenza” lo que parece haberse derrumbado de verdad, no ha sido el Muro, pues desde entonces hay más, sino la vergüenza, pues apenas quedan gobiernos y regiones en el mundo que no cuenten, tengan en construcción o en proyecto, levantar un muro en sus fronteras o dentro de ellas.

Ciertamente, el fenómeno no es nuevo; Pero tampoco su irrupción entre los hombres se pierde en la bruma de los tiempos. Por extraño que resulte escucharlo a quienes creen que la Institución de la Guerra es consustancial a la naturaleza humana – axioma del todo equivocado del que me ocuparé en otro artículo – no siempre fue necesaria su presencia como lo demuestra la Creta Minoica, cuyas poblaciones florecieron sin murallas. Sin embargo, hemos de reconocer, que ya en la Antigüedad, eran célebres los muros de ciudades enteras como el de Jericó que pasa por ser el primero documentado o el de la bella Babilonia descrito por Herodoto, sin olvidar el Muro de Adriano para mantener fuera del Imperio Romano a los Pictos y la famosa Muralla China para evitar a las hordas mongoles.

Así pues, en la historia los muros han servido para proteger los palacios de la plebe cosa que en la Edad Media diera como resultado a los hoy bellos Castillos; para defender los asentamientos urbanos, sus cosechas y ganado, de las díscolas tribus nómadas cuyo enfrentamiento viene recogido en la lucha bíblica entre Caín y Abel; pero también de regiones enteras cuando los accidentes geográficos no colaboraban demasiado, con idéntico resultado, a saber: tarde o temprano, por mucho que las sociedades se crean a salvo en sus enormes “jaulas de oro”, todos los muros caen cuando fuera crece el motivo por el que neciamente se levantaron creyéndolo contener. Antes al contrario: su efecto momentáneo de contención, no hace sino aglutinar su masa externa que cada vez con mayor intensidad como el agua de una presa, ejerce mayor presión sobre la misma haciéndola reventar si antes no se le da una salida negociada para que siga su cauce natural, sea la corriente de agua, sea la humana. Ya lo dice el refrán ¡No se le puede poner cercas al campo! Pero no aprendemos.

Antes de su caída, en Irlanda del Norte (1970) se levantaría una barrera para dividir a la población Católica y Protestante, en Chipre (1974) otra para separar a los Greco-Turco chipriotas y en 1987 Marruecos hizo lo propio para anexionarse parte del Sahara y dejar fuera a sus legítimos habitantes. Pero, como ya he indicado, desde la caída del Muro de Berlín, parece como si a todos les entrara saudade. Un afán constructor ha levantado muros de hormigón, acero, alambre y espino, a diestro y siniestro, como si su nefasto recuerdo o la todavía funesta presencia de su colega entre las dos Coreas desde 1959 no fuera suficiente para enjugarla.

Casualmente, uno de los primeros Gobiernos en ponerse manos a la obra, fue el español que no dudó en emplear esta obsoleta herramienta de contención social levantando dos enormes vallas para evitar la inmigración – perdonen que me da la risa – en Melilla (1998) y Ceuta (2001) medida que pronto fue imitada por los EEUU que interpusieron una gigantesca alambrada en toda su frontera con México y por Israel que añorante de los Campos de concentración a levantado muros y torretas de vigilancia por toda Palestina, para evitar el libre tránsito con Cisjordania y encarcelar a toda la población de Gaza, no sin la ayuda del gobierno egipcio que también ha puesto su granito de arena al respecto en tan faraónico esfuerzo por exterminar a un pueblo como el Palestino. Actualmente hay más de cincuenta “Muros de la Vergüenza” en Uzbekistán, Irak, Brasil…y hay casi treinta proyectos para ponerlos en marcha en Pakistán, Irán, India; El último del que hemos tenido noticia, es iniciativa de Grecia que va a cavar una zanja de 120 Km para separarse de Turquía. A lo mejor les ha entrado el pánico de que este maravilloso crisol de culturas ingrese en la UE y les robe la deuda.

Pero al margen de la contradicción que supone ver como los gobiernos con su mano derecha se empeñan en dividir a los pueblos levantando muros que impiden su comunicación y relación fraternal mientras su mano izquierda firma tratados de libre comercio, libre tránsito de mercancías, libre circulación de empresas y capitales…en nuestras ciudades, igualmente se viene observando una trayectoria similar, sólo que las barreras al objeto de separar barrios y gentes se lleva a cabo mediante pulcros trazados de autovías o líneas del AVE dejando fuera y sin acceso fácil al centro comercial-financiero, a las más oscuras periferias aquellas en que marginamos a los indeseables que viven en chabolas e improvisados campamentos. De continuar apostando por esta tendencia de separar en vez de unir e integrar, dentro de poco, los ciudadanos pudientes habremos de acostumbrarnos a vivir libremente enclaustrados intramuros en nuestros particulares oasis de felicidad urbanos, rodeados de lujo y confort, pero también de verjas, puertas blindadas, alarmas, perros guardianes, cámaras de video-vigilancia, cuerpos de seguridad, para evitar que nos invada la miseria que dejamos fuera. Mas, todo será poco para ponernos a salvo de nuestro peor enemigo: nosotros mismos.