14.931

Lo sé, no soy nada original. Estoy convencido de que media docena de columnistas —o juntaletras, como me llamaba ayer, seguramente con fundamento, un airado lector— habremos elegido exactamente el mismo título para nuestra prédica. Y tiene su gracia, porque los manuales al uso recomiendan exceder el celo en la utilización de números en textos periodísticos, e incluso evitarlos sin grandes contemplaciones. La razón es que los carga el diablo, que son un fárrago y que operan como elemento disuasorio para quien pudiera estar dispuesto a dedicarnos unos segundos de su tiempo. El consejo canónico es redondear, acogiéndose al efecto balsámico, excipiente y lubricante de los ceros.

Sin embargo, hay excepciones como la de la cifra que he elegido para encabezar estas líneas. Hoy se me hace indispensable la precisión a la unidad. No son 15.000, sino exactamente 14.931 los refugiados sirios que habrá de acoger el reino de España. Así lo han determinado los peritos aritméticos de Bruselas, es de imaginar que escuadra, compás y cartabón en mano. O pensando media gota peor, sacándose el guarismo de lo que Jose María García denominaba el forro de sus caprichos. Aunque también pudo ser en un regateo de verdulería de barrio.

¿Repararían en algún momento en que se trataba de personas? Conociendo el paño, lo más probable es que se hayan limitado a aplicar los métodos de rigor para determinar la cuota de la anchoa, del brécol o de la leche. Molesta carne humana a tanto alzado. Un pufo que hay que repartirse a escote y por decreto entre los miembros de esa banda de reyes del escaqueo que atiende por Unión Europea.

2 comentarios sobre “14.931”

  1. siempre que referidas apersonas se citan cifras sale la misma cantinela de que somos humanos y no números pero las personas también se cuentan (en desempleo, con trabajo fijo, fallecidos, nacidos, por debajo del umbral de pobreza,..) sinque ello suponga desprecio por la condición humana de quienes llenan esas cantidades, es simple modo de expresarse y poder enfrentarse a esos problemas que de otra forma se queedaría en mera letanía plañidera sin saber a qué ssoluciones echar mano.
    Que esto de los números y reparto de cifras no es nuevo es muy evidente pero por si se hubiera olvidado, me permito recordar la petición del Gobierno Vasco hará una docena de años respecto a la necesidad de establecer CUPOS de adolescentes MAGREBÍES entre las comunidades autónomas debido ala alarma creada por aquel entonces a base de alguna realidad y muchos bulos.

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