Nunca máis uno del PP en la cárcel

Dar un tartazo en la cara a Yolanda Barcina, nueve años de cárcel (es lo que piden); hundir un barco con 67.000 toneladas de fuel, no tiene precio. La Justicia ha hablado. El caso Prestige se va de rositas como ya ocurriera en el metro de Valencia, el tren de Santiago, el Yak 42 … El calentón se ha quedado en nada. Para una pobre madre que compra pañales con una tarjeta perdida piden prisión, y los que causan cientos de millones de euros de daños, se quedan en la calle. ¿Qué se puede esperar de un país donde por tocar un piano y hacer ruido solicitan siete años y medio de cárcel (después del escándalo, 20 meses), y por causar una catástrofe medioambiental sin precedentes no hay ningún culpable? Puede ser que no haya culpables, lo que no hay, seguro, es vergüenza.

Según los jueces, los petroleros se hunden, los camiones vuelcan, los aviones se estrellan, las casas se derrumban y los corruptos se llevan la pasta… Un fallo a la medida del señor Rajoy y el bulldog Cascos. ¿Cómo van a condenar a alguien por unos hilillos de plastilina? La sentencia deja bien a las claras que en España no hay tres poderes; Ejecutivo, legislativo y judicial, solo hay dos, los del PP y sus amiguitos del alma. Y todos van detrás de la misma pancarta; Nunca máis uno del PP en la cárcel. Ahora lo suyo sería que exigieran a voluntarios, y como no a pescadores, una indemnización por apropiación indebida de vertidos privados, Bueno, pues nada, ¡hasta la próxima catástrofe! Total, sale gratis.

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