CANUTOLOGÍA (terugkomend uit Amsterdam)

En Ámsterdam huele a maría por todas las esquinas. El olorcillo llega suavemente, en leves oleadas, y es de suponer que algún día será reconocido oficialmente como patrimonio material blando de la ciudad.

Los coffee-shops en los que se pueden comprar y consumir diversas partes de esta planta en otros tiempos tan afamada, se reparten por toda la ciudad, manifiestos unos y entrevelados otros. Y por supuesto, el ( y la , of course ) paseante puede acudir al Bulldog, primero de estos curiosos establecimientos, sito en Oudezijds Voorburgwal 90, y sacarse una selfie, una vez solicitada la ausencia temporal del vigilante de seguridad ad hoc. Pues The Bulldog se ha convertido en una multinacional seria con muchas subsedes en la mentada calle y delegaciones en Canada. Además, y dado que la ingesta de una simple cerveza en la calle por aquellos lares está penalizada con 75 euros, esta empresa parece haberse forrado con una bebida energética muy conocida , llamada Red Bull, hasta que dejó de fabricarla tras una larga disputa legal.

Pero, en fin, basta como digo dar un paseo por cualquier calle o plaza , o, para mayor indicación, tumbarse en el cesped tupido del Voldenpark – evitando ser cubierto por las defecaciones sistemáticas de unas atrevidas palomillas- para sucumbir a los efluvios que llegan de los cuatro puntos cardinales, cerrar los ojos, y verse rodeado de miles de hippies deseando hacer el amor y no la guerra.

De manera que lo que por aquí se ve ya como un resto de la multiculturalidad de los setenta- reconvertido el canuto de la inocente maría que sólo mueve a la risa en peta de hachís mayormente adulterado que coloniza el hipocampo – ha adquirido en la capital de los polders un estatus de normalidad que aceptan bonachonamente los mílites locales, más preocupados por las cogorzas cervezeras o por las destemplanzas drásticas de los hinchas del Ajax…

BAROJA & YO ( y Andrés Trapiello)

Ha llegado a mis manos un nuevo libro de la colección Baroja & Yo de Ipso ediciones, tan excelentemente dirigida por el pamplonica Joaquín Ciaurriz.

Se trata, en este caso de  Un poco de compañía. Impromptu barojiano , obra del conocido novelista y ensayista, a fuer de mejor dietarista, Andrés Trapiello.

El libro, como siempre de primorosa y cuidada edición, comienza con un ágil y divertido prólogo en clave muy barojiana que se lee con una sonrisa en los labios.

A continuación, Trapiello va desgranando cinco cartas de la correspondencia de Pío Baroja con el diplomático Juan Terrasa a quien había conocido en el Colegio de España de Paris. Las cartas , escritas entre finales de los años cuarenta y principios de los cincuenta , muestran a un Baroja envejecido, artrítico e insomne, todavía bajo los efectos del desastre de la Guerra Civil , a pesar de haber optado finalmente por Franco y los militares.

A continuación , la obra de recoge un excursus sobre la » filosofía barojiana » ,que Trapiello sitúa más bien en el ámbito de lo moral , en un tono a lo Chamford o a lo Joubert, con el estrambote inevitablemente barojiano, antinacionalista por anticarlista.

Una contribución, en fin, breve, precisa, novedosa y aguda sobre aquel clásico de sí mismo que fue – y es – Pío Baroja, de la mano de una prosa muy personal y directa : una joyita muy recomendable.

«PATRIA» ( ahora, la serie )

Según median los medios, la grabación de la versión televisiva , en forma de serie para HBO, de la muy vendida novela Patria de Fernando Aramburu, está a punto de concluir entre una gran expectación

Otro sí, y por si algo le faltara a la promoción de la mentada novela, hace un par de días, el autor recibió un denominado Premio Internacional Covite, por su contribución al rescate de la memoria de las víctimas ( de ETA) en una » apuesta literaria por la verdad».

He tenido la oportunidad de seguir el debate que surgió a raíz de la publicación de Patria, y no hace mucho leía un interesantísimo ensayo sobre los aspectos lingüísticos de la misma que destacaba su inverosimilitud y el vínculo subterráneo que establece entre el euskera y la violencia. Es de suponer que la película esquematice todavía más lo que ya resulta muy esquemático y algo simplón, por lo que es muy posible que la referida apuesta por la verdad adquiera un tono decididamente oportunista ( como lo fue en su momento , en otro sentido, el aplaudido engendro titulado 8 apellidos vascos.

Y la verdad, esa entente que según un filósofo amigo – que ha transitado del maoísmo recalcitrante al conservadurismo histérico sin solución de continuidad- es una ficción deliberada, salvo que se disponga de un guardaespaldas metafísico, volverá a tener pretensiones explicativas, y más bajo la apariencia del relato didáctico.

Y , de nuevo, toda comprensión, todo intento de objetivar lo subjetivo, como decía Max Weber, tan relevante a la hora de tratar el tema de que se trata, quedará confinado ad calendas graecas , y mientras tanto, esa verdad » literaria» consolará malamente a algunos y servirá de ariete a otros ( y a otras, of course) a quienes casi nada les importa lo que ocurrió y sí mucho sus inmediatos intereses…políticos…

2 DE MAYO ( ¿ o » ¡ Vivan las caenas!»?)

» Si no se hubiera ganado la Guerra de la Independencia, otro gallo nos habría cantado» dejó caer ayer entre dientes un contertulio durante el vermú.

Abrí los ojos todo lo que pude y me volví hacia él. No entré al trapo, porque no iba de morlaco, y, además, no estaba por ayudar en la faena. Así que di cuenta de la última aceituna y me despedí en un me ves y no me ves , como en la leyenda de Belfegor, el fantasma del Louvre.

Volviendo hacia casa, recordé que la conversación había comenzado en un tono neutro charlando sobre el uno de mayo y rápidamente se había desplazado hasta este día dos y el levantamiento que hoy se celebra. Y poco a poco, mientras caminaba a paso lento, me vinieron a la cabeza las imágenes de los fusilamientos de Goya, y de Agustina de Aragón, arrebolada, prendiendo fuego a la mecha de un gran cañón, y «El Algarrobo» melancólico de Curro Jiménez , y aquel grito de » ¡Muera la libertad y vivan las caenas!» con que fue acogido a su regreso Fernando VII. Y también, claro, aquellos tiempos en los que hablar de nación, sonaba a liberal…

Y, ya en casa, mientras calentaba la comida, pensé que algunos pueblos quizá deberían estar más orgullosos de las guerras que perdieron que de las que ganaron y sentirse más dignos de haber sido invadidos y aculturizados que de ser ellos mismos invasores incultos…Pero que , en realidad, todo esto, a lo peor ,no tenía mucho que ver con lo que había escuchado un poco antes… No sé, a ustedes ¿qué les parece?…

1 DE MAYO (o ¿estudiantes y obreros , unidos venceremos?)

«¡Estudiantes y obreros, unidos venceremos!» gritábamos algunos ( y algunas, too) a mediados de los setenta en unas manifestaciones multitudinarias convocadas por todos los sindicatos, sin excepción, y que por lo general acababan con una carga tronante de los grises y la detención de algunos compañeros ( y compañeras, of course) por los nada disfrazados miembros de la brigada político-social.

La situación, por entonces, era ambivalente. Por ambos lados. Así, el franquismo extenuado abría de vez en cuando la mano, dejando que la gente saliera a la calle, como se abre una espita para que baje la presión de un gran contenedor de aire viciado, pero, por otro, se arrepentía enseguida y siempre había alguien – el más conocido era Fraga Iribarne- dispuesto a recoger velas al grito de «!La calle es mía!».

Y la oposición, que no dejaba de sumarse y restarse en Juntas y Plataformas, apretaba los puños dejando que «las masas» se manifestaran y hasta rompieran lo que ahora se llama » mobiliario urbano» pero, por otra parte , recelaba ya de que los sindicatos , que habían sido engendrados en sus propios camastros, tomaran demasiado protagonismo político: ¡»!Zapatero a tus zapatos!»

Aún así , el entusiasmo, ese en-to-zeon- estín, o estar en el dios o endiosados( y endiosadas, of course) que se palpaba en aquellas grandes manifestaciones de minorías suficientes borraba cualquier escepticismo, incluso el proveniente de nuestros más altos teóricos, los que habían leído a Nicos Poulantzas, y que pronosticaban que los sindicatos , al cabo , lo único que harían sería regular la producción capitalista.

Pero, any way, en estos días en que los sindicatos obreros parecen laminados y los de estudiantes brillan por su ausencia, como se solía decir en retórica antigua, en estos días, digo, en que cualquier reivindicación sindical se tilda de política, y en que todo movimiento de masas del tipo que sea se confunde con el «populismo», ya quisiéramos algunos ( y algunas, I suppose) que al menos el uno de mayo sirviera para recordar que no hay democracia real sin un movimiento sindical o equivalente, aunque sólo sea para «regular el capitalismo»…¿Estudiantes y obreros, unidos venceremos?