
Francisco Letamendía
Poco a poco y mayormente en silencio se van yendo algunos y algunas que fueron referentes ideológico-políticos del último tercio del siglo pasado.
Semanas atrás fallecía Ramón Zallo y el domingo nos ha traído la noticia de la muerte de Francisco Letamendía, conocido en el ámbito político como Ortzi, y Paco para los más próximos.
Aunque era ya muy conocido por su actividad como abogado defensor en el proceso de Burgos y por su obra Historia de Euskadi: el nacionalismo vasco y ETA , yo lo traté personalmente a partir de 1976, como ensayista de EL CÁRABO- Revista de Ciencias Sociales que , bajo la dirección de Joaquín Estefanía Moreira, agrupaba a quienes se situaban a la izquierda de la socialdemocracia del momento que a su vez publicaban SISTEMA bajo la égida de Ludolfo Paramio.
Eran aquellos tiempos de optimismo transitorio y no mucho después la mayor parte de quienes se pensaban revolucionarios se dieron cuenta de que solo eran antifascistas, como bien señaló Manuel Vázquez Montalbán.
Aun así, Paco Letamendía defendió con coraje y excelente retórica la opción rupturista como diputado en el Congreso formando parte primero de las filas de Euskadiko Ezkerra y después de Herri Batasuna.
Retomamos la relación ya en los años ochenta, cuando la UNED de Bergara le acogió – como a otros muchos, por cierto- como profesor, en plena redacción de su tésis doctoral. Recuerdo al efecto un viaje a Paris y el interesante encuentro que mantuvimos con Pierre Villar – todavía conservo el ejemplar dedicado de su Histoire de l´ Espagne que me obsequió- y las advertencias que nos hizo sobre las limitaciones de una democracia burguesa formal que se derivarían de una Constitución como la de 1978.
Finalizado su doctorado, Ortzi entró a formar parte de la UPV-EHU, no sin polémica, y continuó sus investigaciones, fruto de las cuales fue Juego de espejos: conflictos nacionales centro-periferia, publicado 1997.
Siempre interesado por la historia política del País Vasco y los movimientos nacionalista, fue también un docente muy querido , alquien en fin de quien se puede decir, en frase de Baltasar Gracián, » vivo amable, muerto memorable»…
(c) by Vicente Huici Urmeneta