
Se viene repitiendo una y otra vez que los sanfermines se han suspendido por primera vez desde la Guerra Civil del 36, a causa de la pandemia del COVID-19.
Pero lo cierto es que no es así, pues ya se suspendieron en 1978 a raíz de los tristes episodios que se sucedieron el 8 de julio tras la irrupción de la Policía Armada en la plaza de toros de Pamplona a la orden del comandante Fernando Ávila y con el comisario Miguel Rubio al frente , pistola en mano.
El resultado fue una tarde de duros enfrentamientos que ocasionaron muchos heridos de bala y la muerte de Germán Rodríguez, de un tiro en la frente.Este hecho brutal y definitivo ocasionó la suspensión de los sanfermines, en medio de graves enfrentamientos en otros lugares donde también hubo muertos por las FOP, como Joseba Barandiarán.
Algunos han interpretado estos hechos como uno de los sucesivos peajes para acceder a la Democracia legitimada por la Constitución que por entonces se estaba elaborando y que fue aprobada meses más tarde.
Conviene recordar estos acontecimientos, para muchos y muchas ya lejanos, no sólo porque sus responsables salieron impunes – Rodolfo Martín Villa , ministro del interior, dijo por entonces: «Al fin y al cabo lo nuestro serán errores, pero lo otro son crímenes»- sino porque como dijo Nietzsche en su célebre obra Verdad y mentira en sentido extramoral, una mentira repetida una y otra vez acaba por parecer verdad…








