
«No puede haber unos Presupuestos de emergencia sin un plan de reformas para un Estado fuerte y eficaz: es decir , menos sometido a los condicionantes nacionalistas y menos lastrado por los lujos de la ideología».
Aunque suelo leer todo lo que puedo sobre cuestiones políticas, no me gusta opinar sobre ellas más allá del círculo de mis amistades más íntimas porque sé, por formación y por experiencia, que sin solución de continuidad se conforman como las disputas religiosas del pasado.
Aun así, el párrafo anterior, extraído de un artículo publicado por la portavoz del PP, Cayetana Álvarez de Toledo, hace un par de días, me ha dado que pensar y no tanto por sus, repito, connotaciones políticas como por sus últimas palabras
Pues esta última frase- la de «los lujos de la ideología»- me ha recordado inmediatamente a la famosa teoría que defendió en su momento el miembro del Opus Dei y adalid de la tecnocracia Gonzalo Fernández de la Mora en su libro El crepúsculo de las ideologías ( 1965), tomada probablemente de los escritos del pensador conservador Daniel Bell, sobre todo en su obra El fin de la ideología (1960), teoría que defendía la inutilidad de las ideologías ante el triunfo universal del capitalismo y de la economía de mercado.
Sin embargo, esta renuncia explícita a lo ideológico, es decir al punto de vista más o menos justificado sobre la realidad, no puede ocultar , al menos, en este caso su afirmación implícita sobre la única ideología posible – lo que después se ha denominado «pensamiento único» o «políticamente correcto»- que en este caso se reclama de «un Estado fuerte y eficaz» como si esta institución suprema no se la supusiera «nacional».
Y al respecto, lo que se dice sin querer decirlo explícitamente aparece mucho más claramente expresado en otro párrafo del mismo artículo, que reza: «No puede haber una reagrupación nacional sin las renuncias explícitas de los los separatistas a la independencia y de los comunistas a la República».
Con lo cual, desvélase una tosca artimaña, pues la reagrupación nacional es vicaria del reforzamiento estatal, y de paso, como si fuera un aviso para el día de hoy, la República, como modelo y proyecto de Estado, queda del lado…¡de los comunistas!
Vamos, que parece que o detrás de quien ha dado a la luz este artículo no hay muchas ideas nuevas, o que tiene títulos (¿universitarios?) más falsos que un amadeo…








