Un espectro se cierne sobre nuestra sociedad : el espectro del horizontalismo.
Pues, en efecto , ya hay de este espectro numerosas manifestaciones aparentemente inconexas. Así, el profesorado debe discutir con padres y madres argumentos del Programa de Ana Rosa; los pacientes, malamente reconvertidos en clientes, ya no muestran una dolencia sino que, auntodiagnosticados a través de una página web, exigen determinadas recetas; las decisiones de la judicatura son balizadas por el fervor o la condena de la opinión pública; la estudiantina acude a la wikipedia como criterio de verdad absoluta, algunos gobernantes pretenden ejercer su función a través de tweets …y el periodismo profesional es relevado por una afición informativa que, si puede , siembran fake news al tresbolillo.Todo ello mientras, plásticamente, las bicicletas campan a sus anchas por las aceras y el fútbol ocupa plazas , patios y pantallas en un a modo de crema hidratante universal.
Algún día, algún sesudo ( o sesuda )intelectual dará cuenta, como siempre a toro pasado, de esta Gran Trasformación, pero hay un aspecto que cada vez emerge con mayor virulencia y que no es otro que la actualización del viejo «tira la piedra y esconde la mano» a través de las redes sociales, garras últimas y definitivas del espectro del horizontalismo.
Pues en ellas, y desde la impunidad de los «nick» o pseudónimos electrónicos cualquiera puede hacer de su capa un sayo y desplegar toda su bilis y además con pretensión de sabiduría esotérica o popular o, peor, de sentido común que, como se sabe , es el menos común de los sentidos.
Por todo ello, y de ahora en adelante, siguiendo el ejemplo de otros colegas, no daré cuenta de comentarios firmados con pseudónimo, y , consecuentemente, todos esos ignotos pretenciosos o pretenciosas se los pueden ahorrar de una vez para siempre.
Un espectro se cierne sobre nuestra sociedad: el espectro del horizontalismo…








