
«Ganan los que saben cuándo luchar y cuándo no» dice en el capítulo XX el célebre tratado titulado El arte de la guerra ,atribuido a Sun Tzu o Sūnzǐ, general, estratega militar y filósofo de la antigua China ( IV-V a.C).
Viene lo anterior a que a lo largo de estos últimos días, mientras las tropas de la Federación Rusa ocupaban el sur de Ucrania y avanzaban por el norte hacia Kiev, se ha desarrollado una encendida discusión sobre lo que ya puede considerarse una invasión en toda regla.
Y efectivamente se ha resaltado , y muy cumplidamente- por ejemplo por el jurista de la Universidad del País Vasco Juan José Álvarez- que tal invasión conculca el Derecho Internacional, como en tantas otras ocasiones, siendo un buen y sonado ejemplo la invasión de Irak por parte de USA en 2003, desoyendo , además, la desautorización expresa de la ONU.
Aprovechando una rusofobia campante, prolongación acaso inconsciente del anti-comunismo de la URSS, ha habido descalificaciones fáciles hacia los dirigentes rusos, algunas toscas en su psicologismo primario – como las que vinculan la política de Putin o Lavrov con secuelas «de enfermedades venéreas» (sic), o históricamente muy torpes- las que los comparan con Hitler y sus adláteres.
Pero también han concurrido reflexiones sopesadas, muy necesarias cuando la opinión pública está cada vez más condicionada por las representaciones audiovisuales y las redes sociales, generando tan solo respuestas emocionales.
Entre ellas, algunas, como las del historiador de la Universidad de Zaragoza Julián Casanova, han insistido en la necesidad de comprender la situación desde la pretensión de los dirigentes rusos de reorganizar las naciones eslavas – incluyendo a Bielorusia y Ucrania- para crear un cuerpo político definido frente a la OTAN , reivindicando a la vez su destacada participación en la derrota del nazismo en la II Guerra Mundial.
Otras, como las de la politóloga de FAES Mira Milosevich-Juaristi, han ido más allá, inscribiendo la invasión de Ucrania como una derivación de la Westpolitik del Kremlin que pretende bloquear la expansión de la Alianza Atlántica hacia su frontera occidental, así como la ampliación de la Unión Europea, sin contar con la voluntad de los países implicados.
Como se puede observar, en las citadas menciones y otras similares, el contexto del texto de los tristes hechos que se están desarrollando en Ucrania se vincula mayormente a la disputa por la hegemonía entre la OTAN y la Federación Rusa, mientras la otra gran potencia, China, a fuer de sentirse moderadamente solidaria con Moscú, ha propuesto actuar como mediadora entre las partes.
Y al respecto, lo m´ás sorprendente, por no decir ,que se podría, lo más sangrante es , más allá de la manifiesta conculcación de los acuerdos de Helsinki de 1975 y de Bonn de 1991 , la elusión descarada de Europa y de la Unión Europea como organización supraestatal en la resolución del conflicto.Una elusión incomprensible a la vista de los grav´ísimos trastornos económicos y sociales que va a conllevar y que ya se están comenzando a manifestar, como las subidas de precios de la energía o la acogida de millones de refugiados.
Este nuevo «rapto de Europa» que por el momento se presenta como negatividad , debería tornarse positivo, pues, viviendo de nuevo en propia carne un conflicto armado, algo que no ocurría desde 1945 salvo en la Guerra de la antigua Yugoeslavia (1991-2001), puede ser la ocasión para reforzar la Unión Europea. Un refuerzo que debería implementarse ahora políticamente en relación a la política exterior, pero que también debería en el futuro alicatarse en el ámbito fiscal, educativo, sanitario…y probablemente militar.
Y el primer paso debería ser actuar en este conflicto como Unión Europea y no como diferentes estados europeos , favoreciendo la interlocución y no estimulando ni siquiera indirectamente la carrera armamentística.
Porque hay que saber «cuándo luchar y cuándo no» ,y Europa, testigo de tantas luchas intestinas de las que casi siempre se han aprovechado intereses ajenos, debería aportar su larga experiencia…Así que contra El Rapto de Europa, ¡más Europa!








