
Si, como parece previsible, la vuelta a la actividad docente puede suponer a medio plazo el regreso a casa algorítmico del alumnado, un problema anunciado va a ser el de la conciliacion familiar.
Pues, como ya se expuso anteriormente, la estancia, cuidado y alimentación de niños y adolescentes ya no será mayormente gestionada por el Sistema Educativo en aplicación de una de sus funciones sociales, y por lo tanto se retrotraerá al ámbito familiar.
Y si bien es muy posible que esta vuelta al hogar signifique por defecto que las mujeres ( madres, tías, abuelas, interinas) retomen su tradicional rol de cuidadoras y hasta que algunas renuncien al trabajo asalariado externo, no sería este trasvase una operación muy adecuada a la posmodernidad en la que estamos viviendo, caracterizada particularmente por la mayor presencia social de las mujeres fuera del hogar .
Y así, si a partir de un momento no muy lejano, el Estado fue admitiendo que el Sistema Educativo asumiera funciones ajenas , como el servicio de guardería matutino, el comedor y las actividades extraescolares para facilitar el trabajo productivo de padres y madres, debería ser ahora el mismo Estado , en sus diferentes niveles administrativo- politicos, quien retomara la iniciativa, facilitando por medio de ayudas específicas y exenciones definidas la conciliacion familiar.
Y hacerlo sin distinción de género, o incluso incorporando una discriminación positiva hacia las mujeres, en función de lo señalado…Si no se procede así, la pandemia se habrá convertido además tout court en la ocasión para una tormenta perfecta de despidos y reajustes laborales…








