
Otro aspecto que se está poniendo en evidencia a lo largo de esta crisis es la vigencia de la Política. De la Política considerada tanto desde las concepciones macro-políticas como las de Platón o Aristóteles, hasta las post-modernas micro-políticas como las de Michel Foucault, pasando por los retruécanos renacentistas de Maquiavelo o el romanticismo ilustrado de un Montesquieu .
Y más allá de que las variantes actualizadas de todas las tendencias apuntadas puedan en estos momentos desdoblarse entre la inmediatez empírica o la virtualidad distante, hay algunas constantes que se han evidenciado como articulaciones fundamentales.
Una de ellas, acaso la más notable, es la vinculación estricta que se ha manifestado entre La Política y la Nación-Estado, restableciendo La Frontera como límite del Trabajo Político, disolviendo las distinciones administrativas internas y, sobre todo , obviando las generadas por elevación, como es el caso de la Comunidad Europea: no deja de ser incomprensible que Europa no haya respondido bajo los mismos criterios, o que lo esté haciendo al ralentí.
La constatción de que la Respuesta Política a la crisis esté siendo Estatal tiene su máxima expresión en la vinculación de la Acción Política a la Acción Militar , manifestándose en la presencia uniformada en las ruedas de prensa, en el lenguaje de guerra utilizado y en la propaganda mediática que ya presenta la batalla como inminentemente ubicada en la fase bélica de «explotación del éxito».
Ni qué decir tiene que la lectura ideológica de esta vinculación sugiere un senda de recentralización administrativa que, una vez superada la crisis, puede alterar en el futuro cualquier pacto previo y hasta constitucional, con el argumento de que un largo y tenso esfuerzo colectivo ha generado la nueva configuración del Estado que se planteará como una panacea.
Ser conscientes de este peligro de involución recentralizadora que se mostrará como inapelable en el patio interno y sumamente insolidaria en la casa europea, es una labor crítica que debería estar siempre presente sin por ello despreciar las necesarias y constantes llamadas a la acción conjunta y responsable, pero también, y en lenguaje militar, para no confundir la táctica con la estrategia…
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