
Yo también, y hasta hace poco, estaba muy pendiente de los datos que diariamente se hacían públicos sobre la evolución de la pandemia del COVID-19. Y lo hacía a pesar de mis reticencias acerca de la significación de lo cuantitativo a la hora de evaluar lo social, pues suponía que podía tomarse como un indicador al menos estadístico.
Pero a raíz de las noticias -confirmadas- de las formas y maneras en que se obtienen y ordenan tales datos, mis reticencias se han convertido en desconfianzas, pues no está claro que se distinga claramente entre los muertos por la infección y los demas fallecimientos, ni tampoco que el número de infectados que se ofrece tenga que ver con el total efectivo ya que no ha sido, no es y no se sabe si será posible contabilizar los infectados asintomáticos infectantes.
Sobre la primera cuestión, además, falta la referencia fundamental de cuántos fallecimientos eran habituales cada día y por qué causas. Y el segundo aspecto , a pesar de la planificación que al parecer está prevista para su detección, se abre todavía como un enorme vacío numérico que evoca a un agujero negro.
De manera que, reflexionando sobre la pragmática de esta exhibición sistemática y diaria de datos, y sin descartar una solapada intención sado-masoquista con sus correspondientes corchetes militaristas, comienzo a sospechar que tras este despliegue cuantitativo que no se corresponde mucho a casi nada, se manifiesta la antigua obsesión de la cuadratura del círculo: un deseo de mostrar un control cuadriculado sobre un círculo en expansión.
Y avanzando un poco más en la caracterización de esta apuesta, en la que están incurriendo todos los niveles del poder, quizá se puede llegar a apreciar, en su misma crisis numeromaníaca, un aviso a timoneles, en el sentido de que las cuentas del futuro deberán tender más a matizar lo cualitativo y no remitirse a las meras fórmulas de la ganancia del capital que convierten a los seres humanos en individuos contables, en datos para una una numerología que se pretende críptica y de altos vueltos , pero que en la mayoría de los casos no se distingue, a la hora de la verdad, de la anticuada cuenta de la vieja…
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