
Con el declinar del estío vuelve la atención hacia la situación del proyecto del Obispado de Bilbao para convertir la parcela de la Escuela de Magisterio diocesana- BAM , sita en el barrio bilbaino de Abando, en un gran edificio multiservicios con el concurso de la mútua privada Mutualia y de la constructora Murias.
Por ahora todo está paralizado a la espera de la decisión que adopte el juez sobre la legalidad de la recalificación del terreno, y el Gobierno Vasco acerca de la protección del edificio. En este sentido la paralización es evidente pues no se ha iniciado el derribo anunciado para mediados de agosto, y todo indica que BAM iniciará el curso 2019-20 en su sede actual.
Sin saber todavía cuánto tiempo durará este compás de espera, entre tanto sería muy positivo que las partes implicadas retomaran las negociaciones antes de que las pérdidas económicas sean mayores – parece que al respecto hay nueva documentación – y las sociales, irreversibles.
Aún así, las pérdidas morales, sobre todo para la Iglesia Católica, ya han sido gravísimas ( del nivel 4 de la antigua clasificación moral de películas que imponía la tal Iglesia) , al menos a tenor de la opinión de algunos presbíteros y de algunos representantes de comunidades de base que, viendo en esta operación urbanística un «pelotazo inmobiliario» incompatible con el espíritu cristiano, hasta han llegado a proponer no marcar la famosa «x» en la casilla correspondiente al sostenimiento religioso en la próxima declaración de la renta.
Enfin, y una vez más: todavía se está a tiempo de rectificar. Pues «rectificar es de sabios» y «doctores tiene la Iglesia»…








