De vuelta

Un obispo manosea a una estrella musical en el funeral de Aretha Franklin. En el de John McCain, el mejor político republicano de las últimas décadas, brilla por su ausencia el presidente republicano de los Estados Unidos, que aun tiene el cuajo de echar una pedorreta en Twitter cuando la hija del finado proclama que no hace falta volver a hacer grande a América porque nunca ha dejado de serlo. Al tiempo, en el mismo continente, pero unos dedos más abajo en el mapa, una multitud protesta porque una Justicia de dudosa imparcialidad impide que se presente a las elecciones un antiguo presidente al que han pillado en un marrón del tamaño de la catedral de Sao Paulo. Y si proseguimos el descenso hacia el sur, nos damos de bruces con la Historia repitiéndose a sí misma —como farsa, diría Marx— en Argentina, de nuevo a las puertas del corralito.

Más cerca, la bronca que no cesa va de poner y quitar (sobre todo, de quitar) lazos amarillos, aprovechando el viaje para vender motos averiadas que, por lo visto, hay mucha peña dispuesta a comprar. De propina, un cansino culebrón protagonizado por postureros en contra y a favor de exhumar o no los restos de un dictador. Los herederos de los que ganaron la guerra (in)civil no quieren perderla, y los que se dicen continuadores de los que la palmaron creen en su inmensa inocencia veteada no pocas veces de falta de lecturas que el gesto supone la victoria final. Y luego, claro, lo de los partidos del (¡todavía!) llamado Gobierno del Cambio en Nafarroa jugando a la rana y el escorpión. Pues esa es la actualidad que nos toca contar. Y lo haremos. Es un placer estar de vuelta.

Un comentario sobre “De vuelta”

  1. Feliz aterrizaje Vizcaíno, son solo los entrantes, queda mucho tomate. Echo en falta -tal vez-, a los revoltosos turcos con el capitán otomano Erdogan rayando la dictadura y que estarán como Argentina pero de momento disimulan la magnitud del agujero, Venezuela sigue en picado y sin paracaídas, y tenemos un guirigay de tres pares con el tema migratorio, África está hecha un desastre y los inmigrantes hacen lo que pueden, los dirigentes europeos hacen como que no va con ellos aunque llamen a su puerta, soluciones a la vista ¿??¿? Muchas garantías, mucho humanismo a la europea, pero la realidad es que muchos ya están funcionando en modo unilateral. No sé ni si quiero el postre ya…..

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