Estamos todos en modo debate

 

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Estamos en modo debate. Dícese de la circunstancia según la cual la ciudadanía, sus medios de comunicación y líderes de opinión, todos a la vez, se encuentran entregados a la tarea de opinar sobre la fórmula de gobierno más conveniente y el tipo de acuerdo que deberían conformar los partidos para resolver el actual vacío de poder y sus incertidumbres. Las cadenas de televisión han interpretado la situación de diferente manera. La Sexta está ofreciendo la mejor respuesta y su programación es una continuidad de espacios de discusión, incluyendo contenidos de ironía, a los que la mayoría, anhelante de criterio, acude para entender el barullo político. Y de ahí su triunfo absoluto en el seguimiento de las ceremonias parlamentarias de la investidura y ese 8% de cuota, que la consolida como cuarta emisora en audiencia.

Mediaset no ha entendido nada. Ensimismado en sus realities y en la muy rentable telebasura, parece haber desistido de unirse a la discusión de enjundia. Acaso lo ha intentado en Cuatro, donde tarde y mal ubicó una tertulia en hora punta, que apenas ha durado lo que “lo que duran dos peces de hielo en un whisky on the rocks”, a decir de Sabina. Apenas dos semanas ha aguantado Miguel Ángel Oliver con «Toma partido», una fallida fórmula que trataba de hacer entretenido lo que en sí no tiene ninguna gracia. Y si el sector social proclive al cambio político se encuentra cómodo en La Sexta, los conservadores, al igual que los huidos de la justicia en el medievo, han buscado asilo en la Iglesia, cuya tele ha doblado sus audiencias estos días. La polarización izquierda-derecha, Sexta-13TV, reduce la opción de los demás canales y empobrece el debate.

Quizás porque estamos ante un asunto español es por lo que ETB tiene menos cancha. El espectador vasco, interesado en algo que no percibe tan lejano, se asoma a las televisiones estatales. Como los votos robados por Podemos a EH Bildu, una parte de la audiencia de Euskadi, de cierta sensibilidad, mira lo que ocurre en España. Quiere estar también en modo debate.

El Congreso fue un plató de televisión

 

Hablamos de televisión

4 marzo 2016

Contenidos del programa de Onda Vasca, con Begoña Beristain

 

1.A debate

Vuelta de tuerca de Podemos en la tele

Intensa semana de contenidos políticos en la televisión, con un buen seguimiento. No es verdad que la gente esté siendo indiferente con lo que está ocurriendo en la alta política. Independientemente de lo que cada uno crea que debería hacerse, se ha manifestado un alto interés por el debate de investidura y todo lo que lo rodea. Los informativos y sus audiencias son buena prueba de ello.

Lo más destacado de las sesiones del martes y miércoles ha vuelto a ser la capacidad de Podemos y su líder, Pablo Iglesias, de sacar un alto rendimiento en imagen pública. Sigue dominando el medio con maestría. Ha sido, insisto, más allá de las posiciones ideológicas, el ganador de este debate, al memos por ahora. Solo la imagen del beso en la boca entre Iglesias y Domenech, que ha sido noticia en todo el mundo, ya vale lo que hicieron juntos el resto de participantes en el debate. ¿Que es un puro teatro, que es una tontería, que eso no debe hacerse en una cámara política…? De acuerdo, hay opiniones para todos, pero la notoriedad obtenida por este gesto y el carácter de renovación estética y de estilo que implica para Podemos este hecho no tiene precio. Y resulta muy positivo para el sector social que apoya a esta nueva formación.

Al margen de este hecho, el debate desde el punto de vista de comunicación pública, nos ofreció las siguientes claves:

– Una imagen insuficiente, como líder, de Pedro Sánchez. Estuvo muy nervioso, con unas formas de poca densidad, carente de la potencia y solemnidad que se puede esperar de un momento tan trascendental para él, dejó pocos mensajes memorables, estuvo más bien a la defensiva (como todos lo que tienen miedo) y no estuvo convincente en los argumentos. Perdió una gran oportunidad.

Rajoy se tomó una revancha con Sánchez, pero volvió a evidenciar que es un líder derrotado. Se equivocó de estrategia, porque debió ser más hombre de Estado que líder de partido: hubiera ganado mucho si hubiera elaborado un discurso constructivo. Parecía el líder de la oposición.

– Pablo Iglesias consolidó su perfil alternativo. Suyos fueron los mensajes para el recuerdo de la sesión, sobre todo en lo que se refieren al pasado de Felipe González, conceptos como la “naranja mecánica”, etc. Por un momento, el Congreso parecía un plató de TV.

– Rivera sufre en la tribuna. Es poco explicable que el líder de Ciudadanos se ponga tan nervioso en los momentos fundamentales, como ya vimos en campaña. Le falta aplomo en la solemnidad. ¿Falta de seguridad? ¿Le viene grande el escenario español? Posiblemente, pero nos muestra unas carencias tremendas como líder político.

– Si el ganador fue Pablo Iglesias, el perdedor fue Patxi López. No habíamos visto un moderador más torpe en décadas de democracia, y más bien arecía Celia Villalobos que anteriores presidentes del Congreso. Es un verdadero desastre como imagen de presidente, que debe moderar el debate.

El ganador en TV ha sido La Sexta, que ha barrido a las demás cadenas, particularmente a Cuatro a TVE en el seguimiento del debate. Ahí están las cifras de audiencia que lo acreditan La Sexta le tiene cogido el tranquillo a cómo se debe informar y comentar el acontecimiento político, mientras que la televisión pública española parece que no le interés demasiado. En TVE se vive una cierta sensación de interinidad.

Nos quedan un par de sesiones. Y lo que te rondaré morena, porque esto huele a elecciones y a atracón político hasta el verano y aun después. Ahí estaremos.

 
2. El impacto

A la sexta nominación, Oscar para DiCaprio

Aunque la ceremonia de los Oscar de este año ha sido bastante sosa, con muy pocas emociones y bastante conflictiva antes y durante la entrega de los premios (por los asuntos de la supuesta discriminación contra los negros, y las diferencias salariales entre actores y actrices), en una cosa sí se habían puesto todos, absolutamente todos de acuerdo: en que Leonardo DiCaprio tuviera su Oscar al mejor actor. Esa unanimidad flotaba en el ambiente y estalló al sonar su nombre. Fue muy previsible, pero también muy emocionante. Era su sexta nominación y ya resultaba excesivo que, después de su papel épico en la película El Renacido, no le dieran la estatuilla.

Luego DiCaprio hizo su discurso ecologista, como corresponde con una película que se desarrolla en medio de montañas y ríos de una belleza salvaje y absoluta.


3. Audiencias. Lo que nos gusta y lo que no

Menos espectadores en la ceremonia de los Oscar

No sabemos el número de espectadores que la ceremonia de los Oscar obtuvo por aquí, porque es durante las primeras horas de la mañana; pero sí sabemos las que hubo en Estados Unidos: 32 millones de espectadores, una de las peores audiencias desde hace siete años. La ceremonia fue deslucida, presentada por el actor cómico Chris Rock, que no me parece que sea la persona adecuada para el caso. Por cierto, que este actor negro ya hizo diversas alusiones a la ausencia de persona negras en la lista de nominaciones.

Audiencias de febrero

Pocas novedades en las audiencias del mes de febrero. Telecinco sigue en cabeza, con el 14,/% del total de los espectadores, seguido a más distancia que otros meses por Antena 3, con el 13,1%. TVE es la tercera opción, con el 10,2% y le siguen La Sexta, con el 8%, que sigue subiendo, y luego Cuatro, con el 6,5%, que no puede con La Sexta.

En cuanto a ETB, vuelve a perder apoyo, y se queda con el 7,5% en ETB2, y 1,7% en ETB1. Malos datos, esa es la verdad, para nuestra televisión pública.

La emisión más vista fue el partido del Barça contra el Arsenal, el 23F, con 5,6 millones de espectadores, y después Bertín Osborne, en su entrevista a Iker Casillas y Sara Carbonero, con más de 4 millones de espectadores.

 
4. La buena publi

Neutrogena reivindica a las mujeres

El anuncio de hoy es una campaña de alcance internacional y fue estrenado con ocasión de la ceremonia de los Oscar. Es un anuncio delicioso, grande, de marca. De esos que quieren ser un poco épicos y de lo más emocionales. Es un canto a la mujer. Pero a la mujer de hoy: deportista, culta, urbana, fuerte, la nueva mujer que manda por lo que vale, la mujer luchadora de siempre. Este discurso ya lo han puesto en marcha otras marcas de cosmética, como Always o Dove, campañas que estimulan la autoestima de las mujeres.

La campaña gira en torno del eje “verás que es posible”. Y es una hermosura de campaña que hace más grande esta marca noruega. Por cierto, que hace patria con la bandera del país. Noruega no solo es bacalao y fiordos. También es esta gran marca.

http://youtu.be/q2yco3uEYds
5. Recomendaciones para el fin de semana

Dos propuestas para el primer fin de semana de marzo

Fin de semana desapacible, con lo que invita a coger la mantita, el café y el sofá y ver un poco más de tele, entre partida de parchís o de trivial con las personas que quieres.

El sábado, en Antena 3, a las 10 de la noche, una peli entretenida, sin más, pero de acción. “Caza mayor”. Es un thriller en el que se ve envuelto el avión del presidente de los Estados Unidos. Con un actorazo de primera, Samuel L. Jackson, uno de los preferidos por el simpar Tarantino.

Y el domingo, en La Sexta, a las 21:30, Salvados. El programa de Jordi Évole, sin duda, es un referente de la conciencia social. Ya ha traspasado los temas políticos puntuales e inmediatos, para ir a los temas más profundos. Es un programa indispensable, e impagable desde el punto de vista democrático.

¡Hasta el próximo jueves!

Esperanza Aguirre y Rita Barberá o la autodestrucción del PP

Cuando aparecen los problemas tenemos dos opciones: que las cosas nos vayan mal por un tiempo o nos vayan peor para siempre. El PP ha elegido la segunda alternativa, que consiste en responder a las dificultades con una conducta innoble y desabrida para salir completamente derrotado. La tele nos están retransmitiendo el patético espectáculo de cómo una organización entera, muy poderosa hasta hace poco, se esfuerza en añadir a su final de ciclo su total autodestrucción. Incluso más acelerada que la de Rosa Díez, que ha preferido un callado retiro tras romper los hilos de su guiñol, UPyD. Dos mujeres y un hombre son actores principales de esta tragedia.

Esperanza Aguirre, “vasca por los cuatro costados”, según el programa de ETB «Todos los apellidos vascos», representa el paradigma de la autoinmolación por estulticia. Su actitud odiosa hacia los periodistas, el afán por exhibir una furiosa antipatía, su infundada superioridad y el desdén que le procura su solvencia económica nos han mostrado a una difunta oficiando su funeral como lideresa, entre muecas de desprecio y fracaso ético. Empeñarse en el poco ocurrente insulto a La Sexta, a la que denomina “la Secta”, no es más que el corolario de su indigno fallecimiento político, empeorado hasta el bochorno.

La otra mujer, Rita Barberá, interpreta su propia tragicomedia. En vez de enfrentarse en el tribunal de la tele a su presunta culpabilidad por corrupción con disposición humilde y honrosa, la exalcaldesa valenciana ha optado por caricaturizar su bajeza y remarcar lo más vulgar de su persona. Su sonrisa forzada y los silencios la condenan de antemano por fealdad moral. ¿Es que nadie enseña a los políticos los rudimentos de la estética para tiempos de desolación? Deberían saber que la tele lo capta todo, hasta lo invisible. Y mientras su partido se autoliquida, a Mariano Rajoy le bailan las palabras, le cantan los hechos y aguarda a que los errores ajenos le produzcan un milagro. Eso no es heroísmo, es pura agonía. Veremos esta semana el penúltimo capítulo del sainete.

Cuando la tele te odia

Hablamos de televisión

25 febrero 2016

 

https://www.youtube.com/watch?v=IUQKcVHh94k

1.A debate

Tu enemiga la tele

Parece que estamos ante el último tramo de este espectáculo de las negociaciones políticas para la formación de un nuevo gobierno en España. La cosa es muy significativa y viene a ser algo así como el retrato de una sociedad en crisis y de una clase política muy por debajo del nivel de su sociedad.

En esto, la tele está en primera línea. De hecho, todo el proceso de negociaciones es un gran reality televisivo. Los dirigentes políticos muestran dos líneas contradictorias:

– Escenificación mediática de las negociaciones y acuerdos
– Enfrentamiento con la tele: descontrol emocional.

Centrémonos sólo en el segundo de los aspectos. Frente a los que dicen, creo yo que exageradamente, que es el uso adecuado de la televisión lo que garantiza el éxito político, si se sabe usar, hay otros políticos que entienden lo contrario: que están dispuestos a acabar con sus respectivas carreras por querer despreciar la herramienta de la tele.

Pongamos tres ejemplos: Esperanza Aguirre, Rita Barberá y Mariano Rajoy. Tres políticos del mismo partido empeñados en odiar la tele y hacer aún más complicado su quehacer de cada día.

El caso de Esperanza Aguirre es muy significativo. Aun sabiendo que la tele lo capta todo cuando compareces ante ella, Esperanza se empeña en subrayar su antipatía, su actitud de falsa superioridad y de desprecio a los espectadores y a los miembros de la prensa. La tele es un ojo terrible que lo capta todo: lo físico y lo emocional. Y esa actitud altiva, aristocrática, de falsa superioridad es lo que ha transmitido Esperanza en sus comparecencias de estos días. Esperanza desprecia a los periodistas. Los odia, directamente. Los maltrata abiertamente. Y le importa un bledo que se le note. Se empeña en lanzar sus invectivas contra la Sexta, a la que directamente llama, delante de todos, en público, “la Secta”, una ocurrencia muy vulgar y poco imaginativa. Esto le pierde, unido a su actitud altiva. No entiende que, más allá de lo que ella cree o sienta, la tele es un instrumento de comunicación que puede usar a su favor o en su contra. Y ha decidido inmolarse, y solo por odio y poca inteligencia.

El caso de Rita Barberá es parecido pero con un estilo más vulgar. La exalcaldesa de Valencia no entiende la comunicación. Esto le ocurre a mucha gente. No la entiende como fenómeno social complejo. Cree que la comunicación es un oficio despreciable y rudo, de pura falsificación, un oficio teatral, de imagen, artificial, como un paseo por un mercadillo. Y ahora que las cosas le van mal, Rita, en vez de hacer un esfuerzo para explicarse, además de huir, se empeña en mostrar su agresividad y su desprecio. No entiende que es ahora cuando hay que hacer un esfuerzo. Y ser inteligente. Usa el corazón, caramba; mueve tu calidad humana, entrégate a un discurso que te defina, te ampare, da lo mejor de ti misma si aprecias a la gente y tu ciudad y tu partido. Ayer, lo volvió a hacer mal, mostrando, desde el coche, una sonrisa falsa y un bienestar que no se lo cree. La tele también capta las sonrisas falsas. Porque antes que esa sonrisa está la actitud de ponerse delante de las cámaras y ser valiente, sincera y hasta atrevida. Rita es lo más negado para la comunicación y la tele, naturalmente, la odia.

Por su parte, Mariano Rajoy es el ejemplo más claro de desaprovechamiento de la tele y su autodestrucción política y personal televisada. Mariano es un hombre emocionalmente retrasado. Lo digo con conocimiento. Y su hostilidad contra la tele es manifiesta. Se esconde de las cámaras. Y lo que es peor, las teme. Y por eso, cuando no tiene más remedio que salir, se pone a la defensiva. Mariano Rajoy está permanentemente a la defensiva. No lleva el control de sus discursos. Le llevan, le sobrepasan. No tiene el timón de su política. Y eso lleva a la consecuencia de sus errores de concepto. No es que sea un perdedor: la tele le denuda como un perdedor, superado por sí mismo.

En fin, seguiremos un par de semanas más con este espectáculo lamentable.

 

2. El impacto

Rajoy se traba y acentúa su patetismo

Rajoy, ya lo hemos dicho, se lleva mal con la tele, muy mal. Paralelamente a su imagen de líder derrotado y perdido, le vimos en una entrevista con Susana Griso y dio muestras de auténtico patetismo. Lo que vemos ya no es un político superado por los hechos y sus errores: lo que vemos es un hombre humillado por sí mismo y los acontecimientos. Muestra de ello es este vídeo en el que, queriendo transmitir una posición humana, lo que consigue, al trabarse y equivocarse, es mover a la risa.

Rajoy da pena, pero él es el único culpable, si atendiera a quienes le aconsejan y tuviera la serenidad necesaria en este momento de mala racha. A mí, la verdad, y más allá de la política y sus maldades, me da pena:

https://www.youtube.com/watch?v=twuvSHCKT9M

 

3. Audiencias. Lo que nos gusta y lo que no

– Éxito de Eskamak Kentzen en su estreno el pasado martes.

Excelente estreno de la nueva serie en ETB1 que ha obtenido un 4,3% de share, que equivale a casi triplicar la media de la cadena. La serie llegó además al 10,3% de cuota entre el público euskaldun, alcanzando 90.000 telespectadores de audiencia acumulada. Es importante este resultado en la medida que un buen comienzo en una serie significa que el resto de los episodios, en este caso ocho, pueden continuar con el éxito.

– TVE retira el programa de Patricia Gaztañaga

Esta vez es un fracaso. La nueva apuesta de Patricia Gaztañaga en TVE no ha salido bien. Apenas quince días después de su estreno, “Cuestión de tiempo” ha sido retirado de la primera cadena de TVE, por la misma razón de siempre: por sus malas audiencias. El programa arrancó el pasado 8 de febrero con un 4.8% de share y 516.000 espectadores, y no ha terminado de consolidarse. Una pena que lamentamos. Es cuestión de producto, no de Patricia, que volverá a tener su oportunidad. Porque la vida, el alma de la vida, es la oportunidad.

Así es la tele. A unos les va mal, como a Patricia, y a otros les va muy bien, como a Bertín Osborne, que sigue triunfando con su programa de entrevistas “En la tuya o en la mía”. Ayer, en su entrevista con Iker Casillas, obtuvo un rotundo 24,7%, más de cuatro millones de espectadores. Nos guste o no, eso es lo que prefiere la gente, porque hay emociones por medio y una forma de exponerlas amable y positiva.

 

4. La buena publi

La estrella y sus caprichos

Mercedes no solo es una gran marca de coches, es también un excelente anunciante. Nos gustan sus anuncios. En este caso, no solo hace un buen anuncio, adecuado para el modelo que se trata, sino que nos hace sonreír y nos identifica con la historia.

Es un anuncio de estrella, es decir, de famoso. De famosa, para ser exactos, con la actriz Maribel Verdú. Usa el concepto de estrella, del símbolo de su marca, para identificarlo con la actriz. Y nos muestra a una mujer que quiere cuenta la anécdota de sus rodajes y los recuerdos que se lleva de ellos, para llegar al “momento estrella”: quiere el coche como recuerdo. Claro, no es un coche cualquiera. Es un Mercedes. Es perfecto. ¿Es un capricho? No, es un recuerdo que tiene su sentido, que se justifica y que, emocionalmente, apoyamos.

Nos gusta la sencillez de la idea y lo adecuado de unir la historia del rodaje de una película de una estrella del cine, al momento estrella, de querer un recuerdo especial. Emocionalmente perfecto. Y muy bueno para la marca:

 

5. Recomendaciones para el fin de semana

Dos propuestas para este último fin de semana de febrero:

– Sábado, en la 2 de TVE, a las 12 de la noche: “La alargada sombra del expolio nazi”, reportaje sobre el robo de obras de arte por los nazis en los países que ocuparon, sobre todo en Francia. Un tema que no se ha esclarecido de todo y que todavía hoy sorprende con nuevas revelaciones. Muy interesante.

– Y el viernes, en Cuatro, a las 00:50, para noctámbulos, una muy buena peli: El Laberinto del Fauno. Dirigida por Guillermo del Toro, con un buen plantel de actores y actrices, entre ellas Maribel Verdú y también el malogrado Alex Angulo. Película fantasiosa, muy premiada.

¡Hasta el próximo jueves!

Hoy, gran estreno en ETB1: Eskamak Kentzen, una historia de mujeres.

 

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A Euskal Telebista le hacen falta historias. Por exceso de realidad. Lo mejor que hace nuestra televisión pública son los informativos y lo que de sus noticias y reportajes se derivan, los debates de opinión y los documentales en profundidad. Estamos saturados de contingencia y eso nos hace menos imaginativos. Es malo para un país no levantar el vuelo de cuando en cuando y ver el mundo a cierta escala. Necesitamos intangibles y eso sólo nos lo da la cultura, la creación, los sueños. Así que es una bendición la serie que llega mañana a ETB1, Eskamak Kentzen, cuyo título, nacido intuitivamente de la canción popular, nos sugiere en qué parte de nuestro pequeño mundo se inserta, la mar y la pesca, y la valiosa gente que en ellas se deja la vida. Sí, pero no nos pongamos dramáticos, pensaron las productoras de la historia, La Competencia y K2000, y también sus guionistas, Iñigo Lezertua y César Rodríguez Blanco, para ofrecernos en clave de comedia y delicada perspectiva emocional la épica de unas mujeres y un pueblo que deciden hacer frente, como tantas veces hemos conocido en Euskadi, al cierre de una conservera tradicional para transformarla en cooperativa salvadora. Reconocemos los hechos y ahora los vemos en capítulos y encarnados en personajes que identificamos como reales, diversos y entrañables.

Esta es una historia de mujeres. No ya mujeres vascas, de carácter, sino chicas activas, divertidas y, por eso, modernas. Los papeles que desarrollan Bárbara Goenaga (cuya maternidad concreta ya estaba coincidentemente incorporada al relato), Loli Astoreka, Elena Irureta e Itziar Atienza son geniales, para enganchar desde las primeras peripecias; pero con quienes la serie se nutre de mayor autenticidad son la sensacional amona, que representa Itziar Aizpuru, y la escabechera interpretada por Karmele Larrinaga, que bordan admirables trabajos. Todo en la serie es un encanto actual. Así que debería ser un éxito de audiencia y motivo sobrado para rescatar a tantos euskaldunes perdidos, huérfanos de historias verdaderas.