Más divididos de lo que pensamos

O empezamos a desprendernos de rencores y recelos o de bien poco nos va a servir ese pasado mañana sin ETA que casi rozamos con la yema de los dedos. Resultaría un sarcasmo que cuando no estén las pistolas ni las bombas que, como dice Andu Lertxundi, tantos debates nos han hurtado, descubramos que seguimos siendo incapaces de ponernos de acuerdo siquiera en el día de la semana en que estamos. Y ojalá se quedara ahí la cosa, en una absurda discrepancia, un choque de terquedades a las que por lo visto somos tan dados. Pero según nos acercamos a ese día siguiente que no tendrá forma de tal, me asalta el miedo a que sea más grave por culpa del resentimiento y la desconfianza que ha ido anidando en cada capa de ese milhojas quebradizo que llamamos sociedad vasca. Nos aprestamos a cerrar la gran herida y, me temo, a reabrir e inaugurar en el mismo viaje muchas otras, tal vez más pequeñas pero no sabemos cómo de profundas.

NaBai como síntoma

Algunas de esas llagas han comenzado a supurar abundantemente en las últimas semanas. Ya hablé aquí del seísmo en Nafarroa Bai, pero vuelvo sobre él, porque creo que es una reproducción a escala perfecta de la idea que quiero transmitir en estas líneas. Basta prestar oídos con un mínimo de distancia a cualquiera de las partes para comprender que tras el naufragio no hay -no solamente, por lo menos- diferencias ideológicas, sino inquinas primarias y en más de un caso, odio químicamente puro y sospechas cruzadas de traición. El más contumaz militante de UPN no soltará sobre alguien de Aralar o EA los sapos y culebras que son capaces de arrojarse mutuamente algunos seguidores de estas dos formaciones. Y si enfrentamos en el ring metafórico a un púgil del PNV y a otro de la izquierda abertzale ilegalizada, las guantadas serían infinitamente más feroces que si el otro contendiente fuera el mismísimo Miguel Sanz. Bien es cierto que, en justa correspondencia, la ojeriza que se profesan entre los sostenedores de las dos siglas de la derecha foralista o entre las distintas banderías del PSN es también de dimensiones cósmicas.

Eso último prueba que, fuera ya del asunto concreto de NaBai, el diagnóstico es extensible a todo el dramatis personae de la tragicomedia política vasca. Nadie se fía de nadie, todos se guardan con memoria de elefante dos docenas de cuentas pendientes y sus respectivos intereses. Somos un galimatías de deudores y acreedores que se esperan con la cachiporra a la vuelta de cada esquina del país. Lo irónico es que estamos condenados a entendernos.

9 comentarios en «Más divididos de lo que pensamos»

  1. no estoy del todo de acuerdo, creo que los que han sembrado odio, han quemado casas y negocios y han pegado palizas a simpatizantes de otros partidos han sido precisamente los que ahora quieren hacerse con el mando (liderazgo) de la situación, los que dan lecciones, los que mienten e intoxican, es decir: BATASUNA, no son otras heridas, es la misma, y es que el problema no eran sólo los asesinatos patéticos y asquerosos de ETA, era y es una forma de hacer política y de entender la vida: el que no está conmigo, está contra mi, si me conviene te quemo el coche y si te defiendes eres un «cipayo», en Javi creo que nada de eso ha cambiado, seguimos con los mismos «tics» con el mismo concepto de vida y política, no soy yo, no somos nosotros los que tenenemos que cambiar, son ellos y en ese camino no quiero y no puedo ayudarles…

  2. Y es que tendría que pasar algo muy gordo para que se limasen esas asperezas, pero no parece que eso sea un síntoma de este pequeño país de cabezones, porque en casi todos los sitios, y sobre todo del lado de las izquierdas, el reparto de h*stias como panes está a la orden del día. A mí me sorprende que el enemigo acérrimo de la IA sea el PNV cuando otros piensan que es precisamente la actitud complaciente de la derecha vasca la que les ha hecho crecer. Esta peli de malos y buenos, de amigos y enemigos, lo que está claro es que es más del género Gore que una comedia romántica, y eso a pesar de la luna de miel permanente entre Antonio Basagoiti y Patxi López, los amantes de Teruel … y no pienso acabar la frase

  3. Estoy convencido que estas sangrientas guerras internas proceden de nuestros ancestros bereberes del Norte de Africa.¿Será cierto;que procedemos,de los esclavos fugados de Aníbal,cuando cruzaba por los Pirineos?…….!!!!!!Arzallus!!!!!!!!…..ilumínanos……

  4. Estoy de acuerdo con Mikel, han dado un gran paso, se desmarcan y rechazan a ETA, y nos alegramos, deseo fervientemente que los legalicen, pero no cambian las formas de hacer política, da la impresión que en esta sociedad solo existe una opción, la izquierda abertzale, los demás no importan, el enemigo a batir el PNV, ¿y el resto de partidos, que hacemos con ellos? ¿hacemos como que no existen?, Batasuna tiene que recorrer mucho camino todavía y a los demás paciencia para llegar con ellos a buen término

  5. Pues, respondiendo a los dos Mikeles anteriores. Me parece legitimo no desear las unidad de abertzales para conseguir el derecho a decidir, o para acercar a Nafarroa. Pero si es algo deseable (es algo que deseo yo vosotros, repito, no lo tenéis por qué desear) todo empieza por cambiar de cultura politica y centrar nuestros discursos en el futuro antes que en el pasado. Un pais pequeño como el nuestro es debil en términos de influencia, y además nosotros, los tontos abertzales lo hacemos más débil a costa de nuestras divisiones.
    El ejemplo lo tienes en el otro bando, al pp y al psoe les importa una mierda su pasado de enemigos y la contabilidad del reparto de culpas en ese pasado con tal de evitar el derecho a decidir y el acercamiento a nafarroa. Creo que Javier escribe desde ese deseo y le doy toda la razón.

  6. Javier, ese viene siendo mi temor desde hace tiempo. Creo que somos nuestro peor enemigo. Sigamos por ese camino y tendremos matrimonio PP-PSOE para rato. Por no ponernos de acuerdo y ceder cada uno algo, dejamos que el vecino nos robe la casa ancestral. Ya lo dijo el poeta argentino José Hernández en su «Martin Fierro»: ….»»los hermanos sean unidos, porque esa es la ley primera, tengan unión verdadera, en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos pelean, los devoran los de afuera». Lo que era un buen consejo para los gauchos no deja de ser un buen consejo para los vascos.

  7. CREO QUE TODAVIA LA IZQUIERDA ABERTZALE SIGUE TENIENDO UNA ESPECIE DE PROBLEMA ,RENCOR, QUE NO LO QUIER O PUEDE QUITAR DE LA MOCHILA Y ES QUE CONSIDERAR EL ENEMIGO A EL PNV . ME PREGUNTO YO SI NO ES OCULTAR NUESTRA REALIDAD CUANDO TODOS SABEMOS QUE NUESTRO ENEMIGO ES EL PP Y LO DIGO DESDE UN PUNTO DE VISTA DE UN ABERTZALE COMO YO , Y NO ME OLVIDO DE ESTE SECTOR ESPAÑOLISTA DEL PSE. Y TODOS AQUELLOS QUE EN NUESTRA IZQUIERDA ABERTZALE CONSIDERAN A EGIGUREN COMO PERSONA A CONFIAR O CONSIDERAR , POR FAVOR ABRIR LOS OJOS ES DOCTOR JEKILL:MISTER HYDE . O UN FARISEO SIN HUEVOS .

  8. Una vez más se demuestra la gran distancia que separa a los políticos de la sociedad. Creo que la gran mayoría de las personas de tendencia abertzale está por la concentración de fuerzas, pero son los políticos y sus acérrimos seguidores los que andan con el machete en los dientes.
    Lo que describes es cierto, pero aplicable a los poltroneros o aspirantes a serlo. La gente de la calle, por suerte, es bastante más práctica y sensata. Nuestro gran problema es que son ellos los que manejan la mayor parte de nuestros asuntos.

  9. Magalie; resulta bastante significativa esa queja de que «os roben la casa ancestral». Es algo que creo que el nacionalismo vasco no termina de superar del todo. El sentido patrimonialista, de propiedad del pais.

    La casa ancestral, Magalie, no es de los nacionalistas vascos. Es de todos. Y Arriola, Semper, Paxi López, Usandizaga, Elorza, ,etc, etc, etc; no son «vecinos». Son tan de aquí y tan de la casa ancestral como Arzalluz u Otegi.

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