Ética

Quítenle la tilde al título y les quedará “etica”, es decir, un diminutivo de ETA, las tres letras que encierran las obsesiones y perversiones de una legión de salidos intelectualoides con balcón al kiosco. Ahora que están tan de moda los equipos multidisciplinares, se debería crear uno integrado por psiquiatras, veterinarios y exorcistas que traten de desentrañar lo que se esconde tras la compulsiva búsqueda de la triada alfabética allá donde miren. ¿Salivarán como el chucho pavloviano cuando ven u oyen pronunciar las palabras biciclETA, ETAnol o mETAcarpo? Me apuesto mi improbable futura pensión a que sí.

Y si se trata de hallar el grial en vocablos de la fabla diabólica de los vascones, a la avenida de jugos gástricos le sigue un movimiento de colita histérico. Es lo que ocurrió en el episodio que les vengo a contar. Confieso que no es una exclusiva ni nada parecido. Lleva un par de días de rule por el ciberespacio y doy por hecho que ocho de cada diez de ustedes están al cabo de la calle. Sea, pues, por los otros dos y, sobre todo, porque en estas cuestiones no hay que temer la repetición.

Nos remontamos al sábado, 27 de agosto. La víspera, día grande la Aste Nagusia de Bilbao, se había celebrado en la capital vizcaína una manifestación para reivindicar, según la convocatoria, “que la palabra de nuestro pueblo sea respetada”. El Mundo ilustró la noticia en su primera página con la fotografía de unas personas que sujetaban una pancarta en la que se leía “ETA”. Para hacerlo más siniestro, la nota al pie rezaba: “Los abertzales toman Bilbao”. En el resto de los medios pudimos ver el trile. El lema completo era “Inposaketarik ez”. Pero al ojo de águila avituallado por Pedro Jota Ramírez le sobraron letras. Se ganó el azucarillo. Descubierto el fraude, el de los tirantes, encantado de haberse conocido, galleó: “Es una foto de Pulitzer”. En Twitter nació un trending topic: #pedrojETA.

4 comentarios en «Ética»

  1. No no es una foto de Pulitzer, es una foto de Goebbels. Pero como todo lo relacionado en los últimos años con lo vasco y concretamente con la izquierda abertzale. Concretamente cumple estos puntos del decálogo de propaganda que usaba el sátiro cojo:

    Principio de la exageración y desfiguración. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.

    Principio de la vulgarización. “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar”.

    Principio de orquestación. “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas”. De aquí viene también la famosa frase: “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”.

  2. Ya lo he puesto, Jon. Gracias por recordármelo, que se me había ido el santo al cielo ese donde Zapatero supervisa nubes 😉

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