Los socialistas están de elecciones y ocupan, extrañamente, la televisión del verano, de chiringuito y sangría. Mal tiempo y peor escenario para una campaña inédita en la bribona democracia española. Todo acabará el próximo domingo, principio del fin de una dolorosa travesía del PSOE, podrido por la corrupción y la soberbia del poder excesivo. Entre Eduardo Madina, Pedro Sánchez y José Antonio Pérez Tapias hay diferencias de carácter ante las cámaras: un pico de oro, un torpe y un triste. Un simpático, un circunspecto y un fúnebre. Una sonrisa abierta, una mueca indecisa y una barba vieja. Un aspirante sin pasado, un presunto ganador y un tercero en discordia. Un mediocre, un ingenuo y un tardío. Ninguno se había entrenado mejor para esta batalla que el madrileño guapo, fogueado en las tertulias contra la derecha. Ahora obtiene sus beneficios, con los mensajes preparados, la comunicación aprendida y la seguridad pública apuntalada. Como Pablo Iglesias, el candidato Sánchez es producto de la tele.
No quisiera ser cenizo, pero veo a Sánchez como el nuevo Zapatero, un vencedor inesperado, dominador de la persuasión, pero insignificante como líder. Una promesa con final de pesadilla. Si los socialistas quieren repetir la historia solo tienen que votar al castellano. Como Zapatero, es tan guapo como anodino. Los dos eran desconocidos y oportunistas, victoriosos casuales. Ambos son ambiciosos y no acreditaban preparación y experiencia. Tienen en común el descaro de los charlatanes y la nula humildad. Los dos subieron en el ascensor mediático y no por méritos propios. Y como ZP, el inerte programa renovador de Sánchez llega cuando el partido está tan hundido que los militantes se adhieren al consuelo de la autoestima, de lo hermoso pero vacío. Es la reemisión de Zapatero.
Obviamente, Madina odia el pulpito de la tele, y eso es bueno; pero así no se ganan elecciones. No basta con acreditar silenciosamente una historia heroica. Me admira su candidez y que la mayoría de los dirigentes del PSE no le quieran. Buena señal.
La semana pasada el Gobierno central, a través de la SEPI, inyectó 130 millones de euros en TVE para evitar la quiebra de la televisión estatal, cuyas cuentas llevan arrastrándose desde hace cuatro años. ¿De dónde vienen los males de la televisión pública estatal? Al margen de su pésima gestión y de su plantilla desmesurada y baja eficiencia, los problemas empiezan en 2010, cuando al presidente Zapatero se le ocurrió la catastrófica idea de eliminar la publicidad de TVE, con la Ley General Audiovisual. De esta ley y la supresión de la publicidad se originan los siguientes quebrantos:
– Se regala la facturación publicitaria de TVE, cifrada entonces en 500 millones de euros, a las cadenas privadas con el único propósito de ganar el apoyo informativo de los grupos mediáticos privados.
– Provoca la pérdida del liderazgo de TVE, que cae del primero al tercer puesto en audiencias.
– Desde entonces, el coste de la radiotelevisión pública recae enteramente sobre los ciudadanos, que al final pagan la factura.
– Y lo que es peor, desequilibra el sector estratégico de la comunicación, al poner más poder y relevancia en las cadenas públicas y minimizar la capacidad de la televisión pública: un drama para la democracia.
Como consecuencia de todo esto, las cuentas de TVE son cada vez peores y para lo cual hay que inyectar esos 130 millones que salen de los bolsillos de los ciudadanos. Y así será hasta que, debidamente aireados los problemas de gestión de TVE, provocará a su vez una venta parcial de la radiotelevisión pública a favor de las empresas privadas. Es un proceso calculado: primero te corto la financiación eliminando los ingresos por publicidad y después te privatizo por tener pérdidas. Todo al servicio de UTECA, la patronal de la televisión comercial, que aplaudió con las orejas la eliminación de los anuncios de TVE y ahora se lanzará a comprar por dos duros los despojos de la televisión estatal.
Insisto en lo esencial: la televisión pública debe ser el contrapeso de la televisión privada. Tiene que existir un equilibrio. Porque eso es la democracia: un equilibrio entre izquierda y derecha, entre empresa y trabajador, entre el interés y la solidaridad, entre la ambición y la justicia, entre el trabajo y la salud, entre el fuerte y el débil. En definitiva, entre lo público y lo privado. Los males empiezan cuando este equilibrio se rompe. Y hoy el sector estratégico de la comunicación lo dominan las cadenas privados.
Una advertencia final para despistados: si desaparece TVE, detrás de ella va ETB, por muy distintas que sean, porque para la mafia de la televisión privada el obstáculo son todas las cadenas públicas. Más allá de que TVE haya siempre muy manipuladora y más gestionada, el asunto es que un país equilibrado y democrático necesita una televisión pública potente y de calidad. Hoy ese equilibrio del sistema está en peligro. Por cierto, Ernesto Sáenz de Buruaga será nombrado en breve nuevo Director General de TVE.
2. El minuto de oro
El juez y la princesa villana, penúltimo capítulo
El único héroe que le queda a España después de la catástrofe de La Roja, el juez Castro, anunció el miércoles la definitiva imputación de la hermana del rey, Cristina de Borbón, por dos delitos fiscales y uno de blanqueo de capitales. Siendo esta noticia relevante, este procedimiento judicial se ha convertido en un espectáculo en el que el fiscal actúa de abogado defensor y expresa públicamente sus diferencias personales con el juez, descalificándole en su escrito de apelación contra la imputación. España tiene un grave problema con la justicia: nadie cree que sea igual para todos y, además, causa risa y llanto por igual.
3. La liga de la tele
Lunes: del éxito al fracaso
– La sorpresa del verano: Chiringuito de Pepe: Esta serie de los lunes en Telecinco está siendo una sorpresa, con un 27.4% y 4.118.000 espectadores. Se trata de una producción sin pretensiones, adecuada para la época, como sainete para televisión. El éxito en televisión, como en todo negocio, se trata de dar al público concreto el producto que le satisfaga. Y esta serie de humor lo consigue, así de simple.
– Fracaso de “El Pueblo más divertido”, en TVE: Obtuvo el 6.5% y 1.014.000 espectadores, muy lejos de los objetivos, que cuenta con Mariló Montero de presentadora y con el humorista Millán Salcedo. En vista de lo cual, y tras tres programas, la cadena estatal lo ha relegado a la medianoche de los martes, más que nada porque es un concurso y ya está terminado. Mariló es una mujer de éxito en las recepciones, pero un fracaso con las audiencias, tanto por la mañana como por la noche. Nadie lo consigue todo en la vida.
– Audiencias del mes de junio. El fútbol machaca a todas las cadenas, menos a Telecinco y Cuatro. Y en efecto, Telecinco gana las audiencias de junio con un 15,9%, frente al 13,1% de Antena 3, una diferencia tremenda. La Cuatro, con un 7,7%, recupera su posición frente a La Sexta, con un 7,4%. Por su parte, ETB2 pierde también 7 décimas, quedándose en un 8,6%, y ETB1 baja 4 décimas, situándose con un 1,9%. Malos tiempos para la lírica. Buenos tiempos para el fútbol.
4. Superanuncio
¿Cómo se construye un buen eslogan
En esta sección analizamos los mejores anuncios o los más curiosos. Hoy voy a poner de relieve un factor muy relevante en un anuncio: el eslogan.
El eslogan, también llamado claim, o lema, es una frase brevísima, con valores de ocurrencia, originalidad e impacto que resume en pocas palabras todo un discurso de ventajas y atractivos de un producto o una marca con pretensión de ser memorable. Es lo más difícil en publicidad.
Hacer un eslogan para una gran campaña puede llevar meses. Hay muchas teorías acerca de si debe tener menos de seis palabras o máximo cuatro. Yo tengo mi propia teoría, una teoría poética. En mi opinión, estructuralmente, un eslogan debe ser un heptasílabo, es decir un verso de siete sílabas con acento en la sexta. Por ejemplo: “¿Te gusta conducir?” o “La chispa de la vida”. Pero también es muy válido un endecasílabo, un verso de once sílabas, con acentos en la sexta y la décima sílaba. Pero hay muchas excepciones, eslóganes buenos de diferentes métricas. El anuncio de hoy tiene un eslogan de diez sílabas, once si no contásemos una sinalefa (unión fonética de dos sílabas en una): “Abusa de tu imaginación”. Es un maravilloso eslogan, muy sugestivo, de lo mejor que he visto últimamente. Por lo demás, este anuncio de Canal + es una preciosidad, que nos habla del mundo de los sueños.
5. Noticias de la tele
– ¿Se mutilan las películas en la tele? El miércoles Telecinco emitió la película “El fraude”, protagonizada por Richard Gere y Susan Sarandon. Al terminar, las redes sociales echaban chispas sobre un supuesto corte en el final de la peli. La cadena lo niega y los espectadores lo afirman. Sea o no cierto en este caso, no hay ninguna duda de que las cadenas, todas, mutilan las películas para que puedan encajar en un horario establecido. Esto es una barbaridad, pero es frecuente, sobre todo en las películas menos conocidas. Hay que denunciarlo: las películas merecen un respeto y los espectadores aún más.
– Otra polémica. ¿Fue El Cigala borracho al plató de El Hormiguero? La presencia del flamenco en el espacio de Pablo Motos suscitó mucha polémica porque el comportamiento, muy exagerado y desmedido, y a veces algo inconexo, del artista parecía indicar que estaba embriagado, con dos o tres copas de más. Personalmente, no lo creo. He visto el vídeo entero del programa y a mí me pareció que, fuera aparte de que se pasara de frenada, estuviera bajo control. Son percepciones de los espectadores.
Zapatero, el presidente que lo arruinó todo -la economía, la política, a Cataluña y también a su propio partido- dejó a TVE en estado vegetativo. Su loca ocurrencia de arrebatarle la publicidad causó grandes destrozos: arruinó sus cuentas, derrumbó su liderazgo social y desequilibró el mercado audiovisual a favor de las cadenas comerciales.
Aquella desventurada Ley General Audiovisual, que inauguró la era de los recortes de derechos, la pagaremos durante décadas. Lo último son los 130 millones que el Gobierno central, vía SEPI, ha tenido que aportar para evitar la quiebra de la empresa pública. Más allá de que TVE fuese desde su creación el ministerio más oscuro del Estado y que su gestión haya sido irracional en grado superlativo, lo cierto es que tras la irrupción de los canales privados se hacía más necesaria que nunca la televisión pública como contrapeso de las bajezas e intereses de quienes pretenden quedarse con el sector estratégico de la comunicación como paso indispensable para controlar la democracia. Podemos derribar a los tiranos, pero es casi imposible librarse del dominio acaparador de las mafias, UTECA incluida, una vez acampan en el sistema.
La gente con cierta memoria y algo de dignidad odia a TVE por lo que fue, un instrumento de la dictadura y la portavocía del sectarismo. De alguna manera la fortaleza de las privadas está basada en ese rechazo. Hay que fijarse en un dato objetivo: detrás de todas las campañas contra el modelo de televisión pública están siempre los esbirros del mercado. O los tontos, que se creen el discurso de la libertad por el ahorro. Hay un liberal en cada ciudadano indocumentado.
El impulsivo deseo de que TVE quiebre tiene una peligrosa derivada, que nos atañe: si cae la cadena estatal se hundirá tras ella ETB, porque aunque tengan historias y objetivos distintos forman parte del mismo lote conceptual contra el que se conspira. Si la comunicación queda en propiedad de empresas lucrativas, nuestra libertad tiene precio de saldo. Tras los recortes vienen las rebajas.
Este es un tema controvertible y que levanta pasiones y opiniones irreconciliables. Como se sabe, ETB ha decidido suprimir el programa “Cuadrilla busca cita” después de que varias organizaciones feministas y también algún partido político (básicamente EH Bildu) hubieran protestado por los contenidos supuestamente sexistas y escenas que podían interpretarse como promotoras de estereotipos machistas. Esta retirada se produce después de un único capítulo de este reality y sin dar oportunidad a que se corrigieran los contenidos y que se viera que además de una cuadrilla de chicos, existía otra de chicas, lo que podía equilibrar las cosas. También Emakunde ha sido favorable a la retirada de este programa. Por cierto, el programa obtuvo una notable audiencia.
La cuestión a debate es: ¿qué debe predominar en una televisión pública: unas escenas y comentarios más o menos de mal gusto sobre actitudes sexuales, o la libertad de expresión? Para mí, no hay duda: debe prevalecer la libertad de expresión. ¿Por qué? Porque esas presuntas actitudes machistas o comentarios sexistas eran espontáneos, de chicos y chicas que hablan así y tienen esa actitud. Mis preguntas son: ¿Hay que censurar la realidad? ¿No es más inteligente mostrar sin tapujos cómo se comportan una parte de nuestros jóvenes para evidenciar el camino que nos queda por recorrer hasta una efectiva igualdad entre hombres y mujeres? ¿Es la censura la solución? Porque efectivamente, esto es un acto de censura, se quiera o no disfrazar de decisión a favor de la dignidad de las mujeres. En este asunto los censores se la han cogido con papel de fumar: exquisitos, inmaculados, implacables, puristas…
– ¿Habrá que censurar Gilda y el famoso bofetón de Glenn Ford a Rita Hayworth?
– ¿Habrá que censurar las series que contienen (casi todas) expresiones machistas o sexistas?
– ¿Habrá que censurar los libros, las canciones, las películas, las obras de arte (todos los desnudos femeninos) que contienen insinuaciones sexistas, o sea, casi todo?
– Hasta dónde quiere llegar el feminismo radical y el complejo victimista?
Por otra parte, hay que decir que antes de que el programa apareciera en ETB2 ya se había levantado el escándalo (artificial) en las redes sociales. Determinados colectivos feministas radicales, junto con EH Bildu, ya pedían el cierre del programa, sin darle la menor oportunidad. Además, han entrado en esta guerra los enfrentamientos sindicales en el seno de ETB y su mala disposición hacia productos no elaborados en la casa, así como el oportunismo de determinados partidos, como el PSE y el PP que, cabreados con la dirección de EITB por la línea editorial de la radiotelevisión pública, se unieron a EH Bildu para requerir la retirada del programa: unidad de destino.
Básicamente ha sido un episodio político, con un toque sindical y un acto de agitación y propaganda por parte del feminismo radical vasco. El feminismo es, como toda ideología, respetable; pero también criticable. No es palabra de ley, ni representa la opinión de la mayoría de las mujeres. Hay muchos feminismos y no todos son muy democráticos.
En fin, Torquemada ha irrumpido en ETB y se ha cargado un programa que al menos merecía una oportunidad y que, a las primeras de cambio, se le ha tumbado.
De entre las muchas curiosidades que nos dejaron los actos de coronación del los nuevos reyes de España está la detención por la policía de quien fuera secretario general de Alianza Popular, hoy Partido Popular, fulminado por Fraga en su día y que ahora es un auténtico rebelde. Un rebelde tardío. Es un personaje digno de analizar y merece un respeto. Corre el riesgo Jorge Werstringe de ser tachado de friki por parte de los medios de la derecha, que son casi todos, debido a su rebeldía aplazada y a edad provecta. Es bueno y necesario cambiar y evolucionar de pensamiento, pero nos exponemos a que nos tomen por tornadizos o chaqueteros. La rebeldía es válida cuando no se obtiene beneficio por ello. Y este es el caso de Werstringe: con su cambio ideológico perdió mucho y no ganó más que olvido y el desprecio de los suyos. Su rebelión tardía es sincera y admirable.
3. La liga de la tele
– España-Chile, record absoluto del año: el partido que deja fuera del Mundial a “La Roja”, lo vieron el 67.6% y 13.229.000, que marca el récord absoluto de 2014. Supera a la final de la Champions y al partido de España contra Holanda. El fiasco de la selección española supone un tremendo revés para Telecinco que, aunque ya tenía todo vendido, ahora tiene que recolocar los anuncios contratados en otros programas. Aunque lo niegue, este quebranto aumentará las pérdidas de Telecinco con este Mundial. De hecho, tras el partido de Chile las acciones de Telecinco (Mediaset) bajaron un 3% en la Bolsa. Y es que es muy arriesgado jugárselo todo al azar del fútbol. Telecinco se metido un gol en su propia puerta, que le va a salir por 15 millones de euros en pérdidas (12 previstos, más otros 3 por retirada de campañas).
– La verdad sobre las audiencias de la proclamación del nuevo rey: la media fue de poco más de 3,5 millones de espectadores. Se ha dicho, equívocamente, que la ceremonia por televisión la siguientes 5,8 millones de espectadores, la suma de las audiencias de las cadenas que la emitieron en directo (TVE, Antena 3, Telecinco, La Sexta y otras cadenas menores). El equívoco está en que no se puede confundir espectadores con personas, dado que son muchos los espectadores que cambian de cadena a medida que avanza la emisión.
4. Superanuncio
Los visionarios, esos grandes publicistas
A la publicidad, como al cine, le gustan mucho los rebeldes y entre ellos, los visionarios. Los visionarios son los adelantados a su tiempo, los que vieron los cambios y los nuevos paradigmas y soluciones antes que nadie y que por ello sufrieron la incomprensión e incluso la burla y la persecución de sus contemporáneos. Sobre estos personajes, la campaña de Smart, ese coche pequeño y singular de la factoría Mercedes, se burla de aquellos que rechazaron las ideas de los visionarios: la redondez de la Tierra, el fútbol como deporte de masas, la marca Apple, artistas que triunfaron, etc. Se ridiculiza a quienes no vieron aquellas oportunidades con una frase que ya se está haciendo popular: “¡No lo veo!”. Naturalmente, el punto de conclusión es que el nuevo Smart Fortwo es un producto visionario de la tecnología automovilística. Así de simple; pero funciona. Es magnífico y una de las campañas más inteligentes de este año.
5. Noticias de la tele
– Santiago Segura, a TVE. El actor cómico es un valor seguro en la tele. Tal es así que va a simultanear sus programas en Antena 3 con otro en TVE. Se llama “Viaje al centro de la tele”, que en su segunda edición sigue en su recorrido nostálgico por la televisión, llevándonos a otras épocas, no siempre mejores, como antiguos personajes famosos, la canción del verano, los concursos, la gastronomía, el espectáculo, la moda… Ideal para los que les gustan viajar al pasado para consolar sus penas del presente.
– Adela vuelve a la tele. Nuestra Adela González, a la que echamos de menos en ETB, se va a La Sexta a presentar en verano “Más vale tarde”, un programa magazine para las tardes de lunes a viernes. Empezó el pasado 20 de junio y se la puede ver a partir de las 17:15. Como la queremos mucho y valoramos su enorme profesionalidad, le deseamos mucha suerte en su nueva aventura profesional.
Lo peor que le puede ocurrir a la imparable meta de la igualdad entre mujeres y hombres es caer en el autoridículo a causa de sus exageraciones, ansiedades, victimismo y ocultación de la verdad indeseable. La negación como afirmación, una táctica irracional de raíz religiosa. Dicho de manera más popular: cogérsela con papel de fumar, lo que describe el actuar forzado y cuando la mínima licencia es imperdonable. Una forma de susceptibilidad o de vacío. Nuestra radiotelevisión pública ha sucumbido a este ataque del purismo y ha retirado «Cuadrilla busca cita» tras su primer episodio y una notable audiencia. Antes de la emisión las inquisidoras del radicalismo feminista ya lo habían desnaturalizado todo en las redes sociales, lo que unido a la guerra sindical en EITB y el acechante oportunismo político ha propiciado el derribo, jaleado a su vez por los medios antinacionalistas, desde Vocento a El Mundo: unidad de destino. Hasta Emakunde, sigilosa y exquisita, se ha unido a esta práctica onanista aplaudiendo la censura, otro triunfo de EH Bildu.
El programa derogado no era gran cosa, es cierto; el típico producto de verano, para cuando nuestro lado ocioso y gamberro impone su primacía. Era una idea salida del laboratorio del Clúster Audiovisual de Euskadi. Los censores alegan que “expande estereotipos y valores sexistas” y promueve el machismo. Bueno, por peores motivos habría que prohibir Gilda y el glamuroso bofetón de Glenn Ford a Rita Hayworth, así como casi todos las películas, canciones, libros y series pretéritas y actuales. El fundamentalismo proscribe la realidad, cuando lo más conveniente es mostrar sus miserias y sensibilizar. Como hacemos en los anuncios. Esta es la oportunidad perdida de ETB: dejar que nuestros chicos y chicas fueran espontáneos y evidenciaran el largo camino que queda hasta la igualdad. Hubiésemos preferido “sentir lo que sucede”, según propuesta del neurólogo Antonio Damasio, algo más profundo y creativo que cogérsela con papel de fumar y revestirse de torquemadas del espacio público.
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