LLENABAIS EL MUNDO… ( Mundua betetzen zenuten, de Tere Irastortza)

Al punto de escribir esta breve crónica he de resguardarme en el refugio de la objetividad de lo subjetivo que reclamaba Max Weber para algunas de sus investigaciones comprensivas.

Pues he de objetivarme en condiciones adversas, la primera y la más importante de las cuales es esta lengua castellana que, por otro lado, tengo en tanta estima.

Y ocurre que me pregunto ¿ cómo hablar de Tere Irastortza sino en euskera , cuando esta ha sido la lengua que nos ha vinculado desde el principio hasta hoy mismo? ¿ Si ha sido la lengua en la que he participado , con mucho gusto y durante tantos años, en la IDAZLE ESKOLA que ella dirige desde 2002? ¿ Cuándo ha sido mi mentora y primera lectora crítica de los pequeños ensayos publicados en Hegats: literatur aldizkaria?

Y, sin embargo, es necesario.Y no solo por la continuidad de estas columnas, sino por la reciente aparición de Llenabais el mundo- Mundua betetzen zenuten ( Olifante. Ediciones de poesía, 2022), la edición bilingüe de una de sus últimas obras.

Porque esta obra supone el acceso de un lectorado nuevo a la escritura de esta poeta ( y ensayista) que ha sido galardonada por dos veces (en 1980 y en 2003) con el Premio de la Crítica y de la que hasta ahora tan solo habían sido traducidos algunos poemas publicados en antologías en castellano, pero también en catalán , gallego, inglés, francés o italiano.

Una poeta para la que lo cotidiano, casi como un juicio sintético a priori, desciende de un firmamento puro iluminando las ocupaciones terrestres, de las que sin embargo se nutre sin cesar entre sus huecos y momentos más elementales: «Halakoxea dun biluztasuna, / barren igarria larru-azalean / eta zerua larru-pean» …» Esa es la desnudez: / intimidad que se adivina a flor de piel, / cielo bajo la piel»…

Ah, pero…He aquí que en el original en euskera se ha utilizado el hitano– un «dun» por un «da»- el peculiar tuteo que existe en el euskara , en este caso para su utilización entre mujeres… Y,claro, de la traducción también tengo que hablar porque junto con Jon Iñaki Lasa y Antonio Méndez, he participado en la revisión del texto que la misma Tere Irastortza había traducido.Espero que nuestras sugerencias hayan ayudado a mantener el tono del libro.

En fin, que a la alegría de ver esta obra como propuesta para nuevos lectores y lectoras , se suma la esperanza de atisbar, en términos de Pierre Bourdieu, que el espacio literario vasco puede proyectarse más allá de sus fronteras lingüísticas sin renunciar a la lengua que lo circunscribe…

IBANT OBSCURI…

Conticuere omnes…Prietas las filas en el hemiciclo, se impone poco a poco el silencio.

A las cinco de la tarde, la Presidenta, nieta de un hombre tan leal a la República que bombardeó la Generalitat en 1934 y luego fue fusilado por Franco en 1937, saluda a los y las presentes y convoca al ausente que pronto aparecerá en las pantallas dispuestas ad hoc. Sus palabras recuerdan la proximidad moral de quienes no siendo Europa se siente europeos, casi españoles.

Intentique ora tenebant…Por fin aparece el Actor-Presidente en ropa caqui de campaña.

Héroe virgiliano, con sus versos , en diez minutos, conduce hábilmente a los y las concurrentes del Infierno de la Guerra al Paraíso de la Paz, reclamando del ámbito privado el boicot empresarial y del gobierno más armas ofensivas para soslayar el Purgatorio.

Recuerda al efecto que la Avenida de los Cuerpos en el barrio Sklovazod de Bucha, fruto de la perfidia del Oso Ruso mientras no se demuestre lo contrario, se puede comprender mejor evocando la Gernika destruida de 1937 en otro abril tan cruel como este de 2022 – «April is the cruellest month…» T. S. Eliot- provocando una tímida algarabía en una de las bancadas más pobladas.

Dadas las oportunas gracias por el vívido testimonio, también en la lengua vernácula- estridentemente traducida, por cierto- del ahora General-en-Jefe, nuestro Presidente Polivalente ab alto toro , en otros diez minutos, se ratifica en la europeidad del conflicto – ¡ Estamos Unidos! – y su relevancia para el futuro.

Al cabo, la sesión se da por concluida, mientras en paralelo, el JEMAD – Jefe del Estado Mayor de la Defensa – ya da por vencido al Agresor, apuntando que a partir de mayo será necesario observar con detenimiento los movimientos arbóreos del Panda Chino, mudo pero sonriente como los antiguos mandarines, y con el manual de Sun Tzu en ristre.

Y diputados y diputadas y senadores y senadoras, invitados e invitadas, van poco a poco abandonando el hemiciclo entre saludos y abrazos, todos alegres y combativos ( y combativas, of course), felicitándose por haber cumplido con su deber…Ibant obscuri sola sub nocte per umbram

FAMILIA ( el origen de la)

El origen de la familia, la propiedad privada y el estado | Las Rojas

Mikel eta Asisko Urmeneta nere lehengusuentzat

Para apartarme de la rumia apocalíptica que mencionaba en un artículo reciente el ex-ministro Manuel Castells el Breve, me he dedicado este fin de semana ha reordenar la sección filosófica de mi biblioteca.

Pues bien, en la , digamos, sección dedicada al marxismo, amplia, matizada y bastante completa por acumulación histórica, me he encontrado con una amarillenta edición de El origen de la familia, de la propiedad privada y del Estado del sintético Federico Engels …¡de 1918! Y entonces he recordado que me hice con este libro en una saca familiar que se hizo a la muerte de mi tío Augusto Urmeneta.

El tío Augusto era en realidad un tío-abuelo, o sea, un hermano de mi abuelo Ataulfo  Urmeneta, jelkide de pro, que vivía  en la casa originaria de Pamplona, en compañía de mis tíos carnales Sure (Resurrección) y Miguel. Tenía en aquella casa un cuarto propio y un pequeño despacho que daba sobre el Paseo de Sarasate- siempre llamado “de Valencia”- que utilizaba para sus menesteres como representante de la famosa casa Roca, dedicada a la venta de productos sanitarios.

Era un hombre alto , enjuto y fibroso y hacía una apología permanente del bien estirarse  para mantenerse en forma, de lo cual  daba  continuas muestras prácticas en cualquier momento y lugar. Además se procuraba una incesante actividad con un toque “sportif” que se manifestaba en largos paseos y en extenuantes partidos de pelota que jugaba en  un exclusivo club al que sólo podían acudir  hombres, de nombre Larraina.

Soltero irredento, se le conocieron varias novias y la leyenda familiar dice que, ya en el lecho de muerte, se casó por poderes con una de ellas, que vivía en Sudamérica.

Este tío Augusto me caía muy bien y siempre lo he recordado como un ejemplo de vida libre en un contexto bastante encorsetado por los apellidos y la religión (por supuesto, católica): probablemente ha sido el antecedente de una vertiente familiar abierta y liberal que ya ha dado algunos frutos.

El tío Augusto, además, siempre tenía   a mano algún regalo y yo apreciaba particularmente unas pequeña agendas de la casa Roca, encuadernadas en cuero, que cada año me daba por navidades y que me sirvieron para garabatear mis primeros diarios, esos que con el tiempo se convirtieron en dietarios y que han nutrido luego todas mis escrituras…

DE BOFETONES ( y guerras)

Mientras los tutólogos y tutólogas de turno se desgañitaban intentando dilucidar el final mediato o inmediato de la llamada Guerra de Ucrania, condenando rigurosamente vigilados todo tipo de violencia pero mayormente la explícita del Oso Ruso de tan aciago nombre como la vacuna ídem, las televisiones del mundo mundial mostraban en vivo y en directo la espléndida hostia vaquera – tipo Wild Wild West – que Will Smith le daba a Chris Rock, bajo los focos del Teatro Dolby de Los Ángeles.

De manera que esa grandiosa muestra de horteridad supina en que se ha convertido la ceremonia de entrega de los Oscars ,tuvo su episodio macarra heteropatriarcal llevando a la palestra un antes y un después, es decir, generando un hecho histórico que ha sido algorítmicamente globalizado por el conglomerado electrónico ad hoc.

Y si bien los rostros de algunos y algunas concurrentes, mismamente disfrazados de chonis y canis, parecían manifestar su sorpresa en un a modo de «corte epistemológico» ante el mamporro y las posteriores apostillas linguísticas del mamporrero y del mamporreado – subtituladas ambas dos, por cierto, con gran liberalidad en su traducción- todo indica que lo real no estaba dejando ver lo verdadero, como ya viene ocurriendo en nuestra cultura desde la engañante caverna de Platón.

Pues, en siendo todos actores y actrices, y productores y productoras , y directores y directoras y, por no abundar más, en estando presente el equipo médico habitual de maquilladores y maquilladoras, ¿ nos vamos a fiar de un rostro compungido o de unas lágrimas lacrimosas?

¿No sería más bien que todo obedecía al desarrollo de un riguroso guión de un sketch, en el que la acción y la pasión estaban cuidadosamente preparadas y bien aliñadas con trajicómicas frases breves y contundentes , tipo «Leave my wife’s name out of your fucking  mouth»?

Pero, ¿para qué?

Mi hip´ótesis, añadida como comentario a la excelente crónica de Juan Zapater en su Ghost in the Blog, es que se trataba de dar visibilidad a un nuevo colectivo femenino marginado, el de las mujeres alopécicas – y me parece bien, que diría El Gatopardo- pues tal es, según dicen, la enfermedad que sufre  Jada Pinkett, la mujer de Will Smith, que al ser comparada por su calvicie con la actriz Demi Moore en la película La teniente O’Neil por el aparentemente torpe Chris Rock dio pie al comienzo de la sub-función.

Asumo que mi hipótesis es arriesgada, pero lo cierto es que casi todos los medios informativos han aprovechado este kairós , como siempre inesperado, esta irrupción de la eternidad en el tiempo de los y las mortales, para abundar como brotes de olivo en esta patología, entrevistando a pacientas y expertes.

Y si bien será necesario esperar un tiempo para confirmarla – la hipótesis, of course– no creo que llegue a ser tanto como ocurrió con el desocultamiento de las armas de inexistencia masiva en Irak, aunque todo habrá dependido de la habilidad del o de la guionista y de si leyó en su momento alguna edición crítica de algún libro de John le Carré.

En fin, bofetones, guerras… y guionistas…

TDAH (¿I?)

En el mundo educativo ha sido cada vez más frecuente diagnosticar de TDAH- Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad – a aquellos niños y niñas – ¿niñes?- que no podían seguir el ritmo del grupo porque se despistaban a menudo y que por otro lado iban a su bola compulsivamente. Yo mismo pude comprobar de primera mano la normalidad con que se aceptaba este diagnóstico cuando estuve al frente, in illo tempore, de un Departamento de Psicopedagogía.

Y , desde luego, no voy a discutir la sabiduría ínsita del DSM-5 ni a entrar en la pertinencia de la inclusión de este trastorno que, por otro lado, como en muchos otros casos – y casuística sí que la hay – se ha convertido en un cajón de sastre psico-pedagógico.

Sin embargo, como sociólogo-en-excedencia, no puedo dejar de constatar la existencia de todo un tipo de síntomas que se podrían considerar como formando parte de otra variante patológica, un tanto silente pero relevante que, creo , puede tener mucho que ver con la ya mencionada.

Me refiero a la proliferación de individuos ( individuas o individues) , pequeños grupos, y grupos mayores que no dejan de reclamar su visibilidad social en el ya de por sí alambicado mundo reivindicativo post-moderno tan amplificado por las redes sociales.

En estos casos – y también aquí la casuística haría las delicias de quienes tienen espíritu clasificatorio – se evidenciaría una necesidad drástica de atención por parte de terceros ( terceras o terceres) y su no consecución conllevaría acaso crisis de ansiedad de los sujetos (sujetas o sujetes) implicados, así como episodios compulsivos de violenta ruptura de la convivencia en el ámbito social inmediato o proyectivo.

Sin duda, todo lo anterior daría para mucho en clave psicológica, y no sé qué opinarían Decety o Cacioppo ,los colegas de la Society for Social Neuroscience. Tampoco estaría de más una perspectiva más política del asunto ,por ejemplo, la que analiza las nuevas reivindicaciones en un contexto histórico global – Manifiesto pospolitico, de Jorge Fernández Gonzalo.

Pero se me ha ocurrido que, dadas las aludidas características, se podría acuñar la expresión «Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad Inverso» (TDAHI) ya que , en tales casos , la problemática no provendría de una falta de atención de los sujetos – sujetas o sujetes– respecto de los estímulos exteriores, sino, por el contrario, de una falta de atención del mundo exterior hacia dichos sujetos – sujetas o sujetes.

Pero, por supuesto, estoy dispuesto a discutir mi propuesta en público y en privado – también en catalá- y/o , if necessary, a presentar la correspondiente Comunicación- la cosa no da para Ponencia- allá donde fuera justo y necesario…

IDUS DE MARZO

Ha pasado el idus de marzo y he sumado un año más a la cuenta de la vida, nada equiparable a la edad de una roca o de un océano… ¡ Ah seres de un día! que nos cantaba Píndaro.

En esta ocasión, además, la efeméride ha coincidido con la publicación de la columnilla – «entrada» que le dicen- número 1.300 de este blog dedicado a los paseos físicos y metafísicos que echó a andar allá por el 2016.

Y como siempre ,y ahora más si cabe, me he preguntado por estas escriturillas que nacieron de mixturas emergentes de la biblioteca de la Academia y de la botica de la Literatura.

Y he comprobado que, al cabo, todo lo publicado no ha sido , con alguna salvedad y ciertas licencias , sino una sucesión de breves ensayos en el sentido etimológico del término, es decir, intentonas más o menos acertadas de dar cuenta de lo que me rodeaba, sabiendo muy bien que me va más la síntesis que el análisis y la difusión que la investigación, por mucho que mi curriculum invierta aleatoriamente los términos.

Ha habido , sin embargo, temas una y otra vez recurrentes y recurridos, con ese cariz de la insistencia a veces tan pelma cuando no desasosegante. Y, sin duda- así lo he comprobado- la pandemia del COVID-19 se ha llevado muchas letras por todas las connotaciones que iban fibrilando en las relaciones personales, la educación, el trabajo, la sanidad, el comercio y hasta en el sexo, acelerando una revolución electrónica que ya se veía venir desde aquella otra gran crisis, diz que económica, de 2008.

Pero ahora las tornas han cambiado. La guerra de Ucrania está absorbiendo la atención,estimulada mayormente por una información que haría las delicias de Goebbels por su manifiesto carácter maniqueo y que exige respuestas emocionales inmediatas, torpes a fuer de primarias.

Aun así, y lo sabemos, la guerra pasará – un general de cuatro estrellas ha previsto su final como muy tarde para mayo- y más allá de la reorganización geopolítica y geo-económica que del conflicto y su resolución se haya generado, volveremos a lo que estábamos, o sea, hacia esta era post-covid que se anuncia de larga duración en terminología braudeliana y de la que nos habíamos olvidado…

¡A ver qué nos trae el próximo idus de marzo ! ¡ Y que no sea aquel «Tu quoque, fili mei?»  del año 44 a. C!

LA FÓRMULA 1(¿ y el mundo real?)

«En un mundo espectacular y significamentoso, buena parte de nuestras sensaciones más personales, deseos , emociones y conocimientos dependen cada vez en mayor grado, de esa eidosfera mediática y no del contacto o inmediatez con lo real…»

Y pues iba yo por la Gran Vía recordando palabra por palabra este párrafo tan denso del libro La risa del espacio, de mi colega de la UNED Luis Castro Nogueira, que había utilizado como cita en un ensayo in pectore que estoy escribiendo sobre este nuestro mundo virtual que nos rodea con sus redes- «Zoon elektronikón – Avatares de la posmodernidad» que acaso se intitulará – cuando he decidido hacer un alto en el camino y tomarme un buen café con leche y el correspondiente bollo de mantequilla.

Por lo general, esta deliciosa combinación que rememora en dulce el severo y salado hamaiketako de mi abuelo Vicente (Huici Lizarraga), suele estar acompañada por la lectura ojeada y hojeada de algún periódico en papel y en esta ocasión , ocupados con perfidia todos los demás, no he podido tener a mano (en sentido casi heideggeriano) sino el MARCA, el diario más vendido del país – sea este el que sea y con perdón.

Pues bien, casi se me ha atragantado el bollo cuando en medio de breves sobre fichajes, desafueros y lesiones , me he enterado por una columnilla lateral de que «ya en la pasada cita de la fórmula E en Riad volaron unos cuantos misiles que fueron interceptados y que en Arabia, dicen por desgracia , es casi diario». Y a pesar del lío de comas, me he enterado de que desde el año 2014 hay una lucha soterrada entre Arabia e Irán por el control de Yemen y de que , por ejemplo, durante el fin de semana pasado en el que se celebró el GP de Bahréin, los huties resistentes yemenies «dispararon misiles y drones contra las instalaciones de la petrolera estatal saudita Aramco»…

¡Caramba!- me he dicho a mí mismo en mi mismidad mismamente- ¡Otra guerra más de la que no tenía ni idea! Pero luego he comprendido que , a fuer de no ser un experto en relaciones internaciones – ni que nadie lo esperare- la ausencia de noticias al respecto se podía deber, así lo consignaba como de tapadilo el columnista, a que nadie en este conflicto «tiene el apoyo de EEUU».

Y claro, uno no ha podido evitar comparar esta ausencia mediática de largo recorrido con la inminencia mediática en ocasiones tan apologética por ambas dos partes, en relación a la guerra de Ucrania.

Y he vuelto para casa , a cumplimentar mis labores jubilares del otium cum dignitate, retomando in mente,las palabrillas del colega Castro Nogueira, y sobre todo aquellas que manifiestan nuestra impotencia ante Lo Real, sea lo que sea el Tal. Pues eso, oiga…

PERROS (micro)

En tiempos en los que Josep Pla escribía su Humor honesto y vago, los perros o eran de caza o de vigilancia- Cave canem!-. Por lo general solían ser bastante grandes y asaz escandalosos aunque callaban disciplinadamente cuando así se les ordenaba.Los perros de compañía eran más bien escasos y mayormente considerados una chinoiserie de algunas viudas enjoyadas.

Pero los tiempos han cambiado- The Times They Are a-Changin’, que cantaba el Premio Nobel Bob Dylan -, la vigilancia se ha vuelto electrónica y, casi extinguida la caza ,abundan y mucho los perros de compañía.Aunque estos perros no son de cualquier tipo sino de las más variadas variantes de micro-perros.

Sobre esta fenómeno, hoy tan extendido, hay puntos de vista diversos. Así , elevando el alza metafísica, los hay quienes lo atribuyen a cierta deriva legitimista sobre los derechos de los animales, incluso de los más pequeños – ¿llegaremos hasta los virus y/o las bacterias? También están quienes atribuyen esta casuística a la necesidad de «un contacto emocional no problemático» (sic ),es decir, no interpretable por medio de palabras y, por lo tanto no discutible ,sin eludir ciertas connotaciones eróticas aunque sin llegar a los niveles de Caniche , la película de Bigas Luna, estrenada en 1979, que desató una gran polémica.

Otro sí, parece que el confinamiento sufrido como profilaxis del COVID-19 ha sido un gran impulsor de la micro-canofilia que, a fuer de actuar como entretenedor y entrenador emocional, ha servido también para liberar a sus amitos y amitas de los rigores del encierro , sin recurrir a mascotas extravagantes que haberlas, las ha habido.

En cualquier caso, gentes avisadas del mundo veterinario hablan de la inconsciencia de hacerse con este este tipo de canes que, en siendo en gran medida de diseño, presentan grandes descompensaciones orgánicas y severas dificultades fisiológicas que en, algunos casos, les conducen a una muerte súbita por sus reacciones ante tanta emoción desbordada o por un aplastamiento imprevisto.

Any way, todo sea por disfrutar del calorcillo de un micro-perro de bolsillo que de los fríos colmillos de aquel «homo homini lupus» que popularizara un tal Thomas Hobbes…

LA RUMIA ( y André Maurois)

Para conjurar estos tiempos oscuros, he vuelto a coger de la balda de imprescindibles de mi biblioteca Un arte de vivir  de André Maurois, publicado en la hoy lejana editorial mexicana Anaya. Lo he estado hojeando  y, sobre todo, releyendo aquellos párrafos que tenía subrayados.

Desde luego, es  un libro curioso  y acaso lo más curioso – pues lleva como  subtítulo Con el arte de pensar, amar, trabajar, mandar, envejecer – es el capítulo sobre «El trabajo del artista».

Dice Maurois- seudónimo, por cierto, de Émile Salomon Wilhelm Herzog -en ese capítulo que la vida del artista debe tener al menos tres partes. Una – humana la llama él – carnal y sentimental que le permita conocer a los seres humanos y sus circunstancias; otra de meditación y ensueño solitario, donde  rumiar lo vivido y  transformarlo en materia artística; una última, en fin, en la que, por medio del estudio de los grandes maestros y con la ejecución de pacientes ejercicios, se pueda obtener la suficiencia técnica que todo arte precisa.

Por si fuera poco, Maurois se adelanta a algunas de las preguntas más comunes respecto de los temperamentos artísticos y , por ejemplo, afirma que «el retiro total ( del mundo )…es malsano en la mayor parte  de los artistas», añadiendo , con Goethe, que «la  soledad es cosa bella cuando se está en paz consigo mismo y se tiene una labor definida».

¿ Se puede resumir mejor  la mayor parte de las dudas y problemas que se suscitan en el mundo de la creación artística? Probablemente no. A pesar de su pragmatismo, las consideraciones sobre el trabajo y la vida del artista que aparecen en Un arte de vivir  están a la altura de los Recuerdos del egotismo  de Stendhal, las Cartas a un joven poeta de Rilke o  la Carta a un joven que se propone abrazar la carrera del arte de Stevenson…

Así que he decidido  dejarlo sobre la mesa de trabajo, ahora que ya me encuentro en la edad del ensueño y de la rumia, y que , a diferencia de lo que decía Josep Pla que decía Salvador Dalí, aquello de que lo importante es que hablen de uno, aunque sea bien, ya no me importa casi nada…

(c) IBILTARIA www.vicentehuici.com/ibiltaria/

CRISTINA DE SUECIA ( de la mano de Dolores Juliano)

Greta Garbo ( Queen Christina,R. Mamoulian, 1933)

Si alguien todavía duda del valor del arte para sensibilizar y a la vez hacer reflexionar no tiene más que ver Cristina de Suecia (Queen Christina) , una vieja película dirigida por Rouben Mamoulian, estrenada en 1933  y en la que sobresale el protagonismo de Greta Garbo.

En esta obra maestra de la historia de la cinematografía, se da cuenta de la vida de una reina culta e ilustrada,que altera los planes pol´íticos preconcebidos para ella y que, como mujer, desafía las convenciones de su época hasta llegar a representar un rol sexual ambigüo, para garantizar su libertad y, según Roland Barthes, su pureza.

Y precisamente sobre esta reina singular que , al cabo, renunció al trono, la antropóloga Dolores Juliano (Buenos Aires, Argentina, 1932) ha escrito un excelente libro titulado La magia de la Razón. Memorias imaginarias de Cristina de Suecia. ( Dado Ediciones, 2022).

En ella, Juliano recrea unas memorias imaginarias, basadas en hechos reales reconstituidos cuidadosamente, pero interpretados libremente, que procuran describir desde una mirada antropológica el ambiente sociocultural del siglo XVII y que intentan dar cuenta de la compleja trama de influencias, afinidades y rechazos que llevaron a la reina Cristina de Suecia, filósofa a fuer de monarca absolutista, a ser coherente consigo misma.

El libro se complementa con una entrevista sobre las prácticas y experiencias de escritura de su autora que ha trabajado durante muchos años en Antropología de la educación, y en temas de género, inmigración y discriminación en la Universitat de Barcelona, siempre desde una perspectiva feminista.