Cara de gilipollas

Tipos con moreno de velero y paladares acostumbrados a trasegar bebidas espirituosas de más de mil euros la botella te piden, con el mismo gesto displicente con que llaman al camarero para que les sirva otra, que arrimes el hombro. El instinto primario y el cabreo acumulado como el gas grisú en tu maltrecha y requeteausterizada persona te llevan de saque a acordarte de su puñetera calavera y a ciscarte con toda la razón del mundo en sus ancestros. Te entran unas irrefrenables ganas de echarte al monte o, si supieras cuál es la tuya, a las barricadas, a pagarlo a pedradas contra los escaparates de otros que sabes en tu fuero interno que son tan pringados como tú. Y da igual que te desfogues contra el indefenso mobiliario urbano: cuando repongan las farolas, los contenedores, los bancos o las papeleras, serás tú quien corra con los gastos. Como mucho, si eres keynesiano de manual, te quedará el consuelo de pensar que has contribuido al aumento de la demanda agregada. Una mierda, vamos.

Lo siguiente, siempre que estés en edad y en disposición mental de vértelas con las nuevas tecnologías, es Twitter, que te permite disparar al aire balas de santa indignación de no más de 140 caracteres de calibre. Algo es algo. Yo, que soy asiduo a esa terapia de grupo multitudinaria, sé que hay cientos y cientos de seres que van tirando gracias a la (falsa) sensación de que sus lamentos y sus convocatorias a tomar el palacio de invierno llegan a alguna retina. No falta quien, después de tres retuits, se siente la reencarnación virtual de Zapata, Agustina de Aragón o el cura Santa Cruz. Pero la mayoría se ve las zapatillas de estar en casa y el hechizo se desvanece.

Al final de la escapada está el espejo, a donde acudes a comprobar si tienes la cara de gilipollas que te ven los señoritos que te conminan a arrimar el hombro. Lo jodido es que aunque no la tengas, te la ves. De gilipollas integral.

8 comentarios en «Cara de gilipollas»

  1. Absolutamente genial Javier, genial. Lo de los retwits y Agustina y esta frase «si eres keynesiano de manual, te quedará el consuelo de pensar que has contribuido al aumento de la demanda agregada» son épicas. ajajajajaj

  2. Muy bueno porque realmente es así. Somos parte de un meeec … ERROR 404. Democracia no existe. Por favor, si el problema persiste, contacte al Administrador del Sistema y comuníquele el error de arriba. Aún así, la solución (o el desahogo), está en la Calle.

  3. Hola
    Tremendos los artículos de estos últimos días, aunque con pocos comentarios de la parroquia, lo que se debe –creo- no tanto a desidia de los habituales, como a constatar que alguien ha dicho claro y bien lo que la mayoría pensamos. Y si eso es así, ¿para qué remachar el clavo una y otra vez?
    Empero, hoy voy a dar una opinión con la que quiero matizar el artículo, siempre, claro está, desde mi óptica particular.
    Mi cara de gilipollas (soy un auténtico gilipollas) no me la han esculpido esos balandristas de whisky y centollos, o reyezuelos cleptómanos, o políticos ladrones, o empresarios defraudadores, o banqueros delincuentes… entre otras cosas, porque jamás esperé que aquí y ahora las cosas fuesen de otra manera. Mi cara de gilipollas, de completo y definitivo gilipollas, me la han moldeado mis compañeros de trabajo que testificaron en contra en el juicio por despido; mis “amigos de la infancia” que jamás me echaron una mano cuando las pasaba putas; la legión de gente a la que ayudé y luego me dio la espalda; los esquiroles de mierda que jamás arriesgaron nada pero que luego se aprovecharon de mis carreras frente a la pasma; los chachi guays del paraguays loros infatigables de taberna, que encandilan a las masas y viven de pedir prestado a nosotros, los gilipollas…
    En fin, que son estos los causantes de mi tez alelada, y no los otros. (Aunque, pensándolo bien, llego a la conclusión de que el causante último soy yo, por pardillo.)

  4. Bueeeeeno, no os indigneis tanto, que su campechana majestad ha dicho que otro en su lugar se habria cogido una baja después de lo de la cadera, y el en cambio, siguió currando.
    Mas o menos.
    ¿Veis cómo il cappo de todo eso y mandao de no sabemos quién, es un modelo de rectitud moral y un ejemplo a imitar por las generaciones futuras?
    Solamente unos pocos ejemplares de la casta parasitaria han interpretado eso de «laissez fair, laissez passer», de una manera excesivamente literal, cuando lo que les han enseñado en sus carísimos colegios de empresaurios y financieros es esto: inglés para los negocios, francés en la intimidad, y griego para todos los demás.
    J. Palmer, entiendo perfectamente la frustración y el cabreo de los que no encuentran en su entorno la ayuda y el apoyo que necesita, pero es que llevamos tantísimas jornadas de agresión en agresión al populacho (así es como nos consideran, lo de ciudadanos es un halago totalmente vacio) que una tienen que echarle humor hasta para insultar a esa gentuza.
    Y no olvidemos tampoco que nos han ido quitando derechos y libertades porque, social y políticamente, nos comportamos como las tortugas gigantes que llevaban antigüamente en los barcos para tener siempre carne fresca a bordo: cercenaban una parte de su anatomía y el animal, traumatizado y dolorido, continuaba viviendo para seguir alimentando a sus amos.

  5. Acertada descripción. Me he sentido descrito. Yo soy el keynesiano, pero no ataco el mobiliario urbano. Soy de los pocos que piensan que un mayor poder adquisitivo de las familias por medio de una mejor distribucion de las rentas (por ejemplo salarios 60%frente a capital 40% y no al reves, como pasa ahora) en los años 90 y 1ª decada del XXI, a costa de una cierta inflación, y una mayor inversión pública no en bancos (de los dos tipos) sino en i+d+i y suelo industrial (y no de enladrillar) hubiera evitado esto. Y, en consecuencia, la alternativa a las medidas que nos imponen los mercados hoy a través del Registrador de la propiedad sería, una por una progresivamente en el tiempo, las anteriores medidas descritas. Leyendo a Stiglitz (nobel economia 2001) tanto González como Zapatero lo habrian tenido más fácil, evitando la recesión actual, y ganado en el 96 y en N-2011. Y tenemos la culpa nosotros (Anlinber, buena la metáfora de la tortuga). Hemos admitido congelaciones salariales a cambio de las cuentas de colores de pisos que duplican su «valor» en tres años, cuando nuestra capacidad de vivir, de ahorrar, de pagar impuestos, de tener una vejez tranquila… no está en el piso, está en la nómina. Ahí es donde nos han comido los miembros como la tortuga, no ahora. Lo de ahora es la consecuencia natural. Y a J. Palmer le entiendo porque yo también me he visto como gilipoyas en mi vida doméstica y habitual, enmierdado en una masa de orgullosos propietarios a 50 años de diferencial sobre el euribor, y contentos con la devolución de mayo de impuestos, mientras, tirando de VISA se llega a fin de mes, y a cualquier parte (playa o monte, nieve o riviera maya), con un chistecito fácil sobre el incremento ridículo en el convenio. Hay muchisimos morenos de velero, pero sin velero. Un amigo (de verdad) me dijo una vez que sólo existian hijos de puta cuando hay muchos tontos alrededor. Es ahora ese hijo puta el que dice que hay que arrimar el hombro. Pero nos lo vienen diciendo desde los pactos de la Moncloa.

  6. Ya… el Rey llama currelar lo que nosotros llamamos vacaciones.
    Es una cuestión de lenguaje.
    Es algo, a lo que no me resisto de esperar: que el Rey trabaje algún día, (aunque sea en el exilio).
    De la crisis….
    Dicen que hay una crisis mundial…ya..unos más que otros: Bloqueo a Cuba, desde hace más de 40 años, bloqueos a la fragata de Gaza , Nablus…campos de saharagüis…
    No sé, ¿de qué crisis hablamos?
    Las viudas, los sueldos de inserción social,esos llevan de crisis en euskalherria desde hace más de 30 años.
    ¿de qué hablamos?
    !!Ojala que lluevan Marinaledas en el campo!!!
    Besos, a repartir.
    Más o menos.

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