La ética de Toña

En ese papel de latigadora que sus asesores aún no le han dicho que le va fatal y lo pone en práctica peor, Arantza Quiroga le espetó al lehendakari en sede parlamentaria que en lo sucesivo, cualquier cargo del Gobierno puesto en entredicho pediría que se le aplicase “la ética de Toña”. Aludía la (artificialmente) encocorada presidenta del PP vasco al dictamen de la comisión correspondiente que había concluido que dos y dos son cuatro. Es decir, que el intento de convertir al recién nombrado Consejero de Empleo en el que mató a Manolete, además de cantar la Traviata a oportunismo ramplón, no colaba y, en consecuencia, no existía el menor desdoro en que el aludido ocupara el cargo público para el que había sido legítimamente elegido.

Ya en el mismo instante en que escuché a Quiroga hablar de “la ética de Toña” con ánimo descalificador y tono de desprecio, me dio en pensar lo positivo que sería que estuviera más extendido el sistema de valores que rige la conducta del consejero. Me refería, sobre todo, a su actuación en el caso por el que lo habían querido crucificar, pero este domingo en los diarios del Grupo Noticias encontré el refuerzo definitivo para mi buena impresión. En un aparte de la entrevista donde avanzaba las líneas básicas de su gestión, [Enlace roto.]. A la muerte de sus padres, con los que le unía una íntima amistad, se había hecho cargo de los dos hermanos del joven, que entonces estaba huido. Una vez detenido y encarcelado, también se comprometió con él. Ojalá cundiera la “ética de Toña”, ¿no creen?

6 comentarios sobre “La ética de Toña”

  1. En menudo charco te has ido a meter, habibi!. Ahora no te va a mandar un tuit el Amedo sino el mismísimo Isidoro!. Cuanto más conozco de Toña, mejor persona parece, un hombre que no se arredra ante las dificultades y que ayuda al prójimo, aunque el prójimo ande muy descarriado. Una excelente persona, ojalá hubiera más como él y como el bueno de Mújica (el uruguayo, se entiende). A ver qué dicen los tontos de EH Bildu ahora. En una época de tanta mediocridad, de poses y demás mezquindades, personas como estas brillan con luz propia.

  2. – Arantzita, ¿tú sabes qué es la ética?
    – Eso es la ETA en pequeño, ¿no?
    – ….

  3. Lo mejor y lo peor de estos numeritos teatrales es que, por una parte hacen un daño momentáneo a la persona a la que intentan vilipendiar.
    Por la otra, que ofrecen un retrato muy fidedigno de la ética y la penibética de unos politiquillos tan mediocres como tales y como personas que sólo su propia torpeza acaba con la función.
    Seguramente nos decepcionará un poco el Sr Toña durante el ejercicio de su gestión, pero anda que no pierden credibilidad y clase ( en este caso, el equivalente a la palabra dignidad) la y los que le han puesto por unos dias en la diana mediática de nuestro pais…
    Señá Quiroga, que una no es mas elegante sólo porque no diga «la ETA», en vez de ETA a secas…

  4. ¿Se puede mezclar la vida privada de A.Toña y su consecuente amistad hasta demostrarlo sobradamente y con tanta independencia, con su vida laboral y sus decisiones al respecto?
    En todo caso, creo que Arantza Quiroga, con todo lo que tiene sobre financiación de sus sedes y corrupción, hablar de ética, es como poner a un Cristo dos pistolas, osea que no le pega nada, como tampoco le edulcor a ella, que sea de misa diaria y esté en un partido que crea desigualdad e injusticia todo y cada uno de los días.
    Y para acabar, si Angel Toña es consecuente con sus amistades y es un excelente amigo al visitar a preso de ETA y ayudar a su familia, me pregunto : si hubiera sido de la izquierda abertzale ¿sería considerado pro-etarra por este mismo motivo? y ¿por qué Ardanza estuvo a favor de la dispersión?

  5. Cuanto más sabemos de Toña, más apreciamos su persona y sus valores humanos, pero esta no es la cuestión. El debate es si a una persona que se le asigna una tarea pública, y desobedece las directrices que le encomiendan sus responsables, y siendo sancionado por ello, es idóneo para ocupar un cargo público, aún sin haber cumplido su sanción. Creo que no es adecuado. Veo que para muchos, depende de…. Es decir, como concedió el dinero a trabajadores, pues bien, es adecuado, pero si lo hubiera concedido a empresas acreedoras, S. Social,… pues mal, no sería adecuado. Esto no tiene lógica. Otra cuestión también reseñable, es ver como los sindicatos tan sociales ellos, apoyan sin fisuras, que el dinero, vaya a manos privadas (parte de los trabajadores), antes que a públicas, la caja común de todos los trabajadores que es la S. Social. Este es el cuidado que tienen de nuestra caja social común estos que siempre hablan en contra de las privatizaciones y a favor de lo público..

  6. En cuanto a las palabras de Arantza Quiroga, a quién encuentro más bien fatigadora, no hay mayor elogio que el que es involuntario. Siento algo de vergüenza: y no toda es ajena.

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