Pactos a la fuerza

He seguido con gran expectación y no menos perplejidad el pulso entre el PNV y el PSE (y viceversa) sobre la alcaldía de Irun. Finalmente, los jeltzales han echado pie a tierra y renuncian a disputar la makila. Resumido, por una paz, un avemaría. O en menos fino, que toca comerse con patatas cuatro años más de desplantes y autoritarismo de José Antonio Santano. Todo, en nombre del bien mayor, que se supone que en este caso consiste en un pacto global que se extiende a todos los lugares en que la aritmética alcanza para poner regidores de uno o otro partido.

Doctores tiene la política moderna. Seguro que la presunta estabilidad que se consigue haciendo tabla rasa es una maravilla, pero vaya y explíqueselo a los ciudadanos que van a tener que apechugar con las consecuencias. Hablo de las y los irundarras, por supuesto, pero también de los vecinos de un puñado de localidades medianas y pequeñas que el próximo sábado, cuando se constituyan las nuevas corporaciones, comprobarán cómo la voluntad que expresaron en las urnas es corregible en función de intereses que nada tienen que ver con sus farolas, sus baches o sus servicios sociales.

Seré un hereje, pero mis entendederas no me dan para comprender qué hay de malo en que cada pueblo haga sus acuerdos y desacuerdos en función de sus necesidades y de sus capacidades para sumar o restar. Nada que objetar, faltaría más, a un pacto amplio en las principales instituciones para lograr mayorías que eviten sobresaltos y patadas a la espinilla. Pero como decía ayer mismo el lehendakari, Iñigo Urkullu, eso podemos y debemos hacerlo con menos líneas rojas y menos demagogia.

2 comentarios sobre “Pactos a la fuerza”

  1. Véndeme ese ayuntamiento a cambio de esta alcaldía. ¿A quién le importa los votantes si, al fin y al cabo votan cada 4 años?… ¡¡sabrán ellos!!
    Estoy casi seguro de que el votante del PNV de Irún está encantado de pensar que su voto ha servido para que el PNV consiga la alcaldía ¡¡…en otro municipio!!! y el votante del PSE de no sé dónde para que su voto ponga alcalde en Irún.

    ¡Manda güebos y mandó tres cajas! Cosas del sufragio indirecto propio de las partitocracias… ¡es el sistema, amigo!

  2. Es que lo del PNV es la leche. Es decir, pacto con este partido, y le convierto en mi socio preferente, cuando me conviene, pero cuando me conviene otra cosa planteo un pacto con Bildu (¡!sí, sí, ese partido al que con razón le acusan de estar en contra de TODO proyecto interesante para Euskadi) y con ¡PODEMOS! para echar a la fuerza más votada (su socio preferente)…y tengo los santos huev.s de plantearlo y de ponerlo encima de la mesa. Muy bien hecho por parte del PSE. Y lo que tendrían que hacer en Irun es resolver sus problemas personales, e impulsar la 2ª ciudad de Gipuzkoa, la 6ª de Euskadi y un punto clave para Euskal Herria.

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