Ziganda decidió suicidar al equipo y jugar al Catenaccio poniendo el autobús en frente de los de Simeone y le duró 66 minutos hasta que la resistencia se vino abajo con fallos propios y con el agravante de que los leones, además, no tuvieron ninguna ocasión de gol en todo el partido. En definitiva, el triste guión previsto y el Athletic que vuelve a las andadas. Aupa Athletic!






