Los leones merecieron mejor suerte pero los errores defensivos, convertidos ya en una lacra, les condenaron al empate. Un clamoroso fallo, hacia el final del partido, de Unai Simon en un balón aéreo impidió el triunfo rojiblanco.

Los leones merecieron mejor suerte pero los errores defensivos, convertidos ya en una lacra, les condenaron al empate. Un clamoroso fallo, hacia el final del partido, de Unai Simon en un balón aéreo impidió el triunfo rojiblanco.

Si el Atlético tiene en Oblak al mejor portero del mundo, Unai Simón se agiganta. El guardameta gazteiztarra hizo una doble parada a diez minutos para el final que salvó a los leones de la derrota.
