
Un antiguo compañero de militancia antifranquista, en su momento perteneciente a Cristianos por el Socialismo – que prefiere ser identificado como A. V. – me ha escrito este email que traslado a continuación:
«Estimado Peli: Respecto a la información que has ido trasmitiendo sobre el conflicto que enfrenta al Obispado de Bilbao con algunos vecinos y entidades de Abando en relación a la nueva construcción que se quiere llevar a cabo en la actual parcela de la Escuela de Magisterio Begoñako Andra Mari, aprecio tres errores estratégicos de gran calado:
1.-Infravaloración de la reacción ciudadana. Pues no se valoró suficientemente la capacidad de reacción de los habitantes de un barrio burgués, adulto y culto, dispuesto a organizarse ante lo que ha sido considerado como un pelotazo urbanístico sin paliativos,operado además con procedimientos que recuerdan al más puro franquismo- como anunciar el comienzo de las obras en pleno mes de agosto.
2.-Infravaloración del espíritu crítico. Pues no se tuvo en cuenta que profesionales de diversa condición que podrían integrase por sus conocimientos en el Patio de los Gentiles, indagarían los aspectos jurídicos, urbanísticos e históricos, desvelando los falsos supuestos sobre la recalificación de la parcela en cuestión,así como poniendo en evidencia las sucesivas mentiras y ocultaciones en el desarrollo del proyecto.
3.-Infravaloración de la comunicación social. Pues se estimó que silenciando a los medios de comunicación habituales o potenciándolos hasta convertirlos por hipertrofia en mera propaganda, se silenciaría el rumor social sobre el proyecto y sobre todo sobre el papel de la Diócesis, sin tener en cuenta la virtualidad distributiva de las redes sociales y sus efectos comunitarios.
Estos tres errores, atribuíbles al Obispado de Bilbao y mayormente a sus asesores, se resumen en uno que no es sino la suposición prepotente de que la Iglesia Católica está en la misma posición de poder hacer y deshacer que cien años atrás , lo cual no es sólo una anacronía histórica, sino el fruto de una anomalía autista, por mucho incienso que gaste el Rey Gaspar .»
Hay en estas palabras mucho que aclarar y que discutir, y me da también la impresión de que A.V. alude pero no cuenta todo lo que sabe. Aún así, no se me ocurre ningún comentario. Si acaso, volver a insistir en la necesidad de un diálogo entre las partes antes de que sea demasiado tarde y la ciudadanía de Bilbao pierda un edificio singular, los promotores ( Obispado- Constructora Murias- Mutualia) tiempo y dinero, y todos y todas , hasta la paciencia…








