Los ojos que miran

Miro y remiro el cartel condenado de la Emakumeen Bira y no salgo de mi asombro. Miento. En realidad, me ha sorprendido lo justo el pifostio de diseño que ha acabado, según la costumbre, con la retirada de una imagen “no adecuada”. Si se cuentan entre quienes no lo han visto, traten de imaginarlo a partir de esa expresión. ¿Qué será “no adecuado” en el anuncio de una prueba deportiva en la que participan solamente mujeres? Pues lamento decepcionarles. Todo lo que aparece en el póster es una instantánea de la parte trasera de la cabeza de una ciclista —una trenza que sale del casco— y, en primer y supuestamente escandaloso plano, la corredora del Rabobank, Katarzyna Niewiadoma, ganadora de la edición del año pasado, lanzando un beso. Pueden comprobarlo, pero les juro que va con un maillot holgado y con la cremallera hasta arriba. ¿Qué tiene de particular, entonces, ese beso?

Me temo que ahí le hemos dado, porque a este servidor, y creo no ser el único, no le parece que tenga absolutamente nada de tórrido, lascivo o lujurioso. Es, sin más, un piquito al aire, un gesto simpático que no tiene nada que ver con que quien lo haga sea hombre o mujer… salvo que la interpretación en clave húmeda esté en los ojos que miran. Les ocurre mucho a los curitas de carótida inflamada: el pecado está en sus calenturientas cabezas. Es curioso el parecido de estas actitudes con las de las ligas de la moral de tijera y rotulador en ristre.

Por lo demás, es para llorar mil ríos que, como acaba de pasar, la pericia en la caza de micromachismos se corresponda con una ceguera estruendosa (¡y voluntaria!) ante los inmensos.

11 comentarios sobre “Los ojos que miran”

  1. La verdad es que, yo veo una chica guapilla que lanza un beso, montada en bici. No hay más.
    Una trenza, y publicidad en las camisetas y casco.
    Me imagino, que las sensibilidades están a flor de piel, con la cantidad de asesinatos que hay todas las semanas, y estas situaciones por exceso y defecto en estos tiempos turbios se verán, cada vez más.
    Pero, hablamos de sensibilidades, campo más resbaladizo, que el hielo en la cuesta de la Iberia en Sestao.
    Más o menos.

  2. Quecaro; creo que das una de las claves; la chica es «guapilla».
    Apuesto a que si en vez de ser una ciclista rubia y resultona (madre mía; parece que estamos aún en los tiempos en que José Luis Vázquez y Gómez Bue daban saltitos cuando venían..¡¡¡las suecas!!) es menos llamativa (por decirlo de alguna manera, vamos, que tampoco es que sea algo extraterrestre) pues no pasa nada.
    Y apuesto a que muchos de los inquisidores (e inquisidoras) no sabían que era la ganadora del año pasado y pensaban que era una modelo picantona.

    Estoy de acuerdo al 100% con la columna. La mene sucia de quienes porque una chica guapa lance algo tan simple como un beso…entraña insinuación sexual o algo similar.

    Hace no mucho se comentaba aquí otro patinazo en aquel episodio del show erótico festivo de no sé qué discoteque.

    Van ya unas cuantas. Hay un problemón de violencia de género, de que parece incluso que con los chavales se ha ido para atrás, etc, etc.

    Pero estas chorradas hacen flaco favor porque trivializan y ridiculizan la causa.

  3. Hola Javi, pues yo también miro y remiro las revistas de ciclismo que tenemos guardadas como tesoros, los libros que cuentan las hazañas de ciclistas de todos los tiempos, y las grabaciones de etapones históricos en todas las esquinas de Europa. Y no encuentro besitos tipo selfie.
    Veo sufrimiento, sudor, pedaladas, equipo, tecnología y abrazos al acabar.
    Pero no hay morritos.
    La trenza me encanta y la ciclista que lanza el besito es monísima, pero quería ver una profesional haciendo su trabajo, exhibiendo su fuerza encima de la bici, pero que mala suerte, solo veo sus morritos.

    Un abrazo desde la discrepancia.
    Ana

  4. Cartel estrictamente deportivo y nada diferente de muchos otros en que aparecen deportistas en traje de faena pero con un gesto amable o sonriente aunque en la acción se sude de lo lindo y se descomponga el rostro por el esfuerzo.
    La asociación Anderebide ha alegado que a los deportistas hombres no se les saca en posters de eventos con gestos afectuosos lo que significa que esta asociación solo tiene ojos para los carteles de deportistas mujeres y que no ha visto ninguno de hombres.
    Que Emakunde haya dicho o así se ha publicado de que en su opinión el cartel «era poco adecuado» sin que se hayan ofrecido argumentos que fundamente esa inadecuidad, me hace pensar que Emakunde ni ha estudiado el asunto pues sería incapaz de llegar a ninguna conclusión ni ha hecho otra cosa que plegarse a la otra asociación por mero clientelismo y por miedo.
    Y por cierto, la ciclista del cartel es una campeona y aparece con la bici. Lo de llamarla «monísima» sí que resulta bastante machista y, lo que es peor, ñoño.

  5. La verdad, que si hay que ver sufrimiento, pedaladas, dolor, y sudor…en las revistas de ciclismo , ya era hora que cambiara la cosa.
    ¿Tú crees Ana, que la fuerza, el esfuerzo, el ejercicio, la constancia, el afán de superación, van desligados de un guiño, como el que se refleja en el cartel?
    Yo desde luego, creo que no. Y el ir «machinizando» cualquier gesto de este tipo, corre el riesgo de caer en los mismos tópicos que queremos evitar.

  6. Vamos a ver; entramos también en una discusión muy actual. La diferencia entre la preferencia entre una u otra opción o los gustos de cada uno y la censura.

    Me gusta la intervención de Ana Saratxaga; da su opinión de que para ella habría sido mejor otro tipo de cartel. Pues perfecto.

    Pero una cosa es eso y otra exigir su retirada, llamar machistas a la quienes no le ven problema alguno, etc.

    Ponemos muy de moda rápidamente conceptos y el de «tolerancia cero» es uno de ellos. Y en muchos casos será necesaria pero en otros casos es un concepto peligroso porque la gente se lo toma muy al pie de la letra. Y hoy día hay mucho entusiasta de la «tolerancia cero». O se; hay mucho intolerante.

    Creo que hay que distinguir entre la discrepancia y los gustos y la opinión de cada un y esa fiebre de hoy en día por organizar cruzadas contra todo aquello que no le gusta o de lo que discrepa.
    Y, ese «cruzadismo» es patrimonio tanto de la derecha como de la izquierda.

  7. Lo he comentado en otro post de esta misma sección de blogs.
    Argumentar que no hay «… nada de tórrido, lascivo o lujurioso» como prueba de no-sexismo y que sólo curitas calenturientos o mentes húmedas son capaces de interpretar vaya Ud. a saber que intenciones, limita bastante la visión de lo que pueda o no pueda ser sexismo.

  8. Me alegra comprobar que Javier Vizcaíno no estaba en «absoluto desacuerdo» con mi opinión (fuera de lugar, ciertamente) del otro día: http://blogs.deia.com/mas-que-palabras/2016/02/03/sanchez-al-salon/comment-page-1/#comment-10184
    Seguramente di mi parecer en estado de acaloramiento, pero si se lee con buenos ojos (no hace falta hacer cabriolas) creo que se puede sacar una conclusión parecida a la que se puede leer aquí a la mayoría de usuarios.

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