Abajofirmantes

A esta comedia bufa de la investidura imposible solo le faltaba la irrupción a trote cochinero de la hintelijenzia patria para ilustrar a la inculta e indocta plebe sobre lo que le conviene. Cómo no habíamos caído antes en que la solución a todos los males reside en una alianza entre santa, golfa y descangallante formada por el PSOE, Podemos más sus chopecientos afluentes y, como argamasa universal o lubricante infalible —elíjase—, esa excrecencia que atiende por Ciudadanos. Tal que así lo proclama una recua de sedicentes intelectuales orgánicos que incluye, como es norma y costumbre de la casa, la consabida cuota de faranduleros venidos a más.

Sin necesidad de ver la lista, y pese a la presencia de alguna cercana y descolocante sorpresa, serán capaces de adivinar los perejileros nombres de no menos de dos docenas de los abajofirmantes. ¿Sabina y Miguel Ríos? Bingo, aunque se echa en falta (por lo menos en las fotos, no sé en la letra menuda) a Victor y Ana. ¿Baltasar Garzón? ¡Cómo no va a estar el juez que veía amanecer mientras extendía el entorno de ETA hasta el infinito y más allá! Y entre los políticos en activo, todos aquellos a cuyo apellido cabe anteponer el epíteto inefable: Odón, Llamazares o el pinturero Baldoví, por ejemplo. No faltan tampoco varios incombustibles o insumergibles del pelo de Cristina Almeida, el truhán sindical Antonio Gutiérrez o el traidor de cada causa a la que se acerca, Carlos Jiménez-Villarejo. Y así, hasta setecientos señores y señoras con la tela suficiente como para pagar tres páginas completas de publicidad en El País. Si es que se las cobraron, claro.

6 comentarios sobre “Abajofirmantes”

  1. En aras a «la gobernabilidad» del Estado Español, entendida no como Gobierno que impulsa la mejora de las condiciones de vida de la ciudadanía con el necesario soporte parlamentario de sus representantes sino como simple ocupación «formal y protocolaria» de tal Gobierno, se solicita, una vez más, que otras fuerzas políticas, el PSOE para concretar, firmen un cheque en blanco y se olviden de tener entidad propia.
    Todo esto reiterado por paniaguados sempiternos, parásitos de la política y del Estado diversos, y en este último manifiesto con la adhesión de cantamañanas, perdón, cantaautores, que hasta hace bien poquito despreciaban y vilipendiaban a quienes osaran presentarse y competir con la ya agonizante y en desmantelamiento IU.
    Mientras se aplica por toda esta cohorte de prohombres, ¿y promujeres?, la clásica postura del avestruz frente a la asentada y firme voluntad del Parlament de Cataluña de avanzar hacia horizontes de Soberanía alejados de un Estado Español incapaz de modernizarse lastrado por una ideología centrípeta y uniformadora incrustada a fuego durante decenios en las mentes de la mayoría de su población y, al parecer, en la unanimidad de su estamento político.
    De la actitud de otras fuerzas «periféricas» mejor no hablar que les fastidiamos la campaña electoral basada en falsos «qué bien se vive por aquí».

  2. Echo en falta a Echanove y Arias.Recuerdo a Echanove haciendo el canelo sobre un banco,frente a Ajuria-Enea en tiempos de Ibarretxe.El canelo o el gilipollas,no sé muy bien como describirlo.Eran los tiempos en los que en visperas de elecciones vascas los progreguais nacionalistas Españoles(los que pagan impuestos en el extranjero,mayormente)sacaban algún manifiesto llamando a echar a Ibarretxe de Ajuria-Enea y pidiendo el voto para los buenos Españoles del frente nacional Español PPSOEUPYD.Recuerdo a Wyoming firmando….en fin.

  3. Desde pequeño he querido ser abajofirmante o intelectual organico, pero hasta el momento no ha podido ser, dame un manifiesto estupido y movere el mundo, en fin, nada con sifon.

  4. Pues, hombre. Mi duda estriba en si lo malo de ser «abajofirmante» es simplemente serlo, adoptar una posición política explícita (más siendo un personaje público), pronunciarse sobre algo, apoyar públicamente a un partido político…o…todo ello pero siempre y cuando la posición política no sea la nuestra, ni el partido político sea de nuestro gusto, etc.

    Quicir, que creo que lo que le convierte a Echanove en un gilipollas o un canelo es manifestarse contra Ibarretxe o pedir el voto para los «unionistas» (para entendernos).

    Me pregunto si serán igual de gilipollas o canelos los artistas, actores, deportistas, etc, que firmen manifiestos contra Rajoy, o contra una intervención militar X, o vayan a manifestaciones por el acercamiento de presos, o por el derecho de autodeterminación, o se concentren en la puerta de un banco contra los desahucios, etc.

    Ya adelanto que para mí no. Que aunque esté más o menos de acuerdo con la posición de cada uno, reconozco su derecho a hacerlo y me parece incluso positivo.

  5. Aquí va la «joya».El que tenga cojones y cuerpo para aguantar la vomitona la puede leer y,después,intentar calificar a un energúmeno que,además,actuando «de oidas» es capaz de subirse a un banco frente a Ajuria-Enea a vociferar gilipolladas en defensa de esta bazofia,de esta basura vomitiva que confundía a posta(en realidad era su objetivo)el G.V.,incluso a la iglesia vasca y a nuestro sistema educativo con el asesinato,el apartheid y el racismo.
    Vaya por delante que yo también reconozco el derecho de cada cual a hacer el gilipollas como prefiera,me guste más o menos.
    Aquí el documento que 300 «intelestuales»firmaron supuestamente(algunos de ellos debieron hacerlo con la huella digital,sin duda):
    «¡Sí, tenemos que decidir! Bai, erabaki behar dugu!

    Es inadmisible que el actual gobierno vasco, aprovechando el clima político que mantiene a sus opositores perseguidos y amenazados de muerte y apropiándose el derecho que todos compartimos a decidir, presente un plan que agudiza la división de los vascos y normaliza un auténtico apartheid para los ciudadanos que no comulguen con sus proyectos.

    Si, tenemos que decidir
    Bai, Erabaki behar dugu

    Decidir para garantizar que los derechos y libertades reconocidos en la Constitución española, amparen a nuestros conciudadanos en el País Vasco que por mantenerse críticos ante el régimen nacionalista dominante son amenazados, padeciendo la injuria, el asesinato o el exilio. En un clima de impunidad moral propiciado desde el gobierno vasco y la jerarquía católica vasca.

    Decidir para acabar con la atmósfera totalitaria, similar a la del franquismo, que ha generado más de 200.000 exiliados, en la que amplios sectores de la población tiene miedo a expresar sus ideas políticas en público y en la que las víctimas se ven sometidas al olvido y el desprecio por gran parte de las autoridades gobernantes locales.

    Decidir para poner fin a un sistema de educación etnicista que fomenta el odio a España, y que se difunde desde los medios de comunicación públicos, siendo caldo de cultivo para que se reproduzca el fascismo étnico y los ataques a las libertades.

    Y por todo esto decidimos:
    Eta guzti honegatik erabaki egiten dugu:

    Exigir al gobierno vasco, principal responsable de estos gravísimos hechos, que garantice para todos las libertades democráticas que disfrutamos el resto de los españoles.

    Reclamar un periodo de normalización democrática que permita el retorno de los exiliados. Sólo podrá decidirse en libertad sobre el futuro de los vascos y su relación con el resto de España cuando se haya dado fin al terror de ETA, y a la amenaza y el chantaje de los que son víctimas los que no comparten las ideas del nacionalismo gobernante.

    Oponernos a los intentos de fragmentación de España, sea por cualquier vía (Yugoslavia o Checoslovaquia). Proyectos que se amparan hoy en la perversión que identifica la defensa de la unidad de España con el franquismo. Esto no sólo es una falacia, sino que constituye una traición a la memoria de millones de demócratas, librepensadores, republicanos, socialistas, comunistas, anarquistas y nacionalistas democráticos que estuvieron dispuestos a dejar su vida por la defensa de la libertad y la construcción de un proyecto común para todos los ciudadanos españoles.

    Y defender la libre y solidaria unidad del conjunto de nacionalidades y regiones de España, desde el respeto a su pluralidad y autogobierno, como el mejor medio para aumentar el progreso y la libertad de cada uno de sus territorios y ciudadanos. Debilitar su cohesión, fomentar la fragmentación o conciliar con ello, no beneficia a la “Europa de los pueblos” sino a la de las grandes potencias que aumentan su poder a costa de la desarticulación o la división de los países.

    Por la Libertad y la Democracia ¡No al plan Ibarretxe!
    Askatasuan eta demokraziarengatik Plan Ibarretxeri ez!»

  6. Eskerrik asko, Xabier, por refrescarnos la memoria. Nada mejor que el texto original que se usó en aquella época para presionar al PNV para que marginara a Ibarretxe. Claro que todo el mundo puede pensar y opinar lo que quiera, mientras esos pensamientos no traspasen las paredes del cráneo del cerebro que los creó. Una vez hechas públicas esas opiniones pueden ser constitutivas incluso de crimen (de eso saben bien muchos independentistas vascos), o también resultar perfectamente legítimas y necesarias. Ese texto para cualquiera con medio dedo de frente para arriba resulta ofensivo, insultante y hasta delictivo. Objetivamente. No tiene discusión.
    No sé si fue el chupiprogre Jordi Évole (Jordi Norris si el entrevistado es Otegi) el que publicó un truñartículo donde defendía la perfecta legitimidad de la Díada celebrada por C’s y PP en Tarragona paralela a la de los partidos nacionalistas catalanes pero con una participación muy escasita, aprox. 40.000 fieles, en relación con la otra en la que se estimaba que habrían participado entre 800.000 y millón y medio de personas. Salteaba Jordi el zurullo con alguna consideración pseudoética como que tan válida era una celebración como la otra independientemente del apoyo ciudadano. !Pues claro¡ Que se lo digan a Galileo; no es la cantidad lo que otorga la razón. En el caso de la contradíada lo que le despoja de legitimidad moral por supuesto que no es el birrioso apoyo popular sino lo que propugnaba, a saber, la conculcación del básico y fundamental derecho que debe tener toda nación o país a decidir democráticamente su futuro. Mientras que en la otra Díada, la tradicional, lo que se defendía era la urna para decir si sí, si no, si tal vez o no decir nada respecto a ese futuro. Años luz entre lo uno y lo otro.

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