Por ser Rufián

Más palomitas, por favor, que esto se pone interesante. ¿Dos diputados a la greña? Se preguntará qué tiene eso de particular o de novedoso. En realidad, nada de lo primero y nada de lo segundo, pero aun así, si aplicamos la moviola (ahora, el VAR), en el lance entre sus ilustres señorías Rufián y Escudero podemos apreciar mucho más que un intercambio de coscorrones dialécticos o que la enésima refriega por un minuto de atención mediática. Incluso tras la disculpa de Rufián, les diría que el episodio contiene el croquis a escala real de la inmensa impostura que nos asola. Repasemos los hechos:

“Palmera”, motejó el culiparlante dicharachero de ERC a quien, en efecto, había demostrado haberlo sido en aquella comparecencia en la que Aznar vertió aguas menores y mayores sobre casi todos sus interrogadores. Pero, por lo visto, no se quedó en la carga de profundidad verbal, más bien poco ofensiva para lo que acostumbra el individuo en cuestión. Al dardo dialéctico siguió un guiño de ojo —me abstengo de calificarlo— que fue lo que encocoró a la escañista del PP y le hizo responder a la afrenta con otra: “¡Imbécil!”

Como primer ejercicio, les propongo ver cómo han narrado el sucedido los medios cercanos y/o simpáticos a uno u otra. Una tontuna sin más recorrido, según los (digamos) progresistas. Un ataque intolerable de un machista miserable, según los (digamos) conservadores. Ahora todo lo que tienen que hacer es imaginar los mismos hechos con las siglas cambiadas. A estas alturas, el guiñador sobrado encabezaría la lista de machirulitos infectos y vomitivos. Pero como es Rufián, ella se lo ha buscado.

2 comentarios sobre “Por ser Rufián”

  1. Palmera, eso le llamó Rufián a Escuero e imbécil le costestó ella enfadada, bueno palmera es una planta leñosa o las naturales de Santa cruz pero es cierto que los del pp son muy aficionados a los txalos y demuestran esta experiencia rompiéndose las manos de tanto aplauso cada vez que un presunto o no tan presunto corrupto asoma por el parlamento con la dimisión bajo el brazo, la cabeza alta y la bilirrubina alterada.
    Imbécil, persona con poca inteligencia (deficiencia mental) sin fundamento, Rufián es muy aficionado a cosas sin fundamento como se ha visto varias veces en eso que llaman Congreso.
    Viendo a diario a unos y otros el juego tan pobre que dan el resultado de empate a 0 es justo.
    Estos que se llaman de hijop… para arriba a micrófono cerrado y no tan cerrado no creo que palmera e imbécil les afecte mucho a no ser que de verdad lo sean.
    Lo que les pone de verdad es gritar mas que el otro y que les escuchemos todos aunque sean barbaridades, lo del guiño puede ser cosa del mus, puede, puede…
    Populismo eso que dicen ahora y que antes era caradura, barato, barato y que nos jod… a todos.
    ¡Olé hispanistan!

  2. Creo que seguimos fijándonos en el dedo en vez de mirar a la Luna.
    Ahí estaba El factótum del PP de la época aznarista, el organizador de todo evento que generara comisiones y fondos B, luego exiliado a sus lares y posteriormente defenestrado de todo poder, contestando a toda una comisión de los representantes del pueblo soberano, y sin que trascienda más que la estéril discusión pueril del rufián (perdón Rufián), y la escudera (perdón, Escudero).
    La Luna, sin embargo tampoco estaba en el Paco que negaba toda implicación, sino en la inutilidad absoluta de un sistema de esclarecimiento político en el que se puede contradecir alegre y airosamente las verdades puestas blanco sobre negro en papel con membrete judicial, y en el que los inquiridos pueden perfectamente sentirse con la misma comodidad que en una entrevista periodística de medio amigo.

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