No tan deprisa

Con la necesidad perentoria que tenemos de echarnos al coleto medio gramo de esperanza, no quisiera ser yo quien viniera a pinchar el globo. Sin embargo, creo que haríamos bien en moderar las expectativas sobre la vacuna de Pfizer. Indudablemente, es fantástico todo lo que se nos ha contado sobre ella, pero en este instante es uno entre cientos de pájaros volando. Hay como dos docenas de circunstancias que podrían chafar el invento. E incluso aunque no se dieran tales vicisitudes —la enésima mutación indetectable del bicho mamón, por ejemplo— y los plazos se cumplieran, nada nos garantiza que el par de pinchacitos vayan a hacer que en la próxima primavera volvamos a nuestra vida anterior.

En resumen, que debemos vacunarnos también, por si acaso, contra el exceso de entusiasmo y de confianza. Lo vivido hasta ahora nos demuestra que en eso sí andamos fatal de anticuerpos. Esta segunda ola que nos está azotando es, en buena parte, hija de la facilidad para despreocuparnos y venirnos arriba. Bravo, pues, por lo que pueda ser que nos depare el futuro, pero vendamos la piel del oso solo cuando tengamos la certeza de haberlo cazado. Tiempo habrá de disfrutar la victoria como se merece y con quienes nos merecemos. Hasta ese día ojalá no muy lejano, hagamos acopio de prudencia y de paciencia, por favor.

3 comentarios en «No tan deprisa»

  1. Se agradece su sentido comün, señor Vizcaíno.
    Vale más estar mentalmente preparados para una maratón.

  2. En China están haciendo controles enormes a la entrada. Pero… ni a la salida ni dentro del país. O sea, que podría haber ahora mismo decenas de millones de casos más o menos asintomáticos, esperando la oportunidad de mutar en algo distinto y empezar de nuevo. Y no me vengáis con eficiencia china, que llevan desde hace meses sin poder controlar un brote de brucelosis que es, a las claras, más fácil.

    A nuestro favor juega que las vacunas se muestran prometedoramente efectivas y que no producen un efecto dengue (la reinfección es bastante más peligrosa que la primera infección). Menos mal. Pero, visto lo visto, es imposible evitar la siguiente pandemia.

  3. El exceso de optimismo o falta de prudencia es un peligro con dos variantes. La 1ª puede ser más «desenfreno» ciudadano, por si no lo tuviéramos ya, y la 2ª variante es la frustración si no se cumplen las espectativas. Dicho ésto, pediría a los gobernantes que no nos traten como si fuéramos menores de edad… aunque a veces…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *