El Athletic necesita reencontrarse con su versión más leonina para empezar a consolidar su juego y aspiraciones. La temporada para los rojiblancos empezó «Con faldas y a lo Loco» y en Anoeta esperan ser «Tiburón». Silencio, se rueda…

En el partido homenaje al mítico Iribar ambos equipos rivalizaron en imprecisiones, en un choque falto de brillantez, sin juego en las áreas, sin apenas disparos, con numerosas imprecisiones en el pase y con poco ritmo. El punto sumado es el mejor balance de un encuentro para olvidar. Las porterías de La Catedral, que con tanto celo defendió El Txopo en el pasado, parecieron rendirle homenaje quedándose imbatidas.

San Mamés tributará hoy en los prolegómenos del partido frente al Málaga un homenaje a Iribar, la leyenda más grande en los 114 años de historia del Athletic Club, en el día en que se cumplirán 50 años del debut de ‘El Txopo’ con el equipo rojiblanco, también frente al Málaga. Que el homenaje sea el prólogo de la victoria de los leones.

Los rojiblancos esperan romper el maleficio que les ha impedido triunfar en el feudo del Espanyol desde 1998. Para ello deben abstraerse de todos los temas extradeportivos y centrarse en saltar la valla que más le interesa a los de Bielsa en estos momentos: la valla periquita. Ojalá que la vuelta de Llorente sea positiva, y que termine de sonar este estribillo en el Athletic: «Valla, valla…aquí no hay playa».

Los de Bielsa han iniciado la Liga con 2 derrotas y lo que es más grave: nueve goles en contra. Así que el primer objetivo del Athletic, hoy contra el equipo de Pucela, es cerrar el grifo de tantos en contra, para, después, poder sumar puntos. Si no el nerviosismo puede adueñarse del club rojiblanco.

El fichaje de Javi MASTÍNnez (de raza grande, fuerte y potente, que era un magnífico guardián rojiblanco) por el Bayern de Munich a razón de 40 millones de euros se ha convertido en el ficjaje más caro de la Bundesliga y el que más dolores de cabeza está produciendo en Ibaigane junto con la posible salida de Llorente. La temporada pasada habíamos hecho del Athletic un sueño sin despertar…pero ahora toca despertar.¡Snif!
