
Asistí ayer a la presentación de un libro insólito : La trampa de la diversidad. Cómo el neoliberalismo fragmentó la identidad de la clase trabajadora, de Daniel Bernabé.
El acto, organizado por la librería Louise Michel de Bilbao, contó con la introducción del catedrático emérito de la UPV Pedro Ibarra ante un numeroso público.
Ibarra , con palabras muy medidas, reclamó la atención para la nueva interpretación de la diversidad por cuanto cuestiona muchos tópicos habituales.
El autor, en una exposición ágil y muy animada, fue desglosando su tesis de que » la diversidad » que tanto ha dado y da para desatar polémicas varias, es en realidad un concepto- trampa del neoliberalismo que, bajo la bandera de la libertad ,oculta una política de desigualdad. Y puso como ejemplo la manipulación del movimiento feminista y LGTB. Sus últimas palabras dieron la clave de su propuesta crítica ya que reivindicaron un punto de vista de clase, fundamentalmente articulado en la diferencia de renta, distinguiendo entre Trabajo y Capital, con el objetivo de retomar la lucha por la igualdad.
La polémica no se hizo esperar – ya había tenido sus precedentes en la prensa- y las intervenciones del público fueron muy perfiladas.
A las nueve menos cuarto tuve que marcharme . Mientras regresaba hacia casa no pude evitar recordar viejas discusiones de finales de los setenta del siglo pasado que tenían mucho que ver con lo que había oído.
Así, la relativa a la articulación de los entonces nuevos movimientos como el feminismo – ¡ vaya lío se armó en un partido de la izquierda vasca cuando las mujeres impulsaron una estructura paralela! – el ecologismo o el internacionalismo, con el movimiento obrero – superada, se suponía, la vinculación con la » cuestión nacional».
O el debate, más decantado ideológicamente, contraponiendo la libertad conservadora a la igualdad socialista. O , por fin, aquella carga de profundidad que tomaba la distinción tan hegeliana de Georg Lukcás ( menores de cuarenta, consultad la wikipedia) entre » clase en sí» ( obrera y estructuralmente revolucionaria pero inconsciente de su condición) y » clase para sí» ( consciente de su misión histórica…
Libro insólito, sí, pero sobre todo porque no acaba de saberse si la expectación que ha sucitado- se suceden las reediciones y las ventas- es consecuencia de su neo-marxismo básico, buena » caja de herramientas» ( Michel Foucault dixit) para reorganizar el movimiento de trabajadores ( y no sólo ya » obreros») frente a a la Internacional Capitalista y/o al menos un método para dilucidar » las contradicciones en el seno del pueblo » ( Mao Tsé Tung)…O un ariete envenenado que, en su sencillez argumentativa y con su estilo anecdótico, muy en la linea del ensayismo norteamericano, tiene la misión – una vez más, oculta- de hacer saltar por los aires los parapetos de los movimientos que hoy todavía se mueven, como, por ejemplo, el feminismo global de MeToo..
«On verrá», que dicen los franceses.







