
El catedrático de Sociología de la Educación Mariano Fernández Enguita se quejaba recientemente de que no se hubiera preparado con suficiente antelación la utilización de los sistemas telemáticos en la educación.
La objeción es sin duda muy atinada y más viniendo de uno de los mayores expertos en cuestiones de enseñanza . Probablemente esta falta de preparación se ha debido a muchas razones entre las que se pueden destacar la heterogénea difusión del mundo electrónico entre la población, la escasa visión estratégica de una política educativa global imposible de acordar, y, en particular las reticencias de una gran parte del profesorado ante este nuevo medio así como la frivolidad concomitante que ha suscitado en muchos ámbitos estudiantiles.
No obstante y a pesar de la larga serie de investigaciones que se vienen haciendo desde hace muchos años tanto acerca de la irrupción de lo electrónico en la sociedad como particularmente en la educación, es cierto que a partir de ahora se va a tener una oportunidad excepcional para hacer una gran prueba en toda regla.
Pues en efecto, la alternativa electrónica se ha presentado como una de las consecuencias necesarias del distanciamiento profiláctico ocasionado por la pandemia. Y como decía Baltasar Gracián con un acento oriental, «todas las cosas se han de saber tomar no por el corte que ofendan, sino por la empuñadura que defiendan», y sin duda el corte de la pandemia está acabando con muchas vidas y con muchas economías.
De manera que sea cual sea el origen del COVID-19, que algún día se descubrirá, lo cierto es que nos ha colocado en varios puntos de inflexión, uno de los cuales remite a una apuesta global técnica, económica, social y formativa a favor de la utilización de los recursos on line.
Así que si la implantación de la educación on line es ya inevitable -y sin obviar los trastornos de conciliación laboral y familiar que va a desatar – habría que hacer un gran esfuerzo de documentación para tener la suficiente base empírica como para llevar a cabo un análisis sopesado de sus ventajas e inconvenientes .
Solo de esta manera podremos evaluar si nuestros miedos eran justificados y nuestras respectivas tan halagüeñas y lo podremos hacer precisamente ante la inevitabilidad de lo que se nos ha venido encima… Y, chi lo sa, acaso estaremos probando un modelo de enseñanza tan disruptor como novedoso que quizás nos haga adelantarnos a nuestro propio futuro…








