Sube el paro, qué bien

Otra vez Twitter y las chachitertulias de a cien pavos el cuarto de hora fueron una fiesta. Había motivos para la desenfrenada algarabía progresí: el paro volvió a crecer en agosto. ¿No es maravilloso? Qué zozobra, oyes, durante los últimos seis meses de descensos, que aunque fueran a base de empleos de mierda y burdo maquillaje de los números, amenazaban con hacer creíble la idea de que empieza a escampar y al personal le va llegando, quizá no para un gintonic reglamentario con ensalada incorporada, pero sí para un marianito y unas gildas el domingo a mediodía. ¿Qué sería de los profetas del apocalipsis si la cosa vuelve a ir regulín? Solo planteárselo provoca escalofríos rampantes en el espinazo. Iría contra el orden natural que establece que tiene que haber unos desgraciados, cuantos más y en peor situación, mejor, para que la izquierda de caviar lo sea también de Dom Pèrignon.

Abomino de la falsaria euforia gubernamental y de sus datos hinchados con indecencia creciente según se va acercando el momento de votar de nuevo, pero guardo similar desprecio hacia los que, agarrados a un currazo, celebran sin disimulo que otros lo pierdan. ¿Otra vez la proverbial equidistancia del columnista cascarrabias? Será eso, y también la impotencia de contemplar una paradójica alianza —simbiosis, nos dijeron en el cole que se llamaba— entre quienes nos conducen al desastre y los que, para seguir teniendo munición, necesitan que se cumpla la autoprofecía fatalista. Siempre, claro, con efecto único en la carne ajena de los que, como nacieron para martillo, del cielo les llueven los clavos, quieran o no.

3 comentarios sobre “Sube el paro, qué bien”

  1. Al oponer los dos bandos que menciona Javier, es notorio verificar que ni para el ABC , ni para El País, ni para El Mundo ha ocurrido el aumento del paro… ni una nota en la versión electrónica de ninguno… o que decir de la de papel.
    Ergo… Están claramente en el mismo bando.

  2. El otro día, leía una entrevista a una doctora de 63 años, que decía que se quería jubilarse a los 70, que se veía muy bien y bla,bla,bla
    En el mismo reportaje un celador de 62 decía, que ya no podía más, que tenía un tendón roto, y no sé cuantas cosas más para tirar la toalla, y tirar de camillas.
    Otras, la mayoría enfermeras, decían que había que dejar a los jóvenes su sitio.
    Ví a la doctora, como el ejemplo del egoísmo sumo ,¿esa mujer no ve que esos años de más son de menos para los médicos que acaban el MIR, para los eventuales, etc?
    Aberración es, alegrarse de que otros esten en la cola del INEM, pero hay sutiles formas de seguir siendo aberrantes, y esto pasa mucho también.

  3. Ayer en la “chachitertulia” de Dani Alvarez en Boulevard de Radio Euskadi nuestra Consejera de “competitividad” Sra. Tapia decía que sí, que qué malos los datos absolutos, pero que ella lo que quería era analizar “tendencias” y que para finales de año se crearía empleo neto, poquito pero “neto”. De ese “neto” no hacía más matices, ni temporalidad, ni “datos absolutos”.
    Hoy el titular de DEIA anuncia el “análisis de tendencias” del Informe BBVA. Dice que la tendencia no cambiará. Que habrá desaceleración en el segundo semestre. Que “quizás” para dentro de DOS AÑOS baje un poquito el % de parados, pero todo basado en la temporalidad.
    Pues nada, ya tiene nuestra Consejera el análisis de tendencia. Pero no sé si es mucho mejor que los “datos absolutos”!.

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