Por qué Pedro es Ken

Me reprochan que cargue las tintas contra el secretario general del PSOE “solo por ser guapo”. Con argumentación variada, desde que lo mío es pura envidia hasta que no se le puede pedir a Pedro Sánchez que se ponga una capucha para ocultar su atractivo, aunque casi siempre desembocando en la eterna cuestión del diferente trato según el sexo: “Si fuera mujer, no lo harías”.

¿Touché? Pues miren, no. Es decir, no lo sé. Me falta un término para la comparación. Por más que repaso mi archivo mental, no recuerdo una sola política que haya hecho una utilización de su físico ni la cuarta parte de excesiva que el sustituto de Pérez Rubalcaba. No, ni siquiera reuniendo sobrados requisitos para haberlo hecho, o en algunos casos, quizá por eso mismo. Y en la categoría masculina, tampoco encuentro precedentes. Incluso Adolfo Suárez, al que Pedro Ruiz parodiaba diciendo “No me toco porque me excito”, y que era un narcisista del carajo de la vela, jugaba más bazas que su mirada arrebatadora y su porte de (entonces) yerno perfecto.

Es innegable que las caídas de ojos, los hoyuelos o las boquitas de piñón rentan su porción de votos en esta sociedad de la imagen y el culto a la apariencia. Pero aún no somos tan imbéciles como para tirarnos de cabeza a la urna solo porque el candidato o candidata esté de toma pan y moja. Necesitamos algo parecido a unas ideas. Y no digo que Sánchez no las tenga, sino que el brutal empeño (un tuit, una foto) de su gabinete de comunicación en vendérnoslo como un sexsymbol nos impide verlas. Mientras el acento esté en la sonrisa Profidén y no en el mensaje, Pedro seguirá siendo Ken.

6 comentarios sobre “Por qué Pedro es Ken”

  1. Creo que menosprecias el impacto de la imagen… En México ganó un guaperas que TODO-EL-MUNDO sabía que era el más burro de la clase… con toda la mala fama de «borderline» mental, ganó… Creo que el perfil de votante que busca el PSOE (audiencias de Belén Esteban o Sálvame, público evidentemente capturado por la dictadura de la apariencia) lo dejan a las claras: Todo basado en lo que venda la imagen…

  2. «»Por más que repaso mi archivo mental, no recuerdo una sola política que haya hecho una utilización de su físico ni la cuarta parte de excesiva que el sustituto de Pérez Rubalcaba»»

    Javier, pero sí podemos recordar muchos casos de mujeres a los que se les ha acusado de lo mismo de lo que se le acusa a Sánchez. Sólo que según tú ellas no lo hicieron en ningún caso pero Sánchez sí lo hace. Sostienes que en el caso de ellas se trata de una acusación o reproche falso o injusto pero en el caso de Sánchez es acertado y justo.

    Y es ahí donde de veras que no veo qué es lo que marca la diferencia. ¿Un tuit, una foto? de tuits no estoy muy puesto pero de fotos podría recordar muchos casos de despliegue de fotos de políticas divinas como las que está protagonizando Sánchez. Y recuerdo los reproches que se les ha hecho por ello. Lo que no termino de ver es por qué Sánchez es distinto o «culpable» a estos efectos.

  3. Larry: Si dices que de Twitter no estás muy puesto, ahí es donde te faltan datos. Lo de «un tuit, una foto», quiere decir que hace eso. Cada tuit va a acompañado de una foto SUYA, venga o no a cuento. La mayoría de los políticos también ponen fotos en Twitter, claro que sí, pero además… tuitean, es decir, cuentan esto o lo otro, ponen una noticia con link, dan su opinión sobre no sé qué, hacen un guiño personal. En su caso, Twitter es como un «book» de modelo. Siempre es el protagonista, con casos tan patéticos como salir con la camiseta del «tren de la libertad» cuando se retira la reforma de la ley aborto. O «Con unas amigas en el tren», O… Y no es cosa suya, sino de su gabinete de comunicación. No se ha desmentido que le lleva la campaña la misma persona que llevó a Albert Rivera. Mira, ahora que lo cito, a este también le explotaron por ahí, con sus fotos desnudo…
    Respecto a las mujeres, dime una que tú crees que ha explotado su físico sobre lo demás. Las hay guapísimas y no me viene a la cabeza ninguna que haya ido de ira qué bombón soy. ¿Quizá Bibiana Aído? Pero sin llegar a estos extremos.
    Para mi es una estrategia equivocada. Habrá quien pique, pero el común de los mortales no traga. Vamos, eso creo.

  4. Ciertamente, me faltaba el dato del twitter: No sé si tiene la importancia que tú le das, pero no lo sabía (de hecho, tengo entendido que cuando a marcas se refiere la recomendación suele ser no ir cambiando la imagen en twitter para ir consolidando la identidad corporativa; hay otros «expertos» que dicen otra cosa…en fin; que sí entiendo que si en soporte de estos el guru de la comunicación al que pagas el pastón, te dice que la suyo es ir cambiando…pues vale).

    Respecto a las mujeres, yo no decía que haya quien haya explotado su físico. Lo que digo es que las ha habido y no pocas, que por tener una buena planta, ser guapas e ir bien arregladas han recibido críticas y se les ha acusado de querer explotar su físico. Y me pregunto si cargas las tintas en este tema, no es un poco lo mismo que nos parece injusto cuando se trata de mujeres de buen ver.

    Yo eso lo he oído de Carme Chacón por no sé qué vestido o falda llevaba a no sé qué desfile, de Soraya S. de Santamarina por un reportaje en una revista en actitud sugerente, de Arantza Quiroga se ha dicho muchas veces (desde la trinchera de enfrente) que está ahí por tener una cara bonita e ir siempre tan arreglada y no sé qué, no quiero ni recordar lo que se decía de aquella ministra francesa (a la que se relacionó con Aznarín), etc, etc, etc.
    Cualquier política de buen ver que haya salido en actos, en programas, en reportajes bien arreglada, especialmente guapa, con la falda un poco más arriba o tres botones de la blusa desabrochados…ha sido acusada de lo mismo que ahora se le acusa a Sánchez. De ser cara bonitas, de querer sacar provecho de su buen físico, etc.
    Y lo que digo es que esa acusación a esas mujeres, por ser guapas, por arreglarse, por salir espléndidas en las fotos, por ir con un vestido X, es injusta.
    Y me pregunto si no se está haciendo un poco lo mismo con Sánchez.

  5. Sí es Ken. Estoy con Javier.
    Albert Rivera va de eso también, como Pablo Iglesias va de perro-flauta, y, es cierto, Adolfo Suárez fue de «político moderno para una España distinta». Total, imagen.
    Toda esta estrategia de imagen (como el neoliberalismo, la comida o el baile de millones en los deportes) es lo que nos viene y, cada figura potenciada tiene un destinatario concreto al que se quiere encandilar. Estoy con Javier con que no hay un precedente femenino claro que haya utilizado la imagen. (No hay Barbie) Y me atrevo a aportar la idea de que es porque no es políticamente correcto. Sí es liberador (¡ya era hora! dirán algunas) darle gusto a los ojillos de la mujer. No lo es dárselo a los del hombre. O por lo menos, queda muy mal -en política- decir (ni pensarlo) «esa mujer es una preciosidad». Y si lo es, no puede ir de eso.
    Lo que discrepo es que sea una estrategia equivocada. Por desgracia, el público de Pedro Sánchez está en el sillón viendo los programas en los que ha aparecido. Casi le esperaban.
    Muchas chicas se hicieron del Barça por Guardiola, y no porque jugaran maravillosamente al fútbol. Ahora también querrán (algunas) un Presidente del Gobierno guapo, que no cecee y tenga el belfo caído, como el de ahora.

  6. La imagen es muy importante, para un político y para cualquiera paqué engañarnos,también y sobretodo en los políticos la calidad de su discurso y proyectos.
    Recuerdo a Francois MItterand, de un verbo ilustrado, y con más recorrido que P.Sánchez a muchos niveles, en su día hizo la cirugía estética sobre su rostro cansado.
    Cuestión de imagen.
    P. Sánchez, es atractivo, no sé si guapo ,pero que recuerde que de dientes bien alineados y grandes, inmaculados y resplandecientes se pasa rápido de estrella a burro.
    Que ande con ojo.
    Más o menos, o igual no.

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