Pues que nos echen

Comparto con la amable y espero que comprensiva concurrencia mi congoja infinita. Desde la semana pasada, apenas pego ojo cavila que te cavila sobre las desgracias sin cuento causadas por el descomunal egoísmo de los privilegiados señoritos que habitamos en los cuatro territorios forales, mayormente, en los tres de la demarcación autonómica.

¿Sabían ustedes que mientras nuestras criaturas van a las ikastolas en Rolls Royce a aprender a amar a Sabino y a odiar a España, condenamos a los niños andaluces al fracaso escolar y no les damos más opción que tirar del PER cuando se hacen talluditos? ¿Son conscientes de que el vicio que tenemos en la pecaminosa Vasconia por hacernos TACs, ecografías y operaciones para ponernos tetas o alargarnos el pene a cargo de Osakidetza provoca que en los hospitaluchos extremeños no alcance ni para árnica y se deba anestesiar con peleón a los que no se mueren en las kilométricas listas de espera antes de llegar al quirófano? Ni idea, ya me imagino. Es lo que tiene vivir mirándose el orondo ombligo sin dar un palo al agua, chupando la sangre de nuestros siervos de Logroño, Alpedrete, Huesca o Valencia, que tuvo que desprenderse dolorosamente de su circuito de Fórmula Uno, una necesidad básica, porque los de aquí arriba nos lo pulimos todo. Vergüenza tendría que darnos sajar a nuestros convecinos a base de Cupo y Concierto (o de Aportación y Convenio), esas regalías que debemos —según el historiador pardo a quien se escuche— a las carlistadas o a ETA agitando el árbol para que el PNV recogiera las nueces. Sinceramente, nos merecemos que nos echen. A ver si hay suerte.

4 comentarios sobre “Pues que nos echen”

  1. Esto es sentido del humor y no lo que perpetran Los Morancos.
    Y lo digo sin coña.
    Sólo me molesta el que tenga que ser un periodista vasco y no un politico profesional cualquiera de los muchos a los que mantenemos quien tenga que poner los puntos sobre las ies.
    De las ies que no están (aún ) ni imputadas, prohibidas o privatizadas.

  2. El pecado capital de España es la ENVIDIA, y es lo que los políticos populistas trepadores hispano, sin ética ni vergüenza moral, utilizan para seguir con sus desmanes gobernantes engañando e intoxicando sin ningún rubor a sus votantes.
    Sabiendo ser ellos los culpables de la ruina económica de su comunidades, tratan de abducir a sus saqueados votantes contra los vascos.
    La única Verdadera Nación peninsular, administrada con respeto y decencia por Juntas y Hermandades locales, desde antes de existir España.
    Ahora ante su despilfarro y ruina, estos impresentables neo-franquistas, hacen como los niños mal criados, que cuando les «pillan» cometiendo una fechoría, se enaltecen echando la culpa al compañero más inocente.

  3. De acuerdo en términos generales con el contenido, Sr. Vizcaíno. No obstante, me falta la caricaturización de las otras voces. Las que sueltan día sí, y día también, que el Estado español es una lacra fascista e insoportable, y que sin ella Euskal Herria sería poco menos que Luxemburgo. Porque de esos haylos, y unos cuantos.

  4. Nervión:
    Eso de …»La única Verdadera Nación»….se parece pero mucho, mucho…»Una, Grande, Libre»…Líbrenos quién sea de «Naciones Unas y Grandes» o de «Naciones Únicas y Verdaderas».
    Escalofríos.

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