Miércoles 21 de enero de 2026
Rafael Suso.
No puedes ganar una partida de ajedrez si sigues creyendo que el tablero es de madera, mientras tu oponente lo ha convertido en un circuito digital.
En 2003, el mundo miró a Tesla con escepticismo y a BYD con condescendencia. Eran los “advenedizos”. Hoy, en 2026, esos advenedizos van por delante, definen las reglas y marcan el camino que siguen, en su intento de adaptarse, los ‘gigantes’ (antiguos) del mercado.
Algo parecido puede estar pasando en el ‘mercado’ de la geopolítica. Tal vez nos estamos equivocando con China. Está claro que su intención es ser un líder global. Tal vez su lógica no es la de la dominación estilo siglo XIX (doctrina Donroe). Las redes se tejen con la lógica de la cooperación.
Los hechos no mienten
La historia nos ha enseñado tres lecciones costosas que ningún CEO o Jefe de Estado puede permitirse ignorar:
La ingeniería sin ética es un suicidio de marca. El Dieselgate no fue un error de software; fue la confesión de una industria que se sabía incapaz de competir con el futuro. Cuando usted engaña al consumidor, le está entregando sus llaves a la competencia.
El petróleo es una cadena; la energía renovable es una red. Mientras Estados Unidos se desgasta patrullando el siglo XIX para asegurar barriles, China ha construido el “sistema operativo” de la energía global. No buscan conquistar tierras; buscan que el mundo entero funcione con sus estándares.
La influencia no se impone, se integra. La Doctrina Monroe es un muro; el modelo chino es un cable de fibra óptica. Los muros se derrumban; las redes solo se hacen más fuertes a medida que crecen
El veredicto
El liderazgo silencioso de China en 2026 no es fruto de la casualidad, sino de la ausencia de nostalgia. Mientras Occidente intentaba proteger el statu quo, Oriente invertía en la inevitabilidad.
Hoy, el Sur Global y aliados estratégicos como Canadá, ¿cuánto tardará Europa?, no están eligiendo una ideología; están eligiendo la eficiencia. Están eligiendo el coche que arranca cada mañana, la red eléctrica que no falla y la tecnología que no necesita de una flota de portaaviones para garantizar su logística, para ser suministrada.
La ‘nostalgia no es una estrategia’, lo afirmó Mark Carney primer ministro de Canadá. Garantizar el futuro pasa por rebajar su dependencia de USA y estableces relaciones pragmáticas con Europa, con Mercosur, con los Países Árabes, con China. Extender Canadá en red.
No se puede salvar el pasado, por mucho que uno se obsesione con él. Pero se puede construir un futuro mejor si se tiene el valor de dejar de proteger lo que ya está muerto.
El motor de combustión y la geopolítica de bloques han muerto. Bienvenido a la era de la Red
