MARIANO RAJOY EL “GUERNICA”

Miércoles 15 de abril de 2026

Este lunes salió publicado en  el diario El País un artículo de opinión firmado por la Vice Lehendakari del Gobierno Vasco, Ibone Bengoetxea. Era una buena  y argumentada pieza .

´Sin embargo en toda su argumentación no aparecía en ningún momento, ni una mínima referencia, a todo lo hecho por el EAJ-PNV bajo la dictadura, en la transición y desde 1980 en relación con la petición de que el cuadro de Picasso, el “Guernica” pudiera  prestarse o instalarse en Euzkadi.

Por pura sensibilidad hacia el trabajo de sus compañeros,no creo sea  correcto afirmar que “la cadena no se rompe” cuando se obvia de manera sistemática todo lo hecho por distintos militantes jelkides en el pasado, que va de mociones, resoluciones, compromisos con el presidente del gobierno ,informes de técnicos, comparecencias en sede parlamentaria de los directores del Prado y Guggenheim y decenas de iniciativas de todo tipo. Al parecer no existieron.

Si el EAJ-PNV cumplirá en julio 131 años, no será precisamente por ésta desconsideración a lo hecho.Y no es cuestión de celos,sino de eficacia negociadora,de no romper esa cadena y de establecer una estrategia consensuada.Simplemente.

Y hoy traigo a colación una pregunta parlamentaria hecha en la sesión de control al gobierno, una más, hecha por Joseba Zubia portavoz del Grupo Vasco en el Senado en abril 2012, concretamente el día diez, hace ahora nada menos que catorce años donde en éste diálogo político se pueden leer los argumentos de ambas partes sobre el Guernica, con datos concretos. El presidente del gobierno era Mariano Rajoy.

Sé que no lo hará pues estamos ante una clase política muy poco dada a la consulta y rectificación, pero quiero que éste documento que transcribo se sepa, porque éstas peticiones  se han venido haciendo por espacio de cuarenta años.

Sr. Zubía.- Señor presidente del Gobierno, mi pregunta de hoy, aunque no se lo crea, no tiene nada que ver con la crisis que estamos padeciendo ni, en consecuencia, con el déficit; ni tiene que ver con la reforma del mercado laboral en tramitación ni, por consiguiente, con la huelga general del 29 de marzo; ni tan siquiera tiene que ver con el proyecto de Presupuestos, recientemente aprobado por el Gobierno, ni con el acompañamiento del mismo, que es la amnistía fiscal, en virtud de la cual piensa recaudar el Gobierno 3.250 millones de euros.

Mi pregunta es mucho más sencilla, y además no es nueva; todo lo contrario. Se refiere al traslado al País Vasco del «Guernica», de Picasso, en el que el pueblo vasco, como amante de la paz, la libertad y la justicia, se ha visto reflejado y retratado. Es algo que ha estado presente en esta Cámara y en la Baja desde hace muchísimos años de manera permanente, pero siempre con un mismo resultado, negativo, por supuesto, y en base a idéntica argumentación: la no movilidad del cuadro por razones técnicas; es decir, por su estado de conservación. Un motivo que –todo hay que decirlo– queda muy bien pero no es creíble, máxime en los tiempos actuales, en el siglo XXI en el que nos encontramos.

De ahí, señor presidente del Gobierno, mi pregunta, que no es otra que la de conocer las verdaderas razones que, a su juicio, han impedido el traslado del «Guernica», de Picasso, al País Vasco.

Presidente.- Señor Zubía, es verdad que su pregunta es sencilla y se entiende muy bien, y la respuesta también es sencilla. Probablemente, sea menos sencilla la respuesta a algunas de las cuestiones que usted planteaba en la exposición de motivos de la pregunta que luego me ha formulado.

Las razones por las cuales no se traslada el cuadro «Guernica», de Picasso, al País Vasco son las razones que en numerosas oportunidades han explicado en esta Cámara, tanto presidentes del Gobierno de uno y otro color político, como diferentes titulares de la cartera de Cultura, también de uno y otro color político.

Solamente hay criterios técnicos y científicos, avalados por informes de cualificados especialistas, que el Gobierno asume, como no podía ser de otra manera, en el ejercicio de su responsabilidad de guarda y custodia del patrimonio histórico nacional.

Siento no decirle nada nuevo, pero ésa es la verdad.

Sr. Zubía.- Señor Presidente, como era de esperar, más de lo mismo. Créame que lo siento porque, contra lo que puede pensar, no estamos ante un planteamiento que suponga un ejercicio de irresponsabilidad por insistir en algo que dan por cerrado por considerarlo un imposible, que, sinceramente, no lo es ni estamos ante una cabezonería más de vasco. Estamos, simplemente, ante lo que realmente es una aspiración legítima y justificada, diría yo, en cuanto a que el cuadro recuerda lo que constituyó todo un ataque al corazón mismo del País Vasco: el bombardeo de Guernica del 26 de abril de 1937.

Es cierto que el cuadro «Guernica» está enfermo y que, por tanto, precisa de especialísimos cuidados. Es igual de cierto que ha realizado hasta 32 viajes a lo largo y ancho del mundo hasta su actual ubicación en el Museo Reina Sofía. Y es lógico que tanto movimiento haya fatigado el cuadro o la obra, si tenemos en cuenta los procedimientos y medios existentes en la época; pero ahora, señor presidente del Gobierno, ahora, estamos en el siglo XXI y resulta imposible de entender que, con la tecnología del momento, con las nuevas y avanzadas técnicas y habiendo recursos que antes eran impensables, exista obra alguna que no pueda ser objeto de traslado.

Hay, qué duda cabe, razones técnicas que deben ser escrupulosa y rigurosamente entendidas; pero me atrevo a decir que, a día de hoy, no suponen un impedimento insalvable.

Expertos conservadores de la talla de David Bomford o Ashley-Smith consideran que, si hay suficiente dinero, tiempo y una planificación adecuada, se puede trasladar la obra con un riesgo cero, y añaden que pueden influir otros factores emocionales o políticos. Y esto es lo que está ciertamente detrás de la negativa: hay otras razones, que no son las estrictamente técnicas, que tratan de ocultarse.

Por ejemplo, y Su Señoría lo recordaba, la que fue ministra de Cultura, la señora Calvo, ya en el año 2004 hablaba de hechos bastante complicados, no imposibles, por tanto. Y tres años más tarde, acerca de las dificultades que implicaría el traslado, volvía a reconocer que no era imposible.

El presidente del Gobierno anterior, el señor Rodríguez Zapatero, me decía en esta misma Cámara que el no traslado venía avalado por razones técnicas y museísticas, aclarando este último concepto: que este cuadro era la referencia museística más importante del Reina Sofía; tanto como decir que sin este cuadro el Museo perdería dicho sentido o se resentiría claramente.

Un ex senador del Grupo Parlamentario Popular, el senador Van-Halen, de todos conocido, sostenía en la Comisión de Cultura que es justo que en el País Vasco quieran tener el cuadro y añadía: «quede claro que el Grupo Parlamentario Popular entiende que al »Guernica» quieran conocerlo directamente los vascos». Pues esto es lo que este senador desea, señor presidente del Gobierno: que los vascos, porque es justo –repito las palabras del senador Van-Halen– puedan conocer directamente en Euskadi el cuadro sin escudarse o atrincherarse en razones técnicas, que no son sino razones interesadas, por no decir políticas.

Pero un miembro de su Gobierno, el señor ministro de Educación, Cultura y Deporte, no parece estar nada de acuerdo con el mencionado ex senador, pues para él el nombre del cuadro ya no es un argumento suficiente y la ubicación del cuadro permite perfectamente que desde la villa de Guernica o desde cualquier otro sitio se vaya a disfrutar. Un ministro que, por cierto, cuando no tenía responsabilidades de Gobierno y era ministro de Cultura el señor Solana, don Javier, ante la negativa de éste a trasladar el «Guernica» comentaba a mi compañero Anasagasti algo así como «vaya bobada. Se mete en una caja precintada y acondicionada, se os presta y se devuelve. Lo único que tenéis que asegurarle al señor Solana es que vuelve a Madrid». ¡Cómo han cambiado las cosas en veintitrés años!

Señor presidente del Gobierno, no nos engañemos. Estamos ante una cuestión de mera voluntad política; es más, el Parlamento vasco, en 1997, por unanimidad, es decir, con el voto favorable de los parlamentarios de su partido, acordaron dirigirse al Patronato del Reina Sofía solidarizándose con la petición formulada por la Fundación del Museo Guggenheim Bilbao para que el cuadro fuera trasladado y exhibido temporalmente en Bilbao. Y hasta el ex presidente señor Aznar, cuando Arzallus y el aquí presente senador Anasagasti acudieron a su despacho a Madrid a sellar el compromiso de investidura de 1996, manifestó: «sabéis que mi padre era de Bilbao. Una foto allí con el cuadro serviría para pasar la página de la Guerra Civil». Creo que en ese encuentro también estaba Su Señoría, actual presidente del Gobierno y, si no, que me corrija el senador Anasagasti, mi compañero Anasagasti.

Termino, señor Presidente. Dentro de dieciséis días, el 26 de este mes, se cumple el 75 aniversario del bombardeo de Guernica. Sería sencillamente fantástico que con tal motivo pudiera hacerse, cuando menos público, el compromiso de que el «Guernica», de Picasso, que no es más que un grito contra la guerra y lo que ella representa –la muerte, la destrucción, la violencia, el horror y el drama– vaya a ser trasladado por fin a Euskadi, una vez resueltas, eso sí, todas las exigencias técnicas que sean necesarias para garantizar la conservación y para el traslado y su posterior exposición. Además del gesto que tal compromiso implica, el momento no podría ser mejor.

Le digo lo que tuve ya ocasión de manifestarle al anterior presidente del Gobierno con resultado, a la vista está, negativo del anterior presidente del Gobierno: una obra como el «Guernica», que ha venido siendo durante tantísimos años un símbolo contra la guerra, contra la incultura de la guerra, estaría dispuesto a convertirse, 75 años después, en símbolo del entendimiento, la convivencia y la reconciliación; en definitiva, en símbolo de la esperanza y de la cultura de la paz.

Presidente.- Señor Zubia, comenzaba usted su última intervención diciendo que la respuesta era más de lo mismo y que lo sentía. Es verdad, es más de lo mismo y créame que yo también lo siento. No tengo ningún interés en no atenderle en las peticiones que me parezcan atendibles y sean razonables.

Habla usted de nuestra cabezonería. Yo ni siquiera le voy a discutir esto; solamente le voy a plantear, porque a lo mejor no es malo pensar sobre este asunto, si la cabezonería puede ser de otros distintos que de los que estamos en el Gobierno de España o antes estuvieron en el Gobierno de España, porque fíjese usted el que la señora Calvo, el señor Solana, el señor Rodríguez Zapatero y yo coincidamos debería moverles a ustedes a darle una pensada en relación con este asunto.

Es probable que haya algunas personas de las que usted ha citado que hayan dicho una cosa u otra en un momento u otro de la historia; pero es lo cierto que nadie, y yo creo que no fue por cabezonería –no lo es desde luego en mi caso, créame–, ha autorizado el traslado.

Éste es un asunto que lleva debatiéndose aquí muchísimos años. Yo fue ministro de Cultura y en el año 1999 yo también tuve que responder sobre este asunto. Créame que me lo estudié, porque me gusta saber de lo que hablo y dedicarle el tiempo suficiente a los asuntos, y no fue posible y no fue posible única y exclusivamente por razones técnicas. Por tanto, la respuesta hoy sigue siendo exactamente la misma que yo di en el Congreso de los Diputados siendo ministro de Cultura en el año 1999.

Pero esa respuesta es la misma que justificó que, por ejemplo, cuando Barcelona, la ciudad de Barcelona, con motivo de los Juegos de 1992, pidiera el traslado del «Guernica», no se pudiera hacer; también Japón para conmemorar el cincuenta aniversario del lanzamiento de la bomba atómica sobre Hiroshima o después en Francia, cuando se lo pidió el presidente de la República Francesa, entonces François Miterrand, a S.M. el Rey de España.

Y es que no es ésta una decisión política, y es lo que yo quiero transmitirle a usted; además, le pido que me crea. No tiene porque hacerlo, desde luego, pero son los expertos los que dicen que no estamos en condiciones de trasladar «El Guernica». Usted ha apuntado aquí algunos nombres; yo tengo otros muchos más aquí. Supongo que usted tendrá otros, pero creo que no hace al caso que hagamos una discusión y que tengamos una polémica a ver quién aporta más nombres.

Pero lo que en estos momentos una inmensa mayoría de los expertos, no sólo españoles, sino de otros países, recomiendan es que esto no se produzca. Incluso tan delicada es la situación del «Guernica» que se está realizando hoy –supongo que usted lo conoce– un nuevo estudio del cuadro mediante el proyecto «Viaje al interior del Guernica», que así se llama, mediante el cual un automatismo robotizado suministrará una información precisa que permitirá anticiparse a cualquier posibilidad de deterioro adicional, porque el deterioro, evidentemente, ya existe.

En estos momentos, y con ocasión del 75 aniversario, se inaugurará en el Museo Reina Sofía, en el mes de octubre, una exposición «Encuentros en los años treinta», una de las exposiciones más importante que el Museo organizará este año y que nos ayudará a comprender mejor una década decisiva en la historia más reciente de Occidente. Este proyecto va a recoger la trayectoria de los artistas internacionales más importantes del momento en un ambiente de creciente tensión y enfrentamiento, y servirá para conmemorar los 75 años del «Guernica», de Picasso, en el Museo Reina Sofía.

Yo espero, y además le invitaré personalmente, que usted asista y estemos los dos juntos en la inauguración de esta exposición; invitación que traslado a todas las señoras y señores miembros de esta Cámara, incluido, por supuesto, el señor Anasagasti.

LA VISITA ANUAL AL POETA

Martes 14 de abril de 2026

El viernes, en Barcelona, tuvimos la cena anual de Sport Solidari, organizada por el senador Josep Maldonado. Preside ésta ONG que da asistencia social y deportiva a niños africanos y todos los años nos invita. E hicimos  como el año pasado y fuimos a visitarle al escritor, poeta y editor, Ramón Serrano.

Le conocí cuando la Zarzuela prohibió la edición en la editorial La Esfera de los Libros de mi libro “Una monarquía protegida por la censura”, libro que me lo había encargado la hija de Rafael Borras, el gran editor catalán pero ante aquella decisión, típica de la censura Borbónica, me pusieron en contacto con un editor republicano que resultó ser Ramón Serrano. Desgraciadamente no pudo ser porque ya Javier Ortiz se había comprometido a editarlo en Akal. Y así fue.

Al poco me llama Ramón y me dice: ”Quiero un libro tuyo pero yo le pongo el título” .¿Cual es le pregunté?. ”Extraños en Madrid” .Me gustó el título. Reflejaba muy bien lo que somos en la Villa y Corte, salvo para las gentes del PSE y PP que van y no vuelven. Y lo escribí y él lo editó. Y así establecimos una relación de la que me siento muy complacido.

Próximo a cumplir 93 años sigue escribiendo poemas y respondiendo correo y siguiendo la actualidad de manera que es  muy agradable conversar con él.

Por eso el viernes, María Esther y yo, a las cinco tocamos el timbre de su puerta, en la calle Copérnico. Y allí nos recibió con su exquisita amabilidad.

Me obsequió con su último libro de poesías editado en Zaragoza  “Poemas de Ultima Hora” y, a mi vez, le llevé una antología poética de todos los grandes de la poesía mundial, aunque en la dedicatoria le digo que falta solo la suya para que el libro sea perfecto. También un DC de Joaquín Sabina con sus cantos y poemas.

Conversar con él es abrir un buen libro de aquella Barcelona pujante donde  la intelectualidad bullía. Hoy la ciudad está colapsada. Nos contó una reunión  con Gabriel García Márquez, Cortazar, Vargas Llosa y él les llevaba una grabadora para que hicieran una entrevista. O de su amistad personal con Manuel Vázquez Montalban o con tantos y tantos de una generación espléndida de escritores y editores catalanes y mundiales.

Le deseamos siguiera pedaleando, escribiendo poesía y viendo con estupor una vida que nada tiene que ver con aquellos años de lucha, amistad, literatura y cultura.

Ese mismo día, Ramón colgó en su Facebook con las fotos, este comentario:

VISITA ANUAL DE LA AMISTAD

Iñaki Anasagasti, acompañado de su esposa María Esther, han regresado a regalarme su sonrisa, sus sabias palabras y me han traído una preciosa antología de la Poesía en español castellano, y un libro disco del inefable Sabina.

Hay amistades que son el Amor de los vientos alisios y de la añeja pubertad.

¡VIVA EL AMOR!

¿QUIÉN ES EL RESPONSABLE DE QUE EL “GUERNICA” ESTÉ HECHO UN ASCO?

Lunes 13 de abril de 2026

Leo que a Bernardo Atxaga no le interesa nada que el Guernica pueda venir a Euzkadi. Para él, un consagrado, es un asunto trivial. Y de toda la entrevista  que le hace El Correo, esta afirmación la destaca en el  titular. Y él encantado. No pierde el tiempo en éstas tonterías, aunque no le importaría le dieran el premio Cervantes.

Él está solo para el Olimpo. Reconozco que nunca me han gustado las tomas de posición de  éste  hombre de IU, absolutamente nada.De forma premeditada  nunca he leído nada de él. Igual me lo pierdo pero es una persona que me carga. Es muy despreciativo para todo lo que tenga raíz vinculada al PNV.  Él es universal. Los demás puros terrícolas.

De hecho le otorgaron el Premio de la Fundación Sabino Arana y lo rechazó. Faltaría más. Atxaga  no cree que el PNV haya hecho nada serio por éste país.  Se entiende su disgusto cuando habla de la  trivialidad. De hablar sobre el “Guernica”.No pierde el tiempo con bobadas.Está en su derecho,como el mío en pasar de él y decirlo. Él es muy progre.

Sinceramente….. que  con su pan se lo coma!!!!.

Tengo la impresión que Atxaga es el clásico progre de pose. Hay muchos en Euzkadi. Repito.Está en su derecho. Pues muy bien. A otra cosa. Yo tampoco quiero perder el tiempo con este señor tan instalado en el Panteón de los Intocables.Y voy con Txispu que argumenta con cabeza sobre lo que a Atxaga le parece trivial.

Txispu

Tengo la sensación de que los técnicos que dicen que el cuadro el «Guernica» no puede trasladarse, estudiaron en la misma universidad que el médico aquel que dijo que Zaplana debía salir de prisión porque se moría… (y todo esto sin que todos esos técnicos reciban ni la más mínima responsabilidad por todo ello…, lo cual también demuestra  que nos encontramos ante trampas…), España país de «picaresca».

Y aparte no es que simplemente digan que por motivos técnicos no se puede trasladar, no…, aparte te lo forran todo con unos insultos políticos que no vienen al caso y de sus mayores representantes (falta de clase total, hablando de lo que es un cateto…).

Y estos insultos, si dejan algo claro, es que no nos encontramos ante un tema técnico.

Es muy raro también que dicen no puede trasladarse por motivos técnicos, pero no te especifican cuáles son los daños del cuadro, porqué existen esos daños, por qué no se reparan y si una vez reparados se va a poder trasladar, lo cual huele muy mal.

Por cierto en caso de necesitar el cuadro una reparación, ¿cómo se ha estropeado así el cuadro si en New York estaba bien?, lo han estropeado en Madrid, ¿por qué no han reparado y conservado la obra?, ¿dónde están los responsables?, ¿puede Madrid seguir teniendo una obra que en sus manos se destruye?, el Gobierno Vasco podría pagar su reparación o parte de la misma, ¿por qué se reparan otras obras y esta no?.

Recordar que Picasso dijo que el cuadro volvería a España cuando fuese una república…, no lo es…, de nuevo hicieron trampa y colaron lo de «Monarquía Parlamentaria» como república…, pero no lo es…, una de las diferencias es que en España y Madrid, hay gente como Ayuso, que estarían dispuestos a destruir el cuadro o simplemente dejarlo morir, que es lo que puede estar pasando…, en New York estuvo perfecto, en España se lo han cargado, tal como temía Picasso.

– Y finalmente dejémonos de especulaciones.

A.- ¿Estaría dispuesta España y Madrid a recibir un equipo de peritos del Gobierno Vasco que valoren si la obra puede ser trasladada eb estos momentos a Euskadi?., o

¿Estaría dispuesta España y Madrid a recibir un equipo de peritos del Gobierno Vasco que valoren si la obra no puede ser trasladada en estos momentos a Euskadi, qué reparaciones necesita para que el cuadro no termine destruido y pueda ser salvado y trasladado a medio plazo?

B.- ¿Estaría dispuesta España y Madrid a recibir un equipo de peritos internacional independiente que valoren si la obra puede ser trasladada en estos momentos a Euskadi?., o

Estaría dispuesta España y Madrid a recibir un equipo de peritos internacional independiente que valoren si la obra no puede ser trasladada en estos momentos a Euskadi, ¿Qué reparaciones necesita para que el cuadro no termine destruido y pueda ser salvado y trasladado a medio plazo?

Si la respuesta tanto en A), como en B), es que no…, pues ya nos olemos lo que está pasando…, o es mentira lo que está ocurriendo y si puede ser trasladado, o no podemos permitir que la valoración del traslado del cuadro se haga por aquellos mismos peritos de Madrid que no han sabido conservarlo… (quizás hemos llegado a tiempo de salvar al Guernica, quizás se ha descubierto todo, no es que el cuadro esté mal, es que se puso mal en Madrid, no se arregla a posta y esto va a más, porque ya no por incompetencia, sino por maldad, hay intención de destruir el cuadro…, sino de forma activa, dejando que el tiempo termine con el mismo).

Otra cosa, el equipo de peritos que valore si el Guernica está bien o mal, y en caso de estar mal, qué reparaciones hay que hacer para su conservación y futuros traslados, puede ser un equipo mixto…, de peritos internacionales imparciales, junto con peritos del gobierno vasco y si ellos quieren mandar también peritos madrileños, pues también puede ser.

La cosa es muy simple, como cuando hay un enfermo, le ha visto un médico y ahora se pide una segunda opinión…, pero no porque se desconfíe, es simplemente una segunda opinión…, tus peritos han dicho esto, ahora te mando los míos, en caso de discrepancia se somete a unos peritos imparciales internacionales, esa es una forma de hacerlo, pero puede haber otras, la cosa es…, queremos una segunda opinión.

Y la opinión debe ser sobre, si está mal el cuadro (si está bien, debe trasladarse), y sobre en caso de que esté mal, por un lado qué hay que hacer para repararlo, y por otro tras esa reparación si podrá trasladarse o quizás mejor, al estar ya bien, cuándo podrá trasladarse, así de sencillo.