El silencio de Mikel Antza

Jueves 27 de enero de 2022

Imanol Lizarralde(*) ha escrito una buena reflexión sobre el libro de Mikel Antza  y su visión de lo que ha sido ETA en este país. Es un buen trabajo ante el blanqueamiento que está desarrollando este mundo para justificar aquella aberración con el deseo manifiesto de darnos gato por liebre. Dice así:

“EL libro más reciente de Mikel Antza, alias político-literario de Mikel Albisu, es un relato de la historia de ETA tal como la sintió, y en parte la vivió, el que llegó a ser su jefe político durante un largo tiempo (Arroz urez, Txalaparta, 2021). Allí cuenta la visita a un tío y una tía y, tras larga charla, la pregunta de esta al despedirse: «¿Mereció la pena todo ese sufrimiento?» (p. 165). Obviamente se refería a ETA y su historia. El autor responde más adelante: «Yo le diría que sí, por razones que son solo mías, que no puedo decir en público, pues podría hacer daño a mucha gente que ha sufrido con este contencioso». Concluyendo que, tras la muerte de Franco, de responder a la pregunta «el aparato de justicia español que ni siquiera se ha puesto el disfraz de la transición democrática me pondría bajo sus pies» (p. 171).

El silencio de Antza se corresponde con su silencio ante la judicatura acerca del caso del asesinato del concejal del PP Gregorio Ordóñez. Representa, por tanto, una práctica que tiene implicaciones vinculadas con la propia ETA. Así lo da a entender en el libro antes citado (que se va a convertir en la base de este análisis): «es parte de la naturaleza de una organización clandestina no dar noticia de sí misma, ni tan siquiera para poner en duda las leyendas inventadas a su cuenta» (p. 57). La palabra euskérica «clandestina» tiene aquí el significado literal de «bajo el silencio» (isilpeko). ¿Por qué calla ETA? En la razón del silencio de ETA encontraremos la respuesta del silencio de Mikel Antza.

El silencio de ETA deriva de su estrategia político-militar. La forma inequívoca con la que una organización armada proyecta su ideología es marcando el surco de su propia práctica. Volviendo a Antza, vemos que en su libro establece una línea continua entre el secuestro asesinato del capitán de farmacia Martín Barrios en los 80 y el del concejal del PP Miguel Ángel Blanco en los 90 (p. 116). Da lo mismo que la primera de las acciones la cometa ETApm y la segunda ETAm. Lo que parece interesar a Antza es la continuidad de las acciones. Si ante el secuestro el Estado no responde con la exigida liberación de presos de ETA, entonces el secuestrado, como dice Antza, es «ejecutado». Se cumple una acción que tiene el rango de ley en cuanto advertencia y castigo. No hace faltan palabras ni justificaciones. La acción basta por sí misma.

La práctica de ETA y la de los grupos de violencia callejera surgidos durante la «socialización del sufrimiento» (época del mandato político de Mikel Antza) tenía como objetivo el que toda la población vasca supiera qué podía pasar si se transgredían sus mandatos. Era una práctica que trataba de imponer una ley que, de transgredirse, suponía un castigo. Y eso valía tanto para el policía, el ertzaina, el empresario o el simple viandante. La ley de ETA establecía una línea que separaba a los amigos de los enemigos. Lo ideal para ETA era que la gente lo entendiera sin necesidad de explicaciones, del mismo modo que aceptamos una multa de tráfico o la elaboración de la declaración de la renta. Y como se trataba de una ley en lucha con la ley del Estado, cuanto mayor fuera el miedo que impusiera, mayor sería la fuerza de su obligatoriedad.

Por eso, cuando ETA mató a Gregorio Ordóñez y comenzó la caza de, primero, el cargo público y luego el afiliado PP y del PSOE, el miedo se extendió por toda la sociedad porque la gente entendió que podía ampliarse el campo de los objetivos hasta el infinito. Luego caerían Eugenio Olaziregi (vendedor de bicicletas), Manuel Indiano (vendedor de caramelos afiliado al PP), Francisco Gómez Elosegui (funcionario de prisiones, afiliado a ELA), Ramón Díaz (cocinero del cuartel de Loyola, afiliado a CCOO), Santiago Oleaga (director financiero del Diario Vasco) y muchos otros. La Ponencia Karramarro de KAS (cúpula de la izquierda abertzale, incluida ETA) proclamó con nitidez victoriosa que el asesinato de Ordóñez había causado «un terremoto» no sólo en la sociedad vasca sino también dentro de la izquierda abertzale. ¿Es posible que la tremenda decisión de abrir una barrera para los objetivos de ETA extensible a los cargos políticos primero del PP, segundo del PSOE y luego a otras gentes no estuviera programada por la cúpula, de la que Mikel Antza era el jefe político? Resulta impensable.

Otro de los aspectos del silencio de ETA es recogida, en el libro de Antza, en la frase de uno de los fundadores de la sigla, Iñaki Larramendi, que dice: «No hablaré hasta que ganemos. Y no parece que hemos ganado, ¿no?» (p. 112). Decir que mereció la pena sería sinónimo de que se ha conseguido un logro a la altura de los medios y el tiempo empleado en ello. Sin embargo ¿qué tiene que ofrecer Mikel Antza tras 35 años de lucha político-militar? Como dice Larramendi, una no-victoria, un fracaso. La ETA del proceso de Burgos, la que Antza reivindica en su libro, prosiguió el método de la Guerra Popular que pretendía que las masas populares apoyaran y justificaran masivamente la legitimidad de su propia ley, los medios y las acciones utilizados en la lucha. No lo consiguió. ¿Qué tiene que ofrecer a los militantes de ETA, que salen de forma poco gloriosa de la cárcel tras cumplir íntegras las penas? ¿O a los miembros de la izquierda abertzale, a los que les prometió una paz negociada y con contenidos políticos?

¿Por qué no dice Antza sus razones? ¿Qué es más grave para él? ¿El juicio de los tribunales españoles, ante los que sonríe? ¿O el del pueblo de Euskadi, que considera nefasta la aventura de ETA así como las razones que llevaron a ello? ¿Qué tiene que ofrecer Mikel Antza al tribunal del pueblo de Euskadi? Cientos de muertos, de encarcelados y de gente traumatizada como Consuelo Ordóñez. El silencio de Antza es comprensible. Porque si dijera la verdad, el rey, envuelto en la nada de su fracaso, quedaría desnudo. Y eso no supondría buena publicidad para la causa.” * Doctor en Historia Contemporánea

Sra. Gamarra a ver si se entera. No existe líder de la oposición.

Miércoles 26 de enero de 2022

Se reunió ayer en el Congreso la Comisión de Asuntos Exteriores. El tema estrella fue Ucrania. Compareció el ministro de Asuntos Exteriores José Manuel Albares. Los portavoces tomaron postura. La Sra Cuca Gamarra, portavoz del PP, desconociendo que estaba en  el Congreso de los Diputados  de una monarquía parlamentaria, no bipartidista, se puso digna y le pidió muy campanudamente al presidente Pedro Sánchez que “actúe con un mínimo sentido de estado porque está políticamente obligado a informar al jefe de la oposición”, es decir a Pablo Casado.

Esta Sra. al parecer, no sabe nada de lo que es la política, un parlamento y una democracia.

Pablo Casado se ha distinguido estos dos años por ser un gamberro político, no un dirigente serio y con mirada larga y si bien es verdad que el diálogo en política es algo fundamental, dos no dialogan si uno no quiere y Casado solo ha dicho, muchas veces, impertinencias, incluso insultos a pesar de que le haya llamado a Sánchez.

Pero el colmo de la Sra. Gamarra no solo es decirlo en el parlamento sino creérselo, es decir que Casado es el líder de la oposición y que el presidente del gobierno está obligado a hablar con él. ¿En qué artículo se basa para decir esa patochada?.

Esta señora desbarra. Casado es el líder del PP, no de la oposición. En la oposición hay mucho Grupos y el PP no ostenta liderazgo alguno sobre ellos. Que lo diga el ABC, La Razón, y a veces ETB, no significa que lo sea. No lo es. Solo marketing excluyente.

Recuerden cuando Felipe González  le quiso distinguir con este título nobiliario a Manuel Fraga, despacho en la zona noble incluido, y la que se armó. Con razón. El lenguaje no es neutro y ese plus el PP no lo merece y está basado en una mentira.

Entiendo que el PP busque ser la alternativa, silenciar a Vox, crecerse sobre los demás, pero este sistema del que tantas loas hacen no tiene un líder de la oposición. Pablo Casado siendo indulgentes es líder de  su partido  y, como mucho, con permiso de Díaz Ayuso.

A ver si se entera.

Gabriel Boric presenta al que será su gobierno en Chile

Martes 25 de enero de 2022

Hay noticias que aparecen, luego desaparecen y solo surgen si hay un gran conflicto. Hecho en falta un programa en ETB que haga seguimiento de las noticias internacionales que son relevantes. Una de ellas es la del nuevo gobierno chileno presidido por Gabriel Boric, un joven activista que lideró la oposición al presidente Piñera y que ganó las elecciones.

Y ahora tiene que comenzar a gobernar y, a tal efecto, el viernes presentó su nuevo gobierno con novedades importantes.

El presidente electo ha persentado un gabinete de 24 personas, la mayoría mujeres. Mario Marcel, independiente vinculado a los socialistas, renunció  a la presidencia del Banco Central para hacerse cargo de Finanzas. Es un técnico solvente que no va a llevar al país a la ruina como hizo Hugo Chávez. Se puede ser izquierdista pero no suicida.

De ahí que el presidente electo de Chile, Gabriel Boric, nombró este viernes  al expresidente del Banco Central chileno Mario Marcel como futuro ministro de Hacienda, y a la expresidenta del Colegio Médico, Izkia Siches, de Interior, al presentar un gabinete conformado en su mayoría por mujeres y de gran diversidad política.

Marcel, independiente vinculado al Partido Socialista, renunció el jueves por la noche como presidente del Banco Central. Antes, ocupó diversos cargos en los gobiernos de centroizquierda, entre 1990 y 2008, y era el preferido para los mercados, que ven en su nombramiento un gesto de moderación en las reformas económicas que busca implantar Boric, quien asumirá la presidencia el 11 de marzo.

Izkia Siches, futura ministra del Interior o jefa del gabinete, tiene 35 años, es médico cirujana de la Universidad de Chile y en 2017 se convirtió en la primera mujer en alcanzar la presidencia del Colegio Médico. También será la primera en estar al frente de Interior. Ha tenido una activa participación durante la pandemia.

El gabinete, de 24 ministros, 14 de ellos  mujeres, incluirá también a Giorgio Jackson y Camila Vallejo, exlíderes estudiantiles y diputados, quienes junto a Gabriel Boric lideraron las protestas de 2011 en busca de «educación pública, gratuita y de calidad». En el listado figura también la nieta del expresidente socialista Salvador Allende (1970-1973) Maya Fernández, que se encargará del Ministerio de Defensa.

Para la Cancillería, el líder izquierdista nombró a Antonia Urrejola, expresidenta de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y, como Marcel, próxima al socialismo; mientras que en la Secretaría General de la Presidencia, que se encarga de las relaciones con el Parlamento, nominó a su mano derecha, Jackson. El promedio de edad de los integrantes del gabinete presentado por Boric es de 49 años. La más joven, con 32 años, es Antonia Orellana, que estará al frente del Ministerio de la Mujer.

«Un nuevo capítulo en nuestra historia democrática»

«Nos acompañan en este equipo de ministros y ministras personas de diversos orígenes y formaciones, un gabinete diverso, un gabinete con mayoría de mujeres (…), con presencia de regiones, intergeneracional, con pluralidad política, con diversos puntos de vista y con una fuerte presencia también de independientes y de militantes de partidos políticos», dijo Boric en la ceremonia que se realizó en los patios del Museo Histórico Natural de Santiago.

«Hoy comienza a escribirse un nuevo capítulo en nuestra historia democrática. No empezamos desde cero, sabemos que hay una historia que nos eleva y nos inspira», indicó el exlíder estudiantil. Entre los hitos del nuevo gabinete, destaca, además de la mayoría de mujeres, la presencia de ocho independientes y tres comunistas, partido que por primera vez con Vallejo estará en el llamado Comité Político, el núcleo duro del gobierno. Al acto faltaron varios futuros ministros, por encontrase de vacaciones o afectados por casos cercanos de coronavirus.