Borrell salsea sin éxito con Maduro

Viernes 16 de abril de 2021

Una delegación de diputados venezolanos fue recibida por funcionarios del Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) en Bruselas «a petición suya», confirmó  un portavoz de esa unidad capitaneada por el alto representante para la Política Exterior dela UE, Josep Borrell. También lo hizo con Putin, que le sacó la situación catalana y con Lukashenko sin el menor éxito. La diplomacia de Borrell es un completo fracaso.

En esta ocasión y presionado por su antiguo presidente, Zapatero, mete la nariz y trata de negociar con representantes de un poder que ningún país de la UE reconoce.

«Los funcionarios del SEAE se reunieron con una delegación de diputados venezolanos de la Asamblea Nacional de 2021 a petición suya», manifestó el portavoz de Exteriores Peter Stano y se quedó tan ancho, o tan preocupado.

Precisó que aunque, en general, el SEAE no informa sobre ese tipo de reuniones «técnicas», que “forman parte de la rutina diplomática diaria», en este caso «particular» hacen una excepción por haberse «difundido algunas percepciones erróneas» sobre esa cita en la prensa.

Precisó que en ese encuentro «los funcionarios del SEAE reiteraron la posición de la UE sobre la falta de legitimidad democrática de las elecciones legislativas de diciembre». Entonces, ¿por qué se reunieron con ellos?.

Además, recordaron a la delegación venezolana «la necesidad de aumentar el acceso humanitario para hacer frente a la dramática situación en Venezuela, así como la disposición de la UE a apoyarlos esfuerzos de diálogo para superar la crisis política, particularmente ante el agravamiento de la pandemia de Covid-19».

«Tal y como se recoge en las conclusiones del Consejo de enero sobre Venezuela, la UE seguirá comprometiéndose y trabajando con todas las partes interesadas en Venezuela para fomentar el diálogo pacífico y una solución democrática y sostenible a las crisis del país», concluyó Stano, que no precisó la composición de la delegación venezolana ni el momento en que se produjo la reunión.

Según algunos medios, la delegación venezolana estaba encabezada por la vicepresidenta del Parlamento, la chavista Iris Varela.

Lo que le viene a Borrell son la petición de explicaciones por esta reunión que no obedece a una estrategia seria europea sino simplemente a acceder a la petición de los chavistas para tratar de demostrar que en Europa les reciben. Nada más.

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Jueves 15 de abril de 2021

Instantánea del primer Alderdi Eguna en Aralar. Fue el 25 de setiembre de 1977. Desbordó todo cálculo. La gente quería verse, sentirse parte de una gran familia, lograr el reencuentro de tantas amistades interrumpidas por la dictadura, navarros, gipuzkoanos, bizkainos, alaveses, de Iparralde y de la Diáspora. Todos allí. En el simbólico San Miguel, patrono jelkide. Fue una buena foto de lo que era el EAJ-PNV. Gudaris, emakumes, ancianos con sus nietos, padres en familia, chavales por su cuenta, parejas jóvenes, solidaridad, amistad, ayuda, como la de esta  pareja, fotografía sacada por Alejandro Aramburu. Hicimos un concurso de fotos. Y esta fue de las mejores.

El, mochila en la espalda, ayuda a ella a subir  en ese camino pedregoso. Me gustaría saber quiénes son y que hacen ahora y si les gusta esta foto. A mí, si me gusta. Dice muchas cosas.

Cuando el Dr. Edery me vacunó contra la malaria

Miércoles 14 de abril de 2021

En tiempos en los que la gente está uniformada por modas y pensamientos únicos encontrar personas que sean ellos mismos no es fácil. Sin embargo de vez en cuando aparecen por una esquina.

Hoy lo traigo a colación al haber recibido un saludo de él invitándome a vacunarme cuando me toque y terminando el ruego con  la exclamación de ¡Salud y Felicidad!. ¿Qué más se puede pedir?.

Por motivo de un viaje parlamentario a África me llamó un buen día un señor que me dijo que me tenía que vacunar contra la fiebre amarilla y la malaria. Yo había estado en Guinea y en Namibia y casi no me acordaba de este requisito ya que mientras en Europa está superado al no haber charcas públicas, en África todavía este asunto de salubridad pública no está contemplado. Buen motivo para una campaña.

El caso es que quedé con él un  jueves en su despacho del palacio de Santa Cruz, sede del ministerio de Asuntos Exteriores en la plaza de la Provincia y antigua cárcel de Corte en Madrid.

Llegué, subí esas escaleras empinadas del Ministerio. Al llegar al descansillo saludé a Cándido Ibar, que acompañado por gentes de la Fundación Rubial visitaban al Ministerio pidiendo ayuda para su hijo encarcelado en Miami. Y todavía el pobre hombre vive la angustia de la última revisión en un sistema en el que si no tienes dólares no te defienden y en el que un juez arbitrario puede arruinarte la vida. Tras el saludo pasé un pasillo con retratos de ex ministros, entre ellos todos los franquistas, me metí en un ascensor y en el ático, sexto piso, toqué la puerta del Dr. Edery, quien tenía a su cargo el servicio de medicina del Ministerio.

José Edery es un tipo bajito, bigote recortado, bata blanca, de unos setenta años, que lo primero que me dijo fue que le había hecho madrugar. «Pero si son las once», le repliqué. «Ya, pero yo trabajo por la noche», me argumentó. «Perdone, no sabía que usted a su edad hiciera guardias». «No, no las hago. Me dedico a escribir porque he fundado una revista para los que han sido funcionarios en Marruecos para que en la jubilación no se aburran. Y ando con ellos, coordinándoles». Me pareció que estaba ante un tipo singular.

En esto me fijo que en el suelo y en la mesa había un billete de 500 euros y le preguntó el por qué. «Los pongo ahí y en el suelo con monedas encima por ver si la gente pica, pero es una imitación». «!Caramba!», me dije. Este hombre o está como un cencerro o es un tipo original o en lugar de darme la vacuna me hace la trepanación.

Me dijo que era amigo de Jon, (menudo pájaro de mal agüero), pero que yo le caía bien y por eso me daba una receta para quitar las ojeras, que consistía en meter en la nevera un vaso de manzanilla y cada mañana me pusiera en cada ojo un algodón con manzanilla fría que como es astringente viene bien. Y empezó a hacerme la ficha médica. Me preguntó mi nombre, mi apellido, mientras me contaba de dónde viene el suyo, y me pidió el signo del zodiaco.

«¿Y eso para qué?». «Viene bien para saber si los astros te ayudan». «Pues creo que soy escorpión». Y lo puso. Nunca nadie me había pedido el signo del zodiaco para una ficha médica.

Llamó a la enfermera y me puso la vacuna. Un rasguño. Me dijo que le encanta África y que me iba a regalar un libro sobre los distintos países de aquel continente y sus enfermedades. Me lo dio tras hacerme una dedicatoria de lo más estrambótica y diciendo que yo era un tipo cojo… Me contó que estaba escribiendo un libro con chismografía sobre los diplomáticos y otro que iba a llevar por título «La prostitución en el norte de Marruecos y su relación con Asturias». «¿Te gusta el título?. Es el gancho para que la gente lo compre».

Me comentó que había coordinado la primera guía europea sobre la situación sanitaria en África. Había nacido en Larache (Marruecos), se había doctorado en la Universidad de Granada y le llamaban el «Tubib Pepe», médico en árabe dialectal. Trabajó en las más alejadas latitudes del Atlas, atendió a los más pobres en las barriadas de Rabat y finalmente recaló en el ministerio de Exteriores donde a pesar de su edad dirige el gabinete médico. Debe tener un buen ojo clínico y es un tipo original. Distintos funcionarios me hablaron muy bien de él y uno de los que iban en el viaje me comentó que le había preguntado si había tenido relaciones con alguna africana. Y que lo puso en la ficha.

Frente a tanto burócrata uniformado encontrar de vez en cuando tipos así vale la pena. Sería bueno que un día le entrevistara el Loco de la Colina…Estoy seguro que cuando me den la vacuna contra el Covid todo va a ser impersonal, rápido y frío. Ya sé que lo importante es la vacuna pero también encontrarte en la vida con personas como este doctor Edery que tenía a todo el Ministerio de Exteriores encantado con su trabajo.