EL ALDERDI EGUNA NO NACIÓ DE LA NADA. LO CREAMOS NOSOTROS.

Viernes 25 de septiembre de 2026

He estado más de una semana fuera y al llegar, hasta cuatro  ex burukides del EBB y del BBB de 1977 me han comentado lo dolidos que estaban al escuchar la campaña realizada sobre el 50 aniversario del Alderdi Eguna como si hubiera nacido en el planeta Marte y  a través de generación espontánea.

Se le llama adanismo, pero en este caso se une al concepto excluyente, algo peor. Manifiesta  voluntad de desconocer e invisibilizar que la historia de un éxito como es el Alderdi Eguna tuvo su inicio en el tumultuoso año 77 y que hubo gente, no éste EBB, que vio lejos y la prueba está en la actual cincuenta edición. Que alguien cumpla cincuenta años tiene su miga. Pero aquel trabajo no tuvo, al parecer, la menor importancia. Ya lo dice esa frase política que resume situaciones como éstas en “quien le  pega a su familia, se arruina”.

Aitor Esteban presidente actual del EBB estuvo el lunes 14 en las dependencias del Santuario de San Miguel de Aralar. Allí se celebró la reunión semanal del EBB. Y allí hizo unas declaraciones recordando como tenía quince años y de cómo acudió aunque el lugar no reunía condiciones. Desconoce que elegimos el Santuario por ser el Patrón del EAJ-PNV, y ese dato en los momentos actuales de laicismo militante parecería que recordarlo es de mal gusto y por tanto se olvida. Es  más. La primera misa de un Aldedi Eguna se celebró en el Santuario de Aralar el 25 de septiembre. Este  domingo también la habrá para quien quiera acudir libremente. Un partido jelkide no confesional, pero de inspiración cristiana y con sus valores mantenidos contra viento y marea, ha de manifestarlos. Se hizo en 1977 sin complejo alguno  y ese partido predecible logró los éxitos que han hecho del PNV el eje vertebral del país. No sé qué dará ese planteamiento de una “Euskadi Berria” sin asideros. La gente quiere modernidad pero también certezas y seriedad.

Previamente Txomin Saratxaga y Joseba Azkarraga, miembros de aquel EBB estuvieron con el párroco de San Miguel  notificándole la elección del lugar  por el EBB. Y además teníamos como plato fuerte el gran homenaje que se le  iba a tributar en su tierra navarra a Don Manuel de Irujo, que había  vuelto del exilio en marzo  para la asamblea de salida  de la clandestinidad del Partido  y fue quien izó la ikurriña encima de una plataforma de mecanotubo con la que  casi nos caemos al barranco.

Previamente los burukides del EBB dormimos en Alsasua. Me tocó hacerlo en un Hostal con Andoni Olabarri en la misma habitación. Eran los tiempos en los que se miraba cada peseta. Asimismo y previendo cualquier contingencia montamos un servicio con cinco médicos, dos ATS y tres enfermeras. Tengo sus nombres. Hubo mucha lipotimia y una picadura grave. Contamos también con camilleros de la Cruz Roja Navarra.

Txomin Saratxaga movió con eficacia la organización, sobre todo en Bizkaia a la que se le unió un grupo numeroso de jóvenes de EGI con kaiku azul. Él fue quien organizó el primer desfile hacia la tribuna, desde la Iglesia. Y el éxito fue verles a los veteranos gudaris, los de verdad, a los que hacían trincheras y combatían tras los letreros de sus batallones, así como los mutilados. Los mismos que habían estado bajo las balas  en las trincheras y en la cárcel. Y, tras cuarenta años de silencio, aquello fue conmovedor y, para ellos, un subidón.

Nos reunimos como EBB en Aralar, algo no recordado y emitimos un comunicado esperanzador, algo que ni siquiera se ha recordado. Eran tiempos boreales. Asimismo le pedimos al Lehendakari Leizaola que nos enviara su mensaje, cosa que hizo desde su exilio en Paris y fue leído ante la multitud que aplaudió enfervorizada.

La idea de la celebración del Alderdi Eguna la traje de Caracas ya que allí en democracia, antes del chavismo, los dos partidos principales, el socialdemócrata AD y el socialcristiano Copei, celebraban en el Parque de los Caobos su fiesta anual con casetas tipo txoznas, grupos musicales, asado de reses y un mitin político que  tenía su repercusión mediática.

De ahí que siendo  miembro del EBB en representación del BBB planteé  hacer en Euzkadi lo mismo. Me ayudaba mucho estar en el EBB como burukide facilitando las cosas. Previamente lo habíamos aprobado en el BBB presidido por Antón Ormaza.

A la sazón, Juan de Ajuriaguerra era diputado en el Congreso y por deferencia a su persona, Txomin Saratxaga y yo fuimos a su oficina de la calle Dr. Areilza donde le planteamos lo que habíamos decidido. El respeto a la experiencia y a la edad, en aquellos años, era imprescindible. Hoy eso no existe.

Nos contestó que no estaba de acuerdo ya que él pensaba que era más importante reforzar el Aberri Eguna que, en aquellos años, celebraban todos los partidos, desde el PSE al mundo de ETA. Le argumentamos que una fiesta nacional no estaba reñida con la celebración de una del partido con el nombre de Alderdi Eguna, y que le íbamos a demostrar que hacía falta algo propio. La gente quería verse no solo en funerales, sino en una fiesta política familiar.

Y nos volcamos. El póster fue la adaptación del Gudari envuelto en la ikurriña del libro de Xemein sobre la sanidad militar con lo que todos los sobrevivientes del ejército Vasco se sintieron concernidos amen de un trabajo  continuo en las organizaciones municipales y en la contratación de autobuses.

¿Resultado?

Un éxito de identidad jelkide. Cuarenta años de persecución y silencio que se dejaron atrás. Abuelos con nietos, una EGI pujante, familias enteras, curiosos sobre lo que era el PNV nos dimos cita en Aralar y todavía a las cinco de la tarde seguían llegando autobuses. Ese fue el primer Alderdi Eguna y del éxito de aquel han venido otras 49. Nada menos. Algo hicimos bien.

A mí me hubiera gustado que la ikurriña la hubiéramos izado los sobrevivientes de aquel EBB y BBB, la mitad ya fallecidos, con invitación expresa a sus viudas o hijos. Landaburu en su ingenuidad decía que el PNV era una gran familia y que los lazos personales es preciso reforzarlos y cultivarlos. Al parecer aró en el mar.

Terminada la concentración y bajando poco a poco, estábamos al principio de la cuesta y nos vinos Juan de Ajuriaguerra y nos dijo: ”Estaba equivocado. Ha sido un éxito increíble. Hay que seguir”.

De hecho con el entonces presidente del EBB, Carlos Garaikoetxea y del portavoz en el Congreso Xabier Arzalluz, ahí está la foto, fuimos a la fiesta anual de Copei en Caracas en 1978. Y claro que seguimos.

Dicho está. No es un cabreo personal, sino de exburukides que no ven valorado aquel éxito y en mi caso orgullo de pertenecer a una generación más empática y generosa denunciando de paso la  mala educación y la ofensa gratuita. Y no pienso callarme.

Una lástima porque luego, encima se dice, que la cadena no se rompe.

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