LA OBLIGACIÓN DE ESCRIBIR

Martes 18 de febrero de 2025

Son cuatro fotografías sobre un tema. El de escribir y contar. Casi la obligación de narrar  lo que hacíamos en las Cortes. O en cualquier otro sitio. El ciudadano elige y debe saber como se trabaja su voto. Como la gallina cuando pone un huevo que cacarea. Representar  es trasmitir. Contar lo que se hace.

Nuestro Grupo Parlamentario escribía mucho y Deia publicaba las iniciativas y las tomas de postura sobre hechos concretos. Ahora encuadernados están en el archivo de Gogora por si alguien quiere consultar algo sobre aquellos años.

Gorka Álvarez cesado.

Lunes 17 de febrero de 2025

Un día de 1982, siendo parlamentario en Gasteiz, me llamó el Lehendakari Garaikoetxea para que le ayudara en el inicio de un departamento de Acción Exterior. Con Gorka Agirre iba y venía a reuniones de la UEDC por toda Europa  ya que tanto el PNV como el Gobierno Vasco en el exilio cuidaron mucho la Acción Exterior de un gobierno muy necesitado de ellas y al conocer yo la actividad de un Centro Vasco como el de Caracas, me propuso crear una Secretaría. Le dije que le ayudaría pero que prefería seguir en aquel primer Parlamento Vasco que en abril cumple 45 años y que podría ir simultaneando las cosas. Estuvo de acuerdo y me asignó un despacho en el primer piso de Ajuria Enea donde, con Begoña Ezpeleta, comenzamos a montar un tingladillo.

Lo más urgente era el ir contestando la continua correspondencia que iba llegando de todas partes del mundo, editando la revista mensual Euzko Deya, publicando un librote sobre la FEVA argentina, otro sobre la presencia vasca en Colombia promovido por Patxi Abrisketa, asi como recopilar los artículos de Jesús de Galíndez, editar un  gran resumen  con todo el Congreso Mundial Vasco de 1956 y un libro con su viaje a Panamá, Caracas y Bogotá en 1983. Hicimos muchas cosas en poco tiempo. Éramos el partido de un gobierno monocolor y se podía estar en misa y repicando.

La crisis que se produjo en el PNV en 1985 que generó su dimisión hizo que el Lehendakari Ardanza nombrara en su nuevo gobierno a Iñaki Goikotxeta para esta función ya que yo había sido elegido diputado en el Congreso. A Goikoetxeta le  sucedió  Andoni Ortuzar que dio paso a Iñaki Agirre  y con Josu Legarreta ocupándose éste de los centros vascos en el exterior. Legarreta era una hormiga viajera y lo llevaba todo muy bien.

Patxi López tuvo su encargado para este menester y el Lehendakari Urkullu nombró a Marian Elorza que tuvo como encargado de la diáspora a Gorka Álvarez, a quien conocí como asistente en el Congreso, un jelkide de Irún que ha logrado en 8 años hacer muchas cosas entre otras y con anuencia del Lehendakari Urkullu  dedicar un día de septiembre a recordar a los vascos del exterior, dar asistencia a todas sus necesidades e iniciar algo fundamental: recoger en un archivo todas esas vivencias, como tienen otros países y autonomías, así como ir promoviendo acciones de todo tipo. Su presencia en todas partes llevaban el aliento del gobierno vasco con bonhomía y cercanía algo, que añadido a su permanencia en el puesto, le habían hecho un referente aparentemente insustituible.

Sin embargo y la llegada de un nuevo equipo con el Lehendakari Pradales  y tras mantener Gorka la dirección actual de relación con los Centros Vascos  sin confirmarle en este tiempo, ocho meses, le anunciaron la semana pasada su cese. Lo pueden hacer y lo han hecho como yo opinar sobre el mismo porque creo se  malgasta toda el acervo de conocimientos, contactos, relaciones, planes, la puesta en marcha del Convento de las Clarisas en Gernika. Punto, a la calle.

Afortunadamente ha tenido la oportunidad de encontrar un importante trabajo en el ayuntamiento de Irún como portavoz del PNV a tiempo completo, tras el reciente pacto con el PSE, pero su trabajo era el de la Diáspora, que lo podía haber simultaneado. Como hice yo en su día en lo mismo.

Una de las cualidades que tiene Gorka Álvarez es algo difícil de encontrar en la actual administración que es que te contesten las llamadas, que te pidan conocer experiencias anteriores porque al parecer nacieron sabiéndolo todo, que mantengan esa cercanía del igual, tan importante. Gorka era un todo terreno al que además le gustaba su trabajo.

La anterior responsable de Acción Exterior del gobierno del Lehendakari Urkullu, Marian Elorza con Gorka Álvarez nos reconocieron a Koldo San Sebastián y a mí en un acto en el incipiente archivo todas las cartas, publicaciones, informes, incluso objetos como el reloj de Marceau, maletas o libros que habíamos ido entregando. Y no digo que a los que nos preocupa que la historia no se pierda haya que reconocernos nada, pero si me preocupa y mucho, el trato, el silencio, no tener una administración cercana y mínimamente humana que efectivamente sea una cadena. Por haber tenido una estrecha relación con personas vascas en Panamá puse en contacto al actual gobierno con el actual ministro de Asuntos Exteriores, que estuvo en Vitoría-Gasteiz, y jamás me enteré sobre cómo había ido aquel encuentro. La buena educación no debe ser el fuerte de los actuales responsables.

Y finalmente lamento lo que pueda ocurrir, ya que no se nos ha informado de nada. En el Museo Histórico de María Díaz de Haro trabajaba una persona muy profesional a la que le entregábamos todo lo que habíamos ido recogiendo  desde películas y cintas, a todo lo referente a la radio clandestina de Venezuela bajo el gobierno vasco del exilio, fotografías y referencias de los viajes de los Lehendakaris a América. Nadie nos ha informado si esta actividad va a continuar o no. Solo nos hemos vistos sorprendidos con el cese de Gorka Álvarez. No existimos. Eso no es “escucha activa” ni es nada. Solo prepotencia y ausencia de empatía.

Le deseo todo tipo de éxitos a Gorka en el ayuntamiento de  Irún, le reconozco, como le reconocen en todas partes su magnífico trabajo de ocho años y me duele que se  trate a la gente así, perdiéndose además toda una experiencia  muy importante tras ocho meses sin decirle absolutamente nada. Así no creo se debe actuar. Y lo digo desde el respeto y la experiencia de haber sido el primero en este menester con el Lehendakari Garaikoetxea. Así, no.

1944. COMO LANDABURU RECUPERÓ LA DELEGACIÓN DE  PARÍS.

Domingo 16 de febrero de 2025

Si se fijan ustedes en el balcón del edificio sito en el N 11 de la Av Marceau en Paris, verán junto a la ikurriña, la bandera gallega. Es una composición que hemos hecho el Profesor Xosé Estévez y yo publicando un librito autoeditado con el homenaje al primer presidente gallego Alfonso R. Castelao  del exilio republicano, el gallego, catalán y vasco en 1950 cuando falleció el primer presidente de Galiza.

Don Manuel de Irujo me entregó una carpeta con las intervenciones que se hicieron en el salón principal de la Delegación Vasca  donde hablaron todas las personalidades perseguidas y exiliadas de aquellos años, siendo anfitrión del acto el Lehendakari Agirre. Y fue Irujo, gran amigo de Castelao, quien organizó aquel homenaje en ese estuche fantástico que es la Delegación vasca en París donde el año anterior se había creado el Consejo Federal del Estado español del Movimiento Europeo y un año antes había entrado la DC alemana de Adenauer en los Nuevos Equipos Internacionales.

Xosé Estévez y yo no sabíamos que estábamos tan cerca de que se produjera la gran noticia de la devolución del edificio a su legítimo propìetario, el EAJ-PNV, cuando a mediados del año pasado decidimos auto-editar estos discursos y elegimos la fotografía de la Delegación para darle valor a una gran edificación  tan cargada de buena historia. En breve presentaremos el libro. Este año 2025 ha sido  proclamado “Año Castelao”

LOS LANDABURU

El 24 de diciembre del año pasado, día en el que el Consejo de ministros acordaba devolver el edificio de la Av. Marceau a su legítimo propietario , Gorka Landaburu me llamó emocionado y me dijo: ”Ya he comprado el vino preferido de aita. Marqués de Riscal. Lo abriré ésta noche para celebrar la devolución de Alma Marceau”. Y es que Javier de Landaburu, diputado del PNV en el Congreso en 1933, e impulsor a tiempo completo de la Liga Internacional de Amigos de los Vascos, vivió todo aquello apasionadamente. Los Landaburu son una familia siempre cercana. Su mujer Konstan Illarramendi, amiga de mi ama de muy jóvenes en Zarautz, a su hijo Jon le conocí en 1983 en Bogotá en el viaje con el Lehendakari Garaikoetxea, su hijo Xabier RR.PP del Arriaga, su hija Itziar, suegra de mi sobrina Libe, su hijo menor Eneko parlamentario vasco en la primera legislatura en 1980. Todavía recuerdo como  si estuviéramos en una película, él y yo, sentados en el suelo de mármol, recostados contra la pared esperando en el Palacio de la Diputación de Bizkaia y charlando  tras la entrada de los obreros de Nervacero donde allí nos tuvieron encerrados. Su hijo Gorka, en decenas de encuentros y con Ander Landaburu, ahijado de Irujo cambiándole el sitio para que volviera del exilio en el avión con Don Manuel en marzo de 1977. Y algo más. Había dejado Cambio 16 y El País, estaba jubilado, y le preocupaba el vacío de conocimientos de todo lo que él había vivido familiarmente  tan de cerca y con tanta gente buena. Nos parecía que se aspiraba, desde la indiferencia  a privar a toda una generación de las herramientas intelectuales que nos permitan acceder al conocimiento de lo que somos y de dónde venimos y a sustituir las fuentes de ese conocimiento por un caudal de informaciones banales y descontextualizadas y, en eso, los distintos Departamentos de Cultura no han hecho nada sistemático para una necesaria pedagogía de una historia silenciada. Se han hecho cosas, pero ésta no ha sido una prioridad. Y vamos por el mismo camino. Por ejemplo, no es comprensible que no se haya apostado por una película narrando aquella dura aventura del Lehendakari Agirre huyendo vía Berlín. Es incomprensible.

El caso es que decidimos escribir una historia novelada ya que entre aquel exilio, la entrada de los alemanes en París, la Gestapo, el policía Urraca persiguiendo  republicanos y nacionalistas, el Lehendakari metiéndose en la boca del lobo nazi, vía Berlín, el Consejero Juan Gracia falleciendo tras huir andando de la capital francesa con su esposa y el continuo espionaje, los nazis y los colaboracionistas allí había más de un relato que si los hubiera conocido  Steven Spielberg hubiera hecho mínimo tres películas.

Desgraciadamente Ander falleció en 2022 pero conservo el minucioso relato de su aita, que me dio Don Manuel, sobre la recuperación del 11 de la Av. Marceau en 1944 y que es todo un guión. Estas semanas hablando todo quisqui en Madrid  “del Palacete regalado al PNV” por  Pedro Sánchez me revolvía por el grado de desconocimiento de toda estos hechos y de como de repente, si pones un acontecimiento clave de ésta envergadura en relación con lo que ellos creen es la ruptura de la “unidad de España” lo desconocido se convierte en viral. ¡Qué País Mikelarena!.

EL DIARIO DE LA RECUPERACÓN

El informe escrito por Javier Landaburu va del 18 de agosto al 19 de septiembre de 1944. Por razones de espacio solo puedo publicar lo hecho en una semana. Escribía así Landaburu:

“El senador Pezet nos dice, ante nuestra petición, que lo que ocupa  la atención de ese Consejo de la Resistencia es que tiene otras preocupacio­nes más graves. Que estemos quietos. Hablamos de otras cosas que ya no son del caso. Comentamos la situación de la calle donde ya empiezan a ser colocados pasquines de insurrección y quedamos con Pezet en comer juntos al día siguiente, si las circunstancias lo permiten.

19 Agosto. Y… no lo permitieron. Íbamos don José Luis, Agustín  Alberro y yo camino de casa de don Ernesto cuando en la Concordia se organiza la más suculenta ensalada de tiros. Imposible pasar. Atravesamos los puentes y nos dirigimos hacia los Inválidos. Inútil. El centro de París en plena batalla. Nos dicen que la Prefectura y el Hotel de Ville están en manos de la Resistencia. Y anuncian el «couvre-feu» para las dos de la tarde. Media vuelta y hacia Passy. En este barrio burgués y sin alma sólo oímos, de muy lejos, la artillería y los fusiles.

20 Agosto. A misa «comme il se doit». En el «Baratín» todavía pululan los S.S. Después de comer llega la noticia de un armisticio entre el gobernador alemán de París y las Fuerzas del Interior. «Avanzamos» sobre París para ver lo que pasa. Estamos «mucho moscas». Acaba de haber una alarma y el tiro de D.C.A. con que se responde a los aviones aliados que cruzan el cielo sin bombardear nos hace suponer que el tal armisticio no es cosa seria. Al llegar al Trocadero, junto a la puerta del Palais Chaillot vemos colocada una bandera francesa sobre la verja. No acabamos de mirarla cuando se acerca un coche alemán y en él se levanta un oficial que con una «mitrailette» ametralla la tricolor. Pies en polvorosa. Tiros del lado del Majestic. Desorientación. Vuelta a Passy.

21 Agosto. A las nueve de la mañana se me presentan en casa Hernández y Neira, dos vitorianos del Consejo de la Unión Nacional. Me dicen que hay que tomar la Delegación. Pongo reparos en vista de lo acordado con Pezet. Insisten: los italianos, los checos, los húngaros, han tomado sus Legaciones, sus periódicos. Llega Elena. Viene de parte de Muley a decirme que la Delegación está tomada desde ayer y que a las 11,30 nos harán entrega del edificio. Ya no hay dudas ni escrúpulos de cortesía. A las once bajamos la Avenue Wilson (a) Philippe Henriot (por pocos días) el tío Ustin, su retoño «ainé», Kaxkabara, Lekeitiokua y yo, camino de Marceau por primera vez en cuatro años. En la esquina nos esperan Hernández, Neira y Muley padre e hijo. En la casa, un cuerpo de guardia, los F.F.I. españoles encuadrados en la Resistencia francesa que han tomado el inmueble sin encontrar resistencia por parte del conserje que era el único que en aquél se encontraba. En el que fue despacho del Consejero Gonzalo Nardiz el jefe de la guardia, jefe que ha sustituido al jefe de los guerrilleros españoles muerto la víspera en la Concorde entrega las llaves a Hernández y éste me las pasa a mí, en nombre de la U.N.E. El minuto es sencillo pero a todos nos pica la nariz y nos cosquillean los conductos lagrimales. Todos juntos visitamos la casa. Presidencia, Vicepresidencia y Secretaría, cerradas. En el segundo piso se redacta y se firma un acta. Se hace constar que U.N.E. entrega el inmueble a sus legítimos propietarios. Hacemos constar nuestro agradecimiento. Nos piden que les cedamos unos despachos provisionalmente, mientras ellos buscan una casa. Accedemos como es natural. Firman el acta: Hernández, Neira y Muley por la U.N.E. Yo como delegado del lendakari  Aguirre y Agustín  Alberro a nombre de Eliodoro de la Torre.. Y nos vamos a comer. Por la tarde, forzamos las puertas de los despachos del primero. Dos retratos del caudillo pasan a mejor vida un poco descortésmente por mi parte y por la del tío Ustin y los sustituimos por la ikurriña —que hemos encontrado en un armario— y por el busto del Lehendakari  que Benito Cabredogoitia ha encontrado en la cava.

SORPRESA DRAMÁTICA

Y, ahora, sorpresa dramática, Agustín, por la mañana, ha encontrado unos papeles sobre una mesa y me ha hecho una seña dudosa. El papel o los papeles esos son la copia de una sentencia del Tribunal del Sena que atribuye todos los bienes de «Finances et Entreprises» al Estado español. Sentencia monstruo­sa, del más puro tipo totalitario. Resulta que esta casa que hemos «recuperado» es legalmente propiedad de Franco. Hay, pues, motivo para esperar una ofensiva. Los de U.N.E. quieren ir a asaltar el Consulado y la Embajada. Les hacemos desistir. No hay que crear dificultades al Gobierno francés. Seamos correctos.

En París sigue la batalla. Dicen que los americanos se acercan. Dicen también que los de la Resistencia se han adelantado. Salen los primeros periódicos y hablan de la escasez de armas. Esto se pone feo. Los alemanes se pasean por París en tanques y en camiones.

22 y 23 Agosto. Continúa la batalla con suerte diversa. Nosotros, clavados en los sillones del despacho del lendakari y de Vicepresidencia. En Secretaría, Kaxkabara gobierna las fuerzas de choque: los dos Luis Maris, Benito el carpintero, José Urbieta, etc. Para legalizar la ocupación del inmueble damos cuenta de ella a los jefes de la Resistencia del «quartier» que nos ofrecen toda su ayuda. Empiezan a llegarnos algunos visitantes tímidamente.

24 Agosto. Mr. Lucy, de la Prefectura, viene a visitarnos y a informarse de lo ocurrido. Nos pregunta si pensamos asaltar el Consulado y la Embajada. Respondemos siempre por la frase heroica de que no queremos crear dificulta­des al Gobierno francés; que nos hemos limitado a recuperar lo «nuestro». El hombre acaba por confesar que viene enviado por la propia Embajada para conocer nuestros proyectos. Luego ha resultado que el tal Lucy ya no es policía, aunque sigue siendo amigo del policía  Urraca. En la casa vamos encontrando todos nuestros archivos del año 1940 salvo, desgraciadamente, lo que costó la vida a Luis de Alaba (G.b.) y algunas otras cosas que echamos de menos. También hemos atrapado todos los archivos del Comité de Recuperación y los que éste arrampló de la «Jare» y del «Seré».

Sigue la batalla en París. Hay incendios. En el XVI, nada. En un asco. Al fin, por la noche anuncia la radio la llegada de los primeros carros de Leclerc. Uno de los primeros en llegar al Hotel de Ville se llama «Guernica». El primer sargento mayor llegado a París es José Luis Porset. La nochecita es de «aupa». La noche más dramática de toda una vida. Los alemanes siguen resistiendo y aun contraatacando. Los «Tigres» se siguen paseando por París. Y disparan. Vaya si disparan.

25 Agosto. Por la mañana, en la «Dele». La policía nos pide amablemente, de parte del prefecto, que le digamos qué títulos tenemos para ocupar la casa. El comisario, muy amable, a quien visitan Ustin y Kaxka dice que él ya nos conoce desde 1937 y que él responde de nosotros. Preparamos notas explicativas «ignorando» la sentencia”.

¿A que todo esto es de película?.