Jueves 4 de abril de 2013
Lo peor de esta monarquía opaca es que es cobarde. La nota de la llamada Casa Real diciendo que les había sorprendido la iniciativa del juez Castro de imputar a Cristina de Borbón, lógicamente pasó por las manos del rey y de Felipe. Cada paso se mide. Y aprobaron tan infausta y antidemocrática nota. Pero ellos no dan la cara. Y cuando la dan, en el caso de Cristina es ante un juez. Tiene gracia que esta señora jamás ha concedido una entrevista y si va el 27 al juzgado de Palma, no las tengo todas conmigo, tenga que contestar las preguntas de un juez. Y no me extraña que la sienten en el banquillo porque tanta estupidez creyéndose superiores tiene que tener el correctivo de la democracia. Y que conteste preguntas, pero ante el juez Castro. Aunque ya harán algo para que no baje la cuestita del juzgado.
Y digo lo de la opacidad porque Felipe ha estado en Barcelona en un acto judicial. Los exegetas han pesado y medido cada palabra. Nada que llevarse al colmillo. Los Borbones no dan la cara, más que cuando salen al exilio. No dar la cara va con ellos. Están por encima del bien y del mal. De ahí la nota y la extrañez de que imputen a Cristina. A Urdangarin si pueden hacerlo porque es un plebeyo, pero no a Cristina que es la hija del rey y cuando este dijo que la justicia es igual para todos solo pensaba en Iñaki, no en Cristina. Y menos en él que es un auténtico irresponsable. Por eso les ha sorprendido que el juez Castro con las 14 nuevas evidencias que ha logrado recopilar le impute. Y si el rey no fuera irresponsable deberían también llamarle como testigo ya que no se entiende este trasiego de influencias, peticiones, llamadas, permisos, tráfico de influencias, utilización de palacios y personalidades sin que el rey no estuviera en el ajo. Si lo ha estado para mediar con Corina en el tren de la Meca a Medina, como para no estar implicado en ayudar a Noós a Aizoom y a todo lo que se le ponga por delante pues partía de una base muy elemental: somos aforados y queremos aforrarnos y para ese trabajo tenemos inmunidad e impunidad. Con permiso fundamentalmente de los socialistas. Había que oírle a Zapatero hablar del rey. Y a Felipe.
Aquí lo que se demuestra es que el juez Castro, de 67 años, ha sido un tipo valiente y honrado. Habrá que elegir jueces a punto de jubilarse para que haya justicia en España, pues no le veo a un juez de cuarenta años metiéndose en semejante pozo y en semejante nido de culebras. El mundo de la Casa Real tiene profesionales de la presión, de las amenazas y de la defensa de sus mal habidas prebendas.
Y un apunte final.
No hay personaje que más deteste que un experto en Casas Reales, sucesiones, rangos, títulos, reverencias y estupideces semejantes propias del medioevo. Y ahora sacan que Cristiana es la séptima en la línea de sucesión y que algo tiene que hacer. Me importa un pito lo que haga pero recuerdo una cosa. Esta señora es la séptima porque la actual Constitución española, machista y salvaje consagró la primacía del varón sobre la mujer. En 1978 cuando se aprobó ya habían nacido, por este orden, Elena, Cristina y Felipe y le pusieron a Felipe el primero. En todo caso esta Cristina seria la sexta, no la séptima. Pero me da igual aunque convenga recordar esta miseria constitucional española porque sigo sin ver a todas estas marquesas, condesas e incluso gente progre protestando porque les da lo mismo. No tienen que hacer rastrillos ni ir a África a luchar por los derechos de la mujer. Tienen en casa un ejemplo a batir y poner en su sitio. No lo harán. Es lo que hay en este patio de monipodio.

