Miércoles 5 de noviembre de 2025
Se va Mazón, con su cara de cemento,
sin grietas, sin lágrimas, sin arrepentimiento.
La DANA arrasó, la tierra lloró,
y él, blindado, ni se inmutó.
Promesas al viento, discursos de humo,
la gente clamando, el dolor como zumo.
“Nos fallaste”, gritan, “nos dejaste morir”,
pero él se despide sin querer oír.
La cara de cemento no siente el temblor,
de madres sin hijos, de rabia, de horror.
Se va con su traje, su gesto impasible,
como si el desastre fuera cosa invisible.
Pero el pueblo recuerda, no olvida jamás,
las aguas que ahogaron, la falta de paz.
Y aunque se marche, aunque diga adiós,
la historia lo juzga, sin posible perdón.
Mikel Ortíz de Arratia


