AQUEL DRAMÁTICO ESPECTÁCULO

Jueves 15 de enero de 2026

Publiqué ayer la fotografía  del acto en la puerta del Carlton donde veíamos al alcalde franquista Areilza vestido de falangista en el  momento  en el que  se produjo, el cambio de nombre de la conocida como Elíptica  a Plaza a Federico Moyua. Fue una cacicada que se perpetúa. Eran momentos en los que en Larrinaga se fusilaba.

Hoy publico esta fotografía de peor calidad pero muy dramática. Se trata de la exhibición de la victoria por sublevación del ejército español y de cómo se quita el letrero que existía en el  balcón del Carlton  de Lendakaritza-Presidencia. Allí tenía su despacho el Lehendakari Agirre y para los ocupantes fue un espectáculo, a balcón lleno de sátrapas, de la nueva dictadura. Debió de ser todo un festín entrar en el despacho del Lehendakari y exhibirlo como un botín de guerra. El año pasado, comprado en una subasta, se le entregó al Museo del Athletic, el carnet de socio de Agirre que en ese  ese acto fue incautado por los “vencedores”.

Del Carlton y de lo que se hacía en él hay muchos pasajes en el libro “El Árbol de Gernika” de Steer. Recuerdo uno muy gráfico. El periodista inglés fue quien denunció en el Times el bombardeo de Gernika y la  entrevista que cuento se la  hizo al Lehendakari en 1937 en su oficina de guerra presidida por un crucifijo. Y lo describe incluso físicamente.

Cuenta como subió por la Gran Vía desde el Hotel Torrontegi y de como llegó a la puerta del Carlton donde un viejo miñón le preguntó donde iba. Le contestó que a entrevistar al presidente y el miñón con su viejo mosquetón le comentó.

”¿A Joshe Antonio?. Sube al primero”. Y comentaba Steer que si eso le hubiera ocurrido  en Berlín en la Cancillería y le hubieran contestado, ”¿Dónde Adolfo?” ahí mismo hubiera caído el III Reich.

Viejas historias de Bilbao, del Carlton, de Euzkadi que no se pueden ni deben olvidar. Ayer mismo, tarde, pero por fin, se  le quitaban todos los honores a José María Ruiz Salas alcalde y presidente de la Diputación durante el franquismo. Va un poco lenta la cosa a pesar de haberse aprobado la ley. Cincuenta años después seguimos con Plaza Moyua y con nombres de gentes  que usaron su poder logrado gracias a una victoria militar.

Ahora que se celebra el centenario del Carlton un acto reivindicativo bonito sería volver a poner por espacio de una semana ese cartel en el hotel, con ceremonia incluída.

Sería pedagogía democrática, recordar la historia en su parte más cruel y represiva, porque todo eso aconteció, lo exterminadora que fue la dictadura y de cómo se rió de las instituciones vascas, así como una enseñanza para las nuevas generaciones. Pero como no somos ingleses, no se hará. Una pena.

LA AMNESIA COLECTIVA Y LA PLAZA ELÍPTICA

Martes 13 de enero de 2026

Se cumplen cien años de un edificio emblemático de Bilbao, el Hotel Carlton, que no fue solo hotel, sino sede de la presidencia del primer gobierno vasco presidido por el Lehendakari Agirre. Bajo el balcón, un gran letrero ponía LENDAKARITZA

El ayuntamiento de Bilbao estaba presidido en 1936  por el republicano Ernesto Ercoreka que fue expulsado de su despacho para entregárselo a José María de Areilza, activista de la derecha más hostil y que no había sido elegido por nadie. Botín de guerra.

Le vemos en ésta foto en la puerta del Carlton vestido de falangista y levantando el brazo el día que quitado el cartel de Lendakaritza, su dictatorial corporación decide quitarle el nombre  a la plaza que se llamaba Señorío de VIzcaya, pero en todo Bilbao se le conocía como Elíptica, por el nombre del alcalde la dictadura de Primo de Rivera, Federico Moyua. Eran tiempos de crueldad y asesinatos y momentos de la peor represión en Bilbao  que fueron los tiempos de Areilza como alcalde. Persecución e imposición y fusilamientos de gudaris, milicianos y republicanos.

Es increíble como el intento del alcalde de Bilbao, Josu Ortuondo, de retomar el nombre de Elíptica como lo hizo con la Plaza Circular ,no ha sido llevado a cabo  para ser nombrada Plaza Elíptica. Es increíble.

Hoy hablando de esta Amnesia Colectiva traigo a continuación el trabajo en la Vanguardia de su ex director Marius Carol que dice así:

“El filósofo George Santanaya escribió un epigrama que sigue siendo válido tres cuartos de siglo después: “Los que no recuerdan el pasado están condenados a repetirlo”. Santanaya nació en Madrid, creció en Boston (enseñó en Harvard) y murió en Roma, en 1952. La ignorancia de la historia es algo que siempre ha preocupado a los sabios. En los últimos años, los historiadores se han dedicado a investigar el grado de conocimiento de los ciudadanos sobre su pasado.

En el Reino Unido, tres de cada cuatro británicos tienen alguna idea sobre la batalla de Waterloo. Los más jóvenes creen que es una canción de Abba, y las personas mayores, que es una estación de tren. En EE.UU., Gallup puso de manifiesto el gran desconocimiento de la historia de los norteamericanos: cada vez menos encuestados eran capaces de asociar a Hitler con Alemania, Napoleón con Francia o Churchill con Inglaterra. No es de extrañar que volvamos a tropezar en las mismas piedras.

Solo desde la ignorancia de la historia se entiende que crezcan los ultras

El catedrático emérito de Historia de la Universidad de Cambridge Peter Burke ha escrito que el mundo vive una especie de amnesia colectiva que puede tener graves consecuencias. A su juicio, en España el recuerdo de la Guerra Civil contribuyó al retorno de la democracia, pues unió a los demócratas más allá de sus ideologías. Y ahora, cuando prácticamente nadie recuerda la guerra, la democracia parece cada vez más frágil.

El dilema del alacrán

Sorprende que en Chile haya ganado las elecciones José Antonio Kast, el hijo de un militar afiliado al partido nazi que respaldó al general Pinochet cuando en 1973 dio un golpe de Estado en el que abolió la democracia. Entonces fueron ejecutadas más de tres mil personas y 30.000 chilenos sufrieron torturas y prisión por defender las libertades. Cuando todavía se están investigando los crímenes del dictador, Kast muestra su admiración por él. Y la gente le vota.

La internacional ultra avanza, conquistando países y ganando cuotas de poder. Disponen de dinero, de la protección de los líderes supremos y de la complicidad de los millonarios de las tecnológicas. Pero sin historia no hay paraíso. Su conocimiento es indispensable para no regresar al pasado, en unos tiempos en que los ignorantes amenazan el planeta”.

Esto dice bien Marius Carol. Y es verdad. Nadie sabe, o muy pocos, que el  Hotel Carlton fue sede del primer gobierno vasco y que Areilza, el que llamó ratas a los bizkaitarra diciendo que la guerra había sido una victoria militar  le puso el nombre de Moyúa, un alcalde la dictadura, a la Plaza más importante de la Villa.

Y esto ocurre, entre otras cosas por falta absoluta de sensibilidad y de respeto a nuestra historia.

DE LIMPIABOTAS  DEL  PALACE A DORMIR A LA INTEMPERIE

Lunes 12 de enero de 2026

En 1986 cuando llegamos a Madrid, el hotel Palace, a 200 metros del Congreso nos hacía un precio especial, incluso barato. Necesitaba una remodelación. Había fracasado la negociación para convertirlo en despachos de diputados. Y allí íbamos, como en tiempos de la República los diputados vascos se alojaban en el  hotel Panamá.

Allí le conocí al limpiabotas del hotel, Luis Fernández Souto, una persona correcta, con el que charlábamos. Tenía su chiringuito de madera elegante y bien montado en un recoveco  al lado de la puerta del WC y cuando no tenía trabajo paseaba con su elegante chaleco de rayas de mayordomo inglés. Era un clásico.

Y como leía el periódico, nos preguntaba cosas y nos contaba sus penas. Una de ellas era decirnos que a él le gustaba ser limpiabotas pero que su oficio iba a desaparecer porque se consideraba una explotación y no tenía ningún reconocimiento de nadie,  aunque él se ganaba la vida con lo que cobraba y las propinas.

Consideraba una injusticia se considerara su trabajo como algo peyorativo y de tan servicial, humillante. ”Un señor que limpia el pescado, o limpia las tuberías, o trae el butano ejercita un oficio más y es persona respetada. Yo no. Para colmo me han sacado una foto con el político Javier Arenas y le han presentado como un señorito cuando en México y en América en general es un oficio como otro cualquiera. Cantinflas era limpiabotas”.

Lo traigo  a colación porque el Covid fue el inicio de un año trágico para Luis. En 2020, por culpa de la pandemia, perdió su trabajo. Era el último limpiabotas del Hotel Palace de Madrid y se quedó sin empleo, y con la pérdida de trabajo, perdió también la prestación y el piso en el que vivía. Un año que le quitó todo. Hoy es un mendigo callejero.

En la vida de Luis, el Palace quedó en el pasado, tras 32 años trabajando allí, y le dejó sin nada. Se vio durmiendo en la calle, al raso en Madrid, en medio de la ola de frío que ha acabado con la vida de dos personas en las últimas horas. 

«En un parque aquí al lado de la Puerta de Toledo, en una tienda de campaña y un saco militar. En este saco, que me abriga a 15 grados bajo cero», contaba Luis en un programa de televisión cuando le vi y me entristeció. Se cumplía  lo que nos repetía. Y creo tenía razón. El limpiabotas es un oficio digno, no humillante, da trabajo y llena un hueco aunque ahora sea cada vez más difícil ver a gente con los zapatos de cuero. Todo es goma. Lo llaman progreso y comodidad. Pero a Luis le ha arruinado su vida.

Hoy pide a los servicios de limpieza que no tiren el saco con el que pasa los días. Mientras que enseña fotos de su vida anterior: «Ese soy yo», afirma al ver las imágenes, donde está prácticamente irreconocible «y afeitado, como debe ser».