Miércoles 3 de febrero de 2021

Me llama la atención que en el mundo de la Izquierda Independentista, teniendo como tienen gente solvente, profesores universitarios y personas con cerebro, sus dirigentes opten por el tercer mundismo, lo cutre y lo reventado, en lugar de mirar lo que sucede en Europa y dentro de ella en los países escandinavos. Unen izquierda independentista con bronca, pancarta, marcha, y tensión. Les encanta Nicaragua, Cuba y Venezuela como modelos donde no funciona absolutamente nada.
El ejemplo claro es su aversión a la incineración organizando manifestaciones absurdas con argumentación manipulada para movilizar a su gente como si no hubiera causas más solventes en las que pasar el tiempo.
Hace dos días hablábamos del artículo escrito en Gara por gentes que creen tener una bandera hipercrítica ante todo lo que se mueve para bien en Europa.
Nos dijeron que Zabalgarbi iba a producir un muerto cada hora. Hagan ustedes el cálculo de muertos que deberíamos haber enterrado o incinerado de seguir sus profecías. Y ahora están contra de Zubieta y lógicamente contra Zabalgarbi.
Por eso traigo el ejemplo de lo que ocurre en países donde la gente usa la cabeza algo más que para embestir.
“Copenhague abrió al público en 2019 su primera pista de esquí artificial, construida sobre el techo de una incineradora de basura, un proyecto diseñado por el prestigioso estudio de arquitectura BIG y con enfoque medioambiental.
La colina artificial, bautizada en un juego de palabras como Copenhill, pretende convertirse en una atracción turística y recreativa en un país cuyo “monte” más alto no llega a los 200 metros y que apenas cuenta con media docena de pequeñas lomas que pueden usar usadas en invierno para esquiar.
“Quisimos crear algo que proporcionara una experiencia a la gente. Recordamos que cerca de aquí hay una zona con instalaciones para deportes de riesgo y nos atrajo también la idea de construir una montaña auténtica sobre una montaña de basura”, explicó en rueda de prensa el arquitecto David Zhale, del estudio BIG.
La pista, situada en la isla de Amager (en la zona sur de Copenhague), tiene 85 metros de alto y 370 metros de largo y corona una fachada construida con cajas de aluminio, que permiten ver al visitante parte del interior de la central de residuos mientras toma el ascensor para subir a la cima.
“Es algo único y muy especial por la combinación de una planta de tratamiento de basura con un área recreativa.
La planta, propiedad del municipio de Copenhague y otros cuatro del área de la capital, es la más efectiva desde el punto de vista energético de Dinamarca y es capaz de incinerar hasta 70 toneladas por hora, que se convierten en electricidad y calefacción para más de cien mil hogares.
El ARC incluye también una decena de plantas de reciclaje en otros puntos de la ciudad y apuesta por el aprovechamiento máximo de los residuos, siguiendo el proyecto de Copenhague de convertirse en una ciudad neutral en emisiones de CO2 en 2025.
La seguridad ha sido extremada al máximo para garantizar la protección de los esquiadores, resalta Simonsen, que compara la posibilidad de un accidente con que la planta sea alcanzada por “un platillo volante con Elvis Presley a bordo”.
¿Alguien cree que en Copenhague sus ciudadanos se han vuelto locos?,¿Por qué la IA no hace política constructiva en lugar de decir NO a todo?.
Martiartu nos lo explicaba.
“Efectivamente, la forma de intentar implantar el puerta a puerta en Gipuzkoa fue nefasta. Y no sólo por la imagen arrogante y dictatorial que se dio a la hora de explicarlo, sino por la oscura gestión del txiringito GHK, con sus «contrataciones» a….
EH Bildu recibió de su propia medicina, no hubo más. En mucha menor dosis, eso sí, que al maestro no se le enseña y al aparato de propaganda de la borrokada (Naiz.info, Gara, Berria, Hitza, televisiones locales, la misma ETB a ratos…) no se le puede superar tan fácilmente.
No puedes esperar sumisión a tu «verdad absoluta» (el Puerta a Puerta como dogma de fe, sin mayor explicación) si te has dedicado toda tu vida a torpedear todo lo que se menea. Si eso está bien o mal, se lo dejo a curas y profesores de ética, pero está claro que en política era algo previsible. Que el PAP sea mejor sistema o no quedó eclipsado por tan monumental torpeza. Supongo que también sería saludable cuestionar el PAP¿no?, ¿o es que basta un argumento de autoridad (el que convenga) para que el ciudadano tenga que decir amén jesús?.
Yo personalmente soy partidario de potenciar al máximo la recogida selectiva, pero siempre habrá un resto que hay que incinerar. ¿O la alternativa de exportar residuos en convoyes de camiones GHK (soy uno de los muchos que los padecieron en la A-8) con la consiguiente contaminación y riesgo viario era aceptable?.
Un debate sosegado hubiera sido lo más adecuado, pero la acción-imposición trajo la consiguiente reacción-oposición. Parece mentira que cometieran tal error con lo duchos que estaban en esa dialéctica…”


