En ETB,
este lunes Arnaldo Otegi y Carmen Garrido vociferaban contra el Llehendakari a
cuenta de la pandemia. Los que no querían elecciones el pasado 12 de julio
tapaban sus vergüenzas siguiendo la máxima de “Ataca, para que no te ataquen”. Y
ETB se lo permite. Al lado de estas acusaciones, graves acusaciones, deberían haber
preguntado al portavoz del gobierno, a la Consejera de Sanidad o a alguien
responsable sobre lo que opinaba de las mismas. Es lo que hace la BBC, de lo
contrario el ataque se queda en el oído como algo verdadero y sin réplica.
La
misma ETB que nada decía sobre la nieta de una personalidad vasca desaparecida
en el Pacífico colombiano, noticia que ha conmocionado aquel país. El abuelo de
Juana Perea asesinada por trabajar en un
lugar paradisíaco con las comunidades
naturales y que pretendía construir un ecohotel tuvo como abuelo al primer
delegado del Gobierno Vasco en aquel país, Andrés Perea Gallaga, que fue alto
funcionario de Hacienda en la Diputación de Bizkaia y en el Gobierno Vasco. Y
con una densa historia por detrás de éxito académico y profesional.
Entiendo
que a los corresponsales de ETB no les exijan un curso de una mínima historia
vasca en los países de destino, pero no estaría nada mal que lo hicieran. La
profesionalidad exige algo más que dar la nata de las noticias que seguramente
compradas a la CNN o a la agencia EFE no desentonarían en nada con lo que aquí
recibimos.
Digo
todo esto porque era el día en el que aparecía la Consejera Artolozabal, la
Directora de Gogora Aintzane Ezenarro y el Viceconsejero Rodríguez Ranz
hablando de una próxima campaña y del próximo día de la Memoria el 10 de
noviembre con un logrado mensaje: ”Mirar hacia atrás para seguir adelante”
sostenido en la mirada de un joven. Bonito anuncio. Se trata de transmitir la
memoria en todas las instituciones con un criterio de Memoria compartida, no
como arma arrojadiza. ”Una mirada crítica, abierta, inclusiva, humana, constructiva
y ética”. ¡Casi nada!.
El
grave problema es que todos estos deseos son fantásticos pero se quedarán en poco
si ETB no los asume. Cuando creamos el Ente en 1982 una de sus prioridades era
ésta. Nos habían tenido en silencio cuarenta años y se trataba de recuperar el
tiempo perdido. Mesas redondas, ediciones, fechas simbólicas, documentales, grabar
la memoria hablada y todo en horas de prime time. Con la actual ETB te enteras
de la última noticia en Medio Oriente, de la campaña USA, de cuando va a ser la
próxima huelga o manifestación convocada por ELA y LAB y poco más. Lo poco de
historia en horas de madrugada o los domingos mañaneros.
Confiemos
que esto cambie pues de no ser así es mejor no gastar pólvora en buenas ideas
que se quedan siempre en la marginalidad del momento.
Reconozco, soy un pesado. Es la tercera vez que lo recuerdo aquí. Pero como a Podemos y Bildu no les gusta el recordatorio, lo hago yo. Les basta acusar y decir la mayor de las atrocidades porque saben que, como no son el PNV, el grado de sanción social y el recuerdo, es mínimo. Como Iturgaiz. Dijo Otegi: ”el PNV antepone el interés económico a la vida”. ¡Toma ya!. Por eso conviene hacer pedagogía y recordar las tremebundeces que dijeron cuando el Lehendakari, viendo un pequeño claro en las nubes, convocó las elecciones el 12 de julio. No hubieran estado nada mal hacerlas en octubre cuando las propusieron los de Bildu, incluyendo al alcalde de Ordizia. Estado de alerta, confinamientos perimetrales, asimétricos y comarcales, UCIs con fallecidos, cierre de locales, rastreos, solo convivientes….Por eso me gusta recordarlo. Sobre todo cuando, con semejante énfasis se dicen semejantes barbaridades, la gente normal tiene que tener una agenda para apuntarlas, la sospecha tras la oreja y una pregunta: ¿Por qué y para qué lo habrán dicho?. ¿Buscaban lo mejor o buscaban el caos?.
El
jueves 22 en el Parlamento Vasco Maddalen Iriarte se acercó al Lehendakari y le
pidió medidas más drásticas y ofreció total colaboración. Curiosamente, ante un
exquisito TSJPV el estado de alerta general era lo procedente y fue el Lehendakari quien le
llamó a Sánchez y tras él, vino lo demás. Entiendo que esta influencia e interlocución se minimice diciendo que como somos menores de
edad tenemos que pedir a papá estado permiso para todo. De acuerdo. No somos
independientes, tampoco lo es nadie en Europa, pero la firma sobre hielo de la
reforma laboral de Bildu, ya sabemos dónde quedó. Por lo menos Urkullu es un
interlocutor fiable al que se le respeta y hace caso. Y, eso, lógicamente, hay
que criticarlo.
Aquellos
dos días parecía que el mundo de Bildu, bajaba en algo su crítica constante. Pero
la vida es sueño y los sueños, sueños son. El domingo 25 en Gernika se
acordaron que hacía 41 años, el pueblo vasco mayoritariamente había aprobado en
referéndum el estatuto de autonomía de Gernika, el estatutillo vascongado según
Monzón y allí fueron para ponerlo pringando. Son parlamentarios y hay un
gobierno gracias a ese estatuto pero como estuvieron frontalmente contra él
solo hay que decir que no sirve y es una entrega. Todo lo producido por el
llamado “régimen del 78” es una basura y está superado. Nosotros conocemos bien
las bondades y maldades del régimen del 78, una de las vividas fue ETA, cuyas acciones apoyaron los del puño en alto cuarenta
años. Por eso sus análisis son como siempre del todo y la nada y de cuanto
peor, mejor. Es esa su tóxica ideología de la que no tienen valentía de abjurar.
El
problema de EHBildu es que en la actualidad es un zombi político. No ha
aprendido que la política tiene sus tiempos, sus renuncias, sus modos de
proceder y eso se nota demasiado. Se notó cuando no querían elecciones y se nota
ahora cuando de la chistera sacan
continuamente argumentos peregrinos para confundir al personal, usando
demasiado el doble lenguaje así como la acusación sin fundamento. Como decir que
se enteran de todo por los periódicos. Tuvo que salir el gobierno vasco a la palestra diciendo que la consejera de Sanidad,
Gotzone Sagardui había mantenido un encuentro
con una treintena de alcaldes de los municipios de la zona de salud del Goierri y Alto Urola sin añadir
que el Lehendakari les ha dicho que estará con ellos cuando los distintos consejeros
hayan terminado su periplo por el Parlamento. Da igual. Lo importante es crear
una matriz de opinión negativa. El gobierno vasco no está a la altura, tiene
que pedir permiso a Sánchez y encima no
nos consulta nada. O la brutal huelga de estibadores en el Puerto de Bilbao que
le ha hecho perder rutas, o la campaña contra el Gobierno en relación a la
educación tan subida de tono y tan poco
vocacional y como el curso escolar va bien, dirigen ahora su tensionamiento a
la sanidad. Sindicatos que no se presentan a las elecciones, pero quieren
gobernar desde la calle, piquetes incluidos como en el Puerto.
Es una
manera rara de hacer política, como la utilizada por Mertxe Aizpurua en el
Congreso obsesionada de desmarcarse del PNV en todo. Se llega a un acuerdo de aislamiento a Vox en el
Parlamento Vasco, como hacen Macron y Merkel en sus países, y en lugar de hacer
honor al compromiso y como queriendo recuperar el tiempo silente perdido en la
tribuna, la portavoz de Bildu nos encaja un discurso nada creíble en la moción
de censura que tuvo como respuesta de
Vox la lectura de los nombres de las 835 víctimas de ETA olvidando las del GAL
y otras conexas. Y luego se quejan del facherío al que siguen dando argumentos porque todavía
hoy es el día en el que siguen organizando recibimientos a los causantes de
aquella barbarie. ¿Qué credibilidad se puede tener y que confianza adquirir con
semejante conducta?. Parecería que Vox y Sortu, son dos extremos, que se retroalimentan.
Confiemos en que tras las elecciones norteamericanas no le manden un telegrama
a Trump por su resultado, como hicieron hace cuatro años.
El
sábado 24 Pedro Sánchez estuvo en el Vaticano con el Papa. Este le dijo: ”las
ideas sectarizan y deconstruyen la patria”. Mucho más en Pandemia. Pero los
Comisarios de la revolución no son
cristianos ni tienen por qué hacer caso a tan sabio consejo. Tampoco hay que
extrañarse. La idea del barro político, la confrontación y ahora la encubierta lucha de clases contra el neoliberalismo y Confebask
es una constante histórica del marxismo. Su apología acompaña a sus programas
ideológicos y emocionales. La hostilidad y la rivalidad contenida en ella
configuran sus representaciones del mundo. Con Pandemia o sin ella. No buscan
consensos ni reconciliaciones. La imposición sobre el otro, la manipulación de
la realidad y la confrontación ocupan toda su atención. En este contexto
ideológico, se incentiva la idea de que todo está mal, asociado con el supuesto
de la justicia social, históricamente ignorada, aunque no sea verdad.
Como
herencia decimonónica, este núcleo conceptual permeó cultural y políticamente a
diversas sociedades. Desde luego al mundo de ETA, del que Sortu es su heredera ideológica. Y cada vez se nota más. Desde
entonces, la idea de la lucha de clases y su papel como “motor de la historia”
revela la inherencia marxista a la inevitabilidad de la confrontación total, aunque
ahora el discurso será el del rodillo
PNV-PSE. El pelo de la dehesa en la política vasca está ahí. Bildu, Sortu, ELA,
LAB grupos sandinistas, Sierra Maestra y organizaciones de este estilo
organizaron hace unas semanas una manifestación contra Estados Unidos ante el
Arriaga por lo que llaman el bloqueo de Cuba que es un embargo, poniendo al
receptor de su famoso telegrama, Donald Trump como gran responsable de todo, pero
sin decir una palabra en relación con los derechos humanos en Cuba, la libertad
de expresión y de movimientos, el poder organizar una empresita para poder
vivir con mayor dignidad y minucias como ésta. O la bronca que anunciaron nos
iban a montar en Gernika y Bilbao el 27 de octubre por la visita del premio Sajarov Lorent Saleh y el
clásico tw, ”el PNV al servicio del
fascismo, el golpismo y la corrupción saqueadora al servicio de los yanquis”.
Siguen
sin cambiar en nada. Me decía un jelkide concejal de oposición que EH Bildu,
pueblo a pueblo, está muchísimo más cerca de Arkaitz Rodríguez que del ex
alcalde de Errenteria Julen Mendoza. Los comunicados de rechazo de la
violencia, son sólo una faena de aliño despojada de cualquier asunción real
ética y democrática. Forman parte de la misma estrategia de «lavado de
imagen» que ha situado a personas de perfil bajo y escaso pasado político en
las alcaldías, mientras la verdadera administración y decisión municipal recae
en la ortodoxia revolucionaria. Como en el Parlamento Vasco. ”Te pongo un ejemplo: a finales del 2018,
organizamos, en el marco de los debates de la Comisión para la Memoria y la
Convivencia un ciclo de cine-fórum con diversos documentales sobre el
reencuentro de víctimas de la violencia etc. EH Bildu votó a favor para, a
renglón seguido, dictar una orden interna de boicot. Ningún concejal, ni ningún
dirigente local, ni ningún simpatizante de la izquierda independentista acudió
a las diferentes sesiones; el entonces candidato para las municipales del 2019,
hoy alcalde de Bildu, pasó delante de nosotros a la entrada del cine donde se
iba a proyectar uno de aquellos documentales;
saludó
pero no entró. Había interiorizado perfectamente la orden”. Ese es el doble
discurso.
Escribió
Arnaldo Otegi en el decimoquinto aniversario del fallecimiento de Idigoras el
pasado mes de marzo un consejo que le daba el de Zornotza. ”Ronaldinho, tenemos
que cambiar. Esto de creernos los más altos y los más guapos, pero sin salir
del ghetto de Varsovia no es el mejor
camino”. Otegi lo ponía en valor, pero siguen en el ghetto y con la misma mentalidad de Sierra Maestra de hace cuarenta años. Cuando
en el 2003, Otegi presentó el documento Anaitasuna, Arzalluz les dijo
inaugurando el batzoki de Alsasua: ”Aquí llevamos apelando a la unidad de los
abertzales desde hace ya muchos años. Lo que pregunto a Otegi y su gente es si
están dispuestos a dejar de lado su
dogmatismo marxista, a reconocer lo bueno y lo malo, a debatir con sentido
práctico, a ceder en sus postulados y a respetar los votos de todas opciones
políticas. A partir de ese momento el diálogo político será posible”. Más claro
agua. Pero siguen en el ghetto.
Juana Perea, hija de
Andrés Perea Sasiain y nieta de Andrés Perea Gallaga, ha sido asesinada en
Colombia. Su muerte ha conmocionado aquel país y a nosotros porque nos toca de
cerca. Juana era una mujer entregada en ayudar a las comunidades locales en un
lugar exuberante de la naturaleza colombiana en el Pacífico desde donde se
divisa el paso de ballenas desde una situación privilegiada y donde ella quería construir un ecohotel y
ayudar a los pequeños hotelitos con encanto de esa localidad. Llevaba allí
trabajando dos años. Malas gentes que querían explotar de interesada manera ese
medio la han asesinado.
Juana era una luchadora como lo fue su abuelo, una personalidad vasca que
tuvo que exiliarse por motivo de la guerra y cuya biografía me redactó para el
Euzkadi, su amigo Patxi Abrisketa. Conviene conocerla en este país tan poco
dado a conocer y reconocer su pasado inmediato.
Así me lo contó.
El 16 de abril de
1980, en Bogotá, murió Andrés Perea Gallaga, gran patriota vasco. Barakaldés
castizo de vieja raigambre encartada, había nacido en 1898 en la Plaza de los
Fueros. Don Andrés Perea Begoña, su padre, fue semilla de numerosa familia que
ha dado a Euzkadi destacados profesionales. Andrés hijo era el centro de todos
ellos.
Desde joven militó en
el nacionalismo de Barakaldo. Primero dentro de los cuadros del PNV y del
heroico batzoki de su pueblo, que por entonces alcanzó a ser verdadero adelantado
de la causa en la ribera izquierda del Nervión y en toda la zona del Oeste
vizcaíno. No eran tiempos fáciles los de la segunda fuerte corriente
inmigratoria, a la sazón inadaptada, a raíz de la prosperidad minera, naval y
de los Altos Hornos durante la guerra del 14 y en el furor de los conflictos
obreros. Más tarde, con ocasión de la escisión del partido sabiniano y creación
de Acción Vasca, se adhirió a esta agrupación patriótica liberal, dentro de la
cual llegó a ser miembro de su Junta Nacional. Como escritor, colaboró con
frecuencia en «Tierra Vasca», órgano de Acción, bajo el seudónimo de
Pablo de Zuazo.
Perea Gallaga, de
rectitud acrisolada y de alta preparación en las disciplinas fiscales, antes de
la guerra fue inspector de Hacienda de la Diputación de Vizcaya, y en el
Gobierno Vasco del 36, Director de Operaciones, puesto de confianza en la
Secretaría de Eliodoro de la Torre. Desde este cargo participó en la evacuación
de los valores preciosos y fiduciarios depositados en la banca del territorio
bajo la jurisdicción del Gobierno autónomo, transportados en el mercante
«Torpehall», de bandera inglesa, al mando del capitán Andrews, con
rumbo a Holanda, destino que a la salida del Abra trató, sin ningún éxito, de
interferir el «Cervera». El «Torpehall» entró, al término
de la feliz travesía, en el puerto holandés de Frissingen, en donde el
cargamento resultó intervenido por las autoridades de los Países Bajos, dando
lugar a un confuso pleito que concluiría con la entrega ordenada y completa de los
valores. A Perea le tocó, con otros funcionarios vascos, la gestión de tan
embarazoso asunto.
De Holanda a Bélgica y
de aquí a Colombia, a finales de 1938, marcó la ruta del exilio definitivo. En
la capital de la República andina Perea asentó su familia, los Perea Sasiain,
hoy compuesta por tres generaciones de descendientes.
Las inquietudes
políticas vascas firmes y la calidad humana de altísimos quilates de nuestro
compatriota movieron al Lehendakari Agirre a designarle, en 1945, Delegado del
Gobierno Vasco en Colombia. En este país desempeñó la cátedra universitaria,
asumió posiciones técnicas en la Administración Pública, actividades que por lo
sobresaliente de su ejercicio le merecieron la concesión de la Cruz de Boyacá,
condecoración máxima colombiana que, vale la pena decirlo, la han recibido
cinco vascos en lo que va del siglo, entre ellos Pío Baroja en sus postreros
momentos.
El atavismo y la
formidable capacidad de trabajo de Andrés Perea le arrastraron en sus últimos
años a la minería y a la industria metálica, la de su tierra fabril, sectores
en los que desarrolló varias empresas.
Por todos los
aspectos, el que ostentó el decanato de los vascos en Colombia, fue patriota
modelo. Hasta el final del régimen franquista repetía, con especial énfasis:
«No quiero morir antes del cambio». Su hija Victoria lo decía:
«Mi padre fue un hombre naturalmente bueno, que vivió pendiente de
Euzkadi».
Andrés Perea Gallaga,
los vascos de Colombia le despedimos con nuestro «Goian bego»
Hasta aquí la emotiva semblanza de Abrisketa. Su nieta ha sido asesinada. Esa
muerte terrible y absurda nos toca de cerca. Seguramente en Barakaldo se
honrará su memoria. G.B.
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