¿Sabía que…?

Fruto, sin duda, de la envidia por una de las secciones más exitosas de este periódico, destapo el tarro de las exclusivas que me guardaba para mi y, susurrando, las comparto confidencialmente con la concurrencia.

¿Sabía que la libertad puede ser la peor de las tiranías y que por eso hay personas que prefieren añorarla a gozarla? ¿Sabía que, aunque lo parezca, los columnistas no estamos tan seguros de lo que escribimos? ¿Sabía que muchos de los que más vociferan son los que más tienen que callar? ¿Sabía, por contra, que buena parte de los que callan, si no forman parte de la especie que otorga, son los que más deberían gritar? ¿Sabía que respecto a varios asuntos hay más de una verdad y respecto a otros, ninguna? ¿Sabía que pensar mal no es necesariamente garantía de acertar, de igual modo que tampoco lo es pensar bien? ¿Sabía, ya que nos ponemos, que pensar a secas no es gran cosa porque es algo que podemos hacer, valga el contradiós, sin pensar?

¿Sabía que hay políticos que se van a tomar una caña tan panchos después de haberse puesto mutuamente de chupa de dómine en público? ¿Sabía que otros que se tratan con maneras versallescas cuando hay focos no irían juntos ni a cobrar una herencia? ¿Sabía que en dialecto parlamentario la palabra acuerdo equivale a veces a trapicheo? ¿Sabía que en ese mismo idioma jurar que de tal agua no se beberá puede ser la forma coloquial de pedir dos garrafas? ¿Sabía que principios, medios y fines se suelen guardar en el mismo bolsillo y que acaban echándose a perder por el contacto recíproco?

¿Sabía que es estadísticamente probable que una de cada equis veces que porfiamos algo estemos profundamente equivocados? ¿Sabía que a la mayor parte de la gente esto último le importa una higa y que si le importa, lo disimula? ¿Sabía que cada vez que elige algo está dejando de elegir miles de otros algos y que tiene que apechugar con ello? Pues, ea, ya lo sabe.

6 comentarios en «¿Sabía que…?»

  1. Hace tiempo que no me gustaba tanto una columna tuya. Creo que estoy de acuerdo al cien por cien. Por cierto, ya me encuentro mucho mejor. Oye, un corderito y una botella de vino de la Rioja alavesa y mano de santo. Ondo pasa.

  2. ¡Qué a gusto habrás quedado!
    Suscribo lo que dices, especialmente en lo que respecta a que a veces hay mas de una verdad y en ocasiones, ninguna.

    Y ahí va otra: ¿sabias que el holandés mas odiado por los internautas de Bilbao y alrededores es el Sr Van Deer Spam?
    Esto va por los dichosos «mítines» que se han estrellado últimamente en la barrera del spam.
    ¡Qué pena que el filtro de» los gemelos» no haya sido tan exquisito con algunos vómitos del P.F….

  3. Claro.
    Si creemos en :la libertad, la justicia, el amor, la paz, la bondad,la honestidad,sinceridad,congruencia, si despreciamos la humildad,….luego viene paco con la rebaja.
    El secreto pueda ser no «creer» en esos principios tan rimbombantes,ser condencendiente con los errores propios y ajenos e intentar ir a buscarlos y llegar a acercarse, casi como rozando, pero no poseerlos.
    Son ellos los que nos deben adoptar a nosotros sin darnos cuenta.

  4. Aunque parece presuntuoso, yo ya lo sabia, aunque no me acordaba. Gracias por tu artículo. Es muy necesario en esta vida pararse y reflexionar. Podría ser un buen libro de estilo para articulistas, tertulianos, comentaristas de lo que hay y otros especímenes que habitan en vuestra bendita profesion de comunicadores. Pero también para los que participamos en esta particular tertulia que llamamos pais.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *