Nuestros fascistas

Lástima que haya tenido que morir una persona para que nos demos cuenta. Lástima sobre lástima que, con nuestra memoria de pez, la revelación nos durará un suspiro. Insistamos con el fósforo, a ver si esta es la buena, y somos capaces de retener para siempre jamás que por estos pagos también tenemos una generosa cuota de bestias pardas sin escrúpulos que se envuelven en banderas futboleras y de las otras para practicar la violencia gratuita. Del mismo jaez que los del Frente Atlético que asesinaron a Aitor Zabaleta. Calcaditos en carencia neuronal a los cabestros del Sevilla que tienen a La Manada como ejemplo moral. Indistinguibles, salvo por los colores, del trozo de carne del Betis que hostió porque sí a un ciudadano que tomaba un café en Bilbao o que la jauría del mismo equipo que jalea al seis veces presunto maltratador Rubén Castro.

Cuánta razón —y me jode dársela a un personaje histórico que aborrezco— tuvo Winston Churchill cuando vaticinó que los fascistas del futuro se llamarían a sí mismos antifascistas. Pero es que tal cual, oigan. Vale, casi, porque los del terruño dicen faxistak, pronunciándolo en perfecta imitación de Macario, el muñeco de José Luis Moreno. Y así salieron con sus bufanditas, sus canesús y la quincalla habitual (puños de hierro, porras extensibles y demás) a disfrutar de lo que para ellos era una oferta dos por uno en el hipermercado del odio. Un chollo, oigan, por el mismo precio poder abrir unas cabezas de vándalos rusos y, lo mejor, ejercitarse en el pimpampum con la aborrecida zipaiada. Pero qué más da lo que se diga, si estará olvidado antes del próximo partido.

4 comentarios sobre “Nuestros fascistas”

  1. Pues te voy a dar una alegría: no hay pruebas de que Churchill dijera tal cosa.

    Por lo demás, bastante de acuerdo. Las salvajadas siempre se justifican diciendo que son contra otras.

  2. Es tal cual.
    Y sorprende (o…mejor dicho..decepciona porque lamentáblemente quizás no sorprende tanto aún) ver a demasiada gente haciendo piruetas o equilibrismos para poner paños calientes.

    No se dan cuenta de que sus excusatios non petitas llevan a deducir precisamente lo que niegan; que tengan algún tipo de relación (aunque sea sentimental) o afinidad con esas bestia pardas (o estas con ellos).

    Algunos pretenden que sea excluyente estar asqueado de las hordas ultras que siembran el pánico en europa y de los dirigentes del negocio del fútbol que lo permiten y señalar al mismo tiempo a nuestras bestias pardas
    O…más grave…pretenden que denunciar a quienes, entre nosotros, van al fútbol con puños americanos y porras extensibles es ningunear lo acontecido con Cabacas o no querer el castigo de los culpables.

    Cuando hoy San Mamés ha silbado a quienes han querido mezclarlo todo no creo que sea porque la gente no esté de acuerdo con una consigna de justicia para Cabacas.

    Tengo interés en escuchar mañana a Ione Goirizelaia en tu tertulia. Creo que por muchas razones es una opinión relevante en este caso. Su papel en lo relativo a Cabacas, su condición de athleticzale y de referente histórico de la IA. No puedo estar más lejos de sus posiciones políticas y tengo mucho que reprocharle, responsabilidad en temas muy serios, pero sí me sorprendería en su caso cualquier cosa que no sea un pronunciamiento claro contr esta «gente».

  3. Totalmente de acuerdo con el articulista. Todos los calificativos
    exacta y justamente aplicados.
    Terrible realidad, y viene de lejos, lo señalado en el titular:
    NUESTROS FASCISTAS, así con mayúsculas, la gran verdad
    que sufrimos con estas gentes. Fascistas al uso de los años
    treinta del siglo XX, pues si pudieran… y lo dice un abertzale
    demócrata, que somos mayoría, y que llego a justificarles, erroneamente, mientras Franco vivía. Fascistas CAMPORA!!!

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